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El BCE descarta una política monetaria más contundente por la guerra en Oriente Medio

Su presidenta, Christine Lagarde, ha recordado que las previsiones de inflación general se sitúan en el 3% este año, pero con una bajada al 2,3% en 2027 y al 2% en 2028
La presidenta del BCE, la economista francesa Christine Lagarde. / EP

El Banco Central Europeo (BCE) sigue convencido de que la inflación terminará regresando a su objetivo del 2 % a medio plazo, incluso tras el repunte provocado por la tensión en Oriente Medio y el consiguiente encarecimiento de la energía, si se adoptan las medidas “adecuadas”. La institución no ve, por ahora, motivos para endurecer su política monetaria más allá de los ajustes ya en marcha.

En un debate con la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, puso cifras al impacto de la guerra en Irán: el aumento de los precios energéticos, superior al 10 % en abril y mayo, empujó la inflación de la eurozona hasta el 3,2 % en el pasado mes.

Aunque la economista admitió que las expectativas a corto plazo “han aumentado muy por encima de los niveles observados antes del estallido de la guerra”, subrayó que los indicadores a largo plazo siguen anclados en torno al 2%. Una señal que el BCE interpreta como ancla de estabilidad. “La población no espera actualmente que la alta inflación sea duradera”, señaló la presidenta de la entidad.

“Por lo tanto, confiamos en que, con las medidas de política monetaria adecuadas, la inflación volverá al objetivo”, afirmó Lagarde, recordando que las proyecciones del Eurosistema de junio apuntan a una inflación media del 3 % este año, con una bajada progresiva hasta el 2,3 % en 2027 y el propio 2 % en 2028.

En este contexto, el BCE aumentó el 11 de junio los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 2,25 % en el caso del tipo de depósito utilizado como referencia, una decisión que estaba "justificada" en todos los escenarios manejados por la institución, según destacó la Lagarde.

"Los recientes acontecimientos se han mantenido en el rango de los escenarios considerados", explicó, para añadir que con esta acción el BCE sigue "bien posicionado para navegar la incertidumbre causada por la guerra" y que la institución no se compromete de antemano con una senda de tipos puesto que las decisiones se irán tomando reunión a reunión en función de los datos disponibles.

En este sentido, reconoció que por el momento se da un escenario en el que el impacto del shock es "considerable, pero no demasiado persistente", lo que justifica un "ajuste mesurado" de la política monetaria.

Perspectiva “incierta”

El BCE advierte de que la economía de la eurozona sigue siendo “incierta”, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento. Aunque el acuerdo de paz en Oriente Medio ha sido calificado de “bienvenido”, la presidenta alertó de que “la situación sigue siendo frágil, con riesgos de retrocesos o de una nueva escalada”.

Las implicaciones concretas para el nivel de precios y el crecimiento económico a medio plazo dependerán, insistió, de la intensidad y duración de la crisis de los precios de la energía, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda ronda.

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Lagarde señaló que, si bien el traslado del aumento de los precios energéticos a otros precios parece ser "más limitado hasta ahora" que en la crisis de 2022 --derivada de la guerra en Ucrania-- persisten los riesgos si el conflicto se intensifica o persiste.

22/06/2026