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Tras registrar más de 10.000 visitantes durante el año 2025, el Jardín Botánico de Santa Catalina ultima estas semanas los detalles para su apertura primaveral. Durante los meses de parón invernal, en su interior se ha ejecutado un plan de actuaciones de mejora que incluye la reforma del domo, la creación de nuevos espacios temáticos y la plantación de nuevas especies vegetales.
De este modo, el espacio natural de la Sierra de Badaia en Trespuentes tiene previsto reabrir sus puertas al público a principios del próximo mes de abril con el mejor aspecto posible. Si el año 2025 supuso un punto de inflexión fundamental para el Jardín Botánico tras haber permanecido cerrado durante tres largos años debido a las obras de reforma de sus instalaciones de riego y electricidad, esta temporada pretende ser la de su consolidación.
Para ello, al llegar la temporada de invierno, la actividad no se detuvo y comenzó una fase de intervención técnica y paisajística. Durante estos meses de frío y lluvia, el jardín ha funcionado como un centro de formación e inserción social, donde personas en situación de vulnerabilidad han trabajado mano a mano con expertos para preparar el recinto de cara a su nueva etapa y optimizar la experiencia del visitante.
Uno de los pilares de la intervención ha sido el cuidado de los denominados ‘claros’ del jardín, zonas diseñadas para evocar sensaciones a través de los colores y las especies vegetales. Así, se ha reformado el Claro del Fuego, con los tonos rojos como protagonistas, y el Claro del Aire, que lucirá una colección renovada de hostas y plantas de flores blancas; mientras que el Claro del Agua contará con especies en tonos azulados y lilas.
Claro del sol y domo
Pero la gran novedad será el Claro del Sol, un nuevo espacio alrededor del emblemático olivo milenario del jardín, buscando crear una zona de luminosidad, tranquilidad y calidez.
Jardín Botánico de Santa Catalina.
Además, se ha actuado en el domo, que ha sido objeto de una profunda restauración para transformarlo en un invernadero especializado en plantas exóticas. Esta recuperación no solo rescata un elemento arquitectónico singular del jardín, sino que amplía la oferta botánica, permitiendo a los visitantes observar especies que requieren condiciones ambientales protegidas.
Impulso definitivo
De igual forma, se trabaja en dar un impulso definitivo al Huerto de Frutas, inspirado en la tradición de los antiguos monjes que habitaron el monasterio. En él se han plantado y acondicionado vides centenarias, higueras y almendros, buscando no solo la belleza estética de la floración primaveral, sino también una labor pedagógica sobre la agricultura tradicional del municipio.