Vitoria-Gasteiz ha vuelto a demostrar por qué es el epicentro del rock 'n' roll en el Estado. La 24ª edición del Azkena Rock Festival (ARF) ha echado el cierre con un balance que invita al optimismo y que consolida al recinto de Mendizabala como el auténtico "templo" de este género. Durante tres intensas jornadas de música en vivo, más de 48.000 personas han pasado por los diferentes escenarios del festival, una cifra que supera ligeramente los registros de 2025 y que sitúa al evento en la senda de crecimiento y estabilidad mantenida tras los años de pandemia.
La organización ha destacado que estas cifras no solo son números, sino que reflejan la fidelidad de la "familia azkenera", un público intergeneracional que año tras año acude fiel a su cita en la capital alavesa. Este éxito de asistencia se ha logrado gracias a un cartel que, según los analistas, ha mejorado tras una edición anterior más mediocre.
Un equilibrio entre leyendas y nuevas apuestas
El Azkena Rock de este año ha destacado por su eclecticismo y por la calidad media de sus actuaciones. El cartel ha estado encabezado por nombres de la talla de Alice Cooper, Social Distortion y The Hives, quienes compartieron protagonismo con propuestas tan interesantes como la de Jason Isbell & The 400 Unit o el show exclusivo de Imelda May junto a Darrel Higham.
El listado de bandas que han dejado huella en esta edición es extenso y variado, cubriendo todas las acepciones posibles del rock. Desde el sonido fronterizo de Vandoliers hasta el metal de Corrosion of Conformity o Voivod, pasando por el punk de Evaristo o Circle Jerks, y propuestas emergentes como Alcalá Norte o Split Dogs. Otros nombres destacados que han desfilado por Mendizabala han sido Old Crow Medicine Show, Hällas, Tropical Fuck Storm, Therapy?, Starbenders y Sleaford Mods, aunque estos últimos generaron un debate intenso sobre su encaje en el festival.
Precisamente ese afán por proponer "aventuras locas" que se salen de los cánones habituales del festival ha sido uno de los puntos más comentados, con actuaciones como la de Carpenter Brut, que polarizó a la audiencia entre el entusiasmo y el rechazo.
La lluvia y los desafíos del directo
A pesar del éxito general, la meteorología quiso ser protagonista durante el fin de semana. Ni las fuertes tormentas del viernes ni la lluvia persistente del sábado lograron amilanar a los asistentes, aunque sí obligaron a realizar ajustes logísticos de última hora. Los más perjudicados fueron los madrileños Black Maracas, cuyo concierto tuvo que ser cancelado parcialmente cuando ya estaban sobre las tablas, y la banda The Damn Truth, que vio cómo su actuación se retrasaba y se acortaba debido a las inclemencias del tiempo.
Más allá de lo musical, el ambiente en el recinto ha sido, como es habitual, de comodidad y cercanía, aunque no han faltado las quejas entre el público por el precio de las consumiciones, un tema de conversación recurrente durante los tres días.
Vitoria-Gasteiz, una ciudad volcada con el rock
El espíritu del Azkena Rock no se ha limitado exclusivamente a las paredes de Mendizabala. Como ya es tradición, el festival se ha extendido al corazón de Vitoria-Gasteiz, llevando el rock a pie de calle. La Plaza de la Virgen Blanca volvió a ser el escenario de conciertos de acceso libre, permitiendo que ciudadanos y visitantes disfrutaran del ambiente festivo que impregna la ciudad durante estos días.
Este vínculo con la ciudad es fundamental para un festival que desde 2003, cuando abandonó la sala donde nació para trasladarse a su ubicación actual, ha buscado siempre cuidar una oferta que va mucho más allá de los grandes nombres del cartel.
Rumbo al cuarto de siglo
Con la edición de 2026 ya en el recuerdo, todas las miradas se centran ahora en una fecha marcada en rojo: el 25º aniversario del Azkena Rock Festival. La organización ya ha confirmado las fechas para el próximo año, que tendrá lugar los días 17, 18 y 19 de junio de 2027.
Se espera que el cuarto de siglo sea una fiesta por todo lo alto, especialmente después de que el vigésimo aniversario no pudiera celebrarse como se merecía debido a las restricciones de la pandemia. Aunque la organización ha hecho un llamamiento a la calma para no alimentar expectativas con "carteles imposibles", la "familia azkenera" ya cuenta los días para volver a reunirse en su templo particular.