Hay un objeto en tu cocina que usas varias veces al día, que tiene contacto directo con los platos donde comes, con las ollas donde cocinas y con casi todas las superficies de la encimera. Un objeto que, según los estudios microbiológicos, acumula más bacterias por centímetro cuadrado que el inodoro del baño.
El farmacéutico @farmaceuticofernandez lo resume con una pregunta que deja sin respuesta fácil: "¿Quién limpia al que limpia? Nadie. Nadie se preocupa de limpiarlo". El problema es que las condiciones en las que suele estar el estropajo son exactamente las que necesitan las bacterias para reproducirse: restos de comida, humedad constante y temperatura ambiente. Es el caldo de cultivo perfecto para microorganismos como la Escherichia coli, la Salmonella o el Campylobacter, todos ellos responsables de gastroenteritis que a menudo se atribuyen a algo que se comió fuera sin sospechar que el origen estaba en la fregadera.
Cuándo cambiarlo y desinfectarlo
La primera línea de defensa es la de cambiar el estropajo con frecuencia. El farmacéutico es claro al respecto: "como máximo cada dos semanas, y lo ideal es hacerlo cada semana". El problema es que mucha gente alarga su vida útil hasta un punto que puede ser muy peligroso para la salud.
Cambiar el estropajo regularmente no es suficiente si entre medias se convierte en un reservorio bacteriano. La desinfección debería hacerse todos los días, o como mínimo cada dos días. Para eso hay tres opciones con resultados muy distintos. La lejía es muy efectiva desde el punto de vista microbiológico, pero puede deteriorar el material del estropajo rápidamente y acortar su vida útil. No es la opción que recomienda el farmacéutico para el uso cotidiano.
Manos de un hombre fregando los platos con ayuda de un estropajo de color amarillo.
El lavavajillas es una alternativa válida, pero con una condición que mucha gente no cumple: el programa debe elevar la temperatura del agua por encima de los 60 grados. Por debajo de esa temperatura, el calor no es suficiente para eliminar los patógenos más resistentes. Si el lavavajillas solo tiene programas de lavado en frío o a 40 grados, esta opción no sirve.