Gipuzkoa

El artesano de Beasain que hace crecer a los gigantes

Txus García ha restaurado a ‘Mari’ y ‘Basajaun’, los colosos más altos de Euskal Herria, y quiere crear una escuela para que niños y niñas aprendan a bailar con gigantes. Beasain acogerá el 7 de noviembre una concentración de comparsas
‘Basajaun’ y 'Mari' ucen de nuevo su porte y grandeza tras la restauración que les ha devuelto su altura original. / Txus García.

Hay recuerdos de infancia que nunca se quedan quietos. El de Txus García tiene piernas largas, brazos enormes y asoma por encima de las cabezas. De niño veía salir a los gigantes de un local junto a su casa y se quedaba prendado de aquellas figuras. Años después, su vida sigue girando en torno a ellas: las diseña, las construye, las restaura y, cuando llega el momento, este beasaindarra también se mete debajo de sus faldas para hacerlas bailar.

En sus habilidosas manos, 'Mari' y 'Basajaun' han recuperado la estatura con la que fueron concebidos hace unos 40 años. La diosa Mari, ligada a las montañas y a las fuerzas de la naturaleza, alcanza ahora los 4,20 metros; Basajaun, el señor de los bosques, se eleva hasta los 4,40. “Son los más altos del País Vasco”, afirma Txus, que ha dedicado alrededor de seis meses a devolverles su porte original. No ha sido un simple lavado de cara: “Menos los rostros, toda la figura es nueva”, explica.

En esta operación artesanal se han rehecho los brazos, fabricado nuevas manos para 'Mari', renovado la pintura y dado otra presencia a sus ropas. Su nueva imagen ya se ha presentado en sociedad y este pasado viernes sus imponentes siluetas recorrieron las calles de Beasain.

Una espinita clavada

La restauración tenía para Txus algo de reparación pendiente. En 2013, estos colosos mitológicos fueron rebajados de altura para facilitar su manejo. La solución respondía a una necesidad práctica, pero nunca terminó de convencerle. Devolverles su tamaño original se convirtió en una idea que llevaba tiempo rondándole, una de esas tareas que esperan hasta que llega el momento de afrontarlas. La comparsa Ekaitz, que preside, propuso al Ayuntamiento recuperar su altura inicial y este financió el trabajo. Verlos de nuevo erguidos fue, para Txus, quitarse “una espinita”, como reconoce.

García en el taller donde alumbra a sus criaturas. Tolosaldeko ataria

Desde los 13 años

Su historia con los gigantes comenzó muy pronto. “Desde que tengo uso de razón, me fascinan”, recuerda. Con unos 13 años empezó a bailar con ellos; su aita y su ama lo llevaban de pueblo en pueblo, en una afición que pronto se convirtió en una forma de conocer mundo. Ha recorrido localidades de Euskal Herria y de diferentes puntos del Estado, una trayectoria que resume con naturalidad: “He pululado mucho por ahí”.

Pero no le bastaba con verlos desfilar. De niño, como no tenía a su alcance las figuras de goma que le habría gustado conseguir, se entretenía modelando las suyas con arcilla o plastilina. Aquellas pequeñas reproducciones eran una forma de acercarse a un universo que ya lo tenía atrapado, y que hace alrededor de ocho años acabaría convirtiendo en su profesión.

Sus creaciones en Itasondo, Bergara, Legazpi, Ansoain...

A lo largo de su trayectoria ha creado colosos medianos y cabezudos para distintas localidades, entre ellas Itsasondo, Ikaztegieta, Bergara, Beasain, Legazpi y Ansoáin. Pero la vida de estas criaturas no termina al salir del taller. En ese momento comienza otra etapa, cuando alguien se coloca bajo sus faldas y las hace bailar al ritmo de la música. En Beasain, esa tarea recae en Ekaitz, una comparsa constituida oficialmente hace cinco años, aunque su historia viene de antes. Hoy reúne a entre 30 y 40 portadores y músicos, y cuenta con seis gigantes, kilikis y cabezudos, todos ellos de propiedad municipal.

La agrupación ha ido ganando peso y actividad con el tiempo. De las pocas salidas de sus comienzos, ha pasado a tener citas repartidas a lo largo del año, más allá de las fiestas. Esa evolución tendrá una nueva muestra los días 6 y 7 de noviembre: el viernes habrá una kalejira y el sábado, una concentración que reunirá a comparsas de diversos rincones de Euskal Herria.

Una escuela infantil para bailar a los gigantes

Txus mira también hacia el futuro. Le gustaría crear una escuela para enseñar a chavales y chavalas de entre nueve y 15 años a bailar con los gigantes, transmitirles lo aprendido y despertar nuevas vocaciones. Con la idea de asegurar el relevo, trabaja, además, en otro proyecto para Beasain: una pareja de colosos de tamaño mediano que quiere “regalar” al municipio y que espera presentar de cara a las fiestas de 2027.

Este beasaindarra de 28 años lleva buena parte de su trayectoria dando forma a estos personajes, pero su oficio va más allá de construir figuras altas, resistentes o vistosas. Aquel niño que se quedaba embelesado al verlos bailar es hoy quien les da vida y despierta en otros pequeños y pequeñas esa misma fascinación. La recompensa llega a veces después del baile, cuando se acercan y lo llaman por su nombre. “A mí me da alegría ver a los niños sonreírte”, dice. Y quizá ahí, en esas sonrisas, esté la mejor razón para seguir creando.

24/10/2026