Polideportivo

El Amorebieta, genética competitiva en las buenas y en las malas

Acción que propició el gol del Amorebieta frente al Ibiza, obra de Obieta.

El partido que albergó el domingo el Estadio Municipal de Can Misses situó al Amorebieta en un nuevo escenario. Desde su desembarco en LaLiga SmartBank, tres compromisos previos mediante frente a Girona, Mirandés y Almería, el conjunto zornotzarra no había sido capaz de adelantarse en el marcador, pero el colectivo había ofrecido un notable rendimiento con o sin resultado favorable de por medio. En Ibiza todo fue distinto. Golpeó primero el cuadro azul con un zarpazo de Koldo Obieta a los tres minutos, pero las prestaciones del grupo no alcanzaron esta vez para tutear a un rival que mereció la victoria por juego y ocasiones. En el fútbol, sin embargo, todo suma y el Amorebieta hizo gala de una soberana capacidad de sufrimiento para alcanzar el pitido final con un punto en el bolsillo. No fue, ni de lejos, el mejor de los cuatro encuentros completados por los vizcainos en el arranque del curso, pero consiguieron esquivar una derrota que no pudieron sortear en las anteriores visitas a Girona y Mirandés.

Poco importó en esta ocasión que, por primera vez en la temporada, el adversario de turno rematara en más ocasiones, algo que no había sucedido anteriormente. Los 25 disparos del Ibiza por los 11 del Amorebieta reflejaron la insistencia de uno y otro equipo en la búsqueda de la portería rival, si bien los zornotzarras remataron una vez más entre palos al sumar cuatro intentos y solo tres el cuadro ibicenco. Con todo, Iñigo Vélez no escondió tras el envite que lo mejor, además del titánico esfuerzo de sus jugadores con un sol de justicia y unas elevadas temperaturas que complicaron la práctica deportiva, fue el resultado. Lo fue porque los vestidos de verde, sometidos por un rival que acaparó el 75% de la posesión del balón y que dispuso de catorce saques de esquina por solo uno de un Amorebieta que completó 336 pases menos que su oponente, se vieron abocados a exprimirse en tareas defensivas sin poder pisar apenas al área local.

El envite, no obstante, sirvió para extraer una lectura positiva. Los de Iñigo Vélez, con mejor o peor cara, siempre compiten. Lo hicieron la pasada campaña en la categoría de bronce hasta materializar su homérico ascenso y lo siguen haciendo en una Segunda División a la que se han adaptado a la velocidad de la luz para mirar de frente a cualquier equipo y obligarle a sudar sangre para poder cantar victoria. Quien quiera sumar los tres puntos a costa del Amorebieta deberá ganárselo en el campo con unas notables prestaciones. No hay otra. Esa es la intención del conjunto azul y lo que proyecta la fría realidad, pues no ha habido rival en las cuatro primeras jornadas que se haya podido permitir un respiro durante el desarrollo propio del juego.

confianza en el plantel

Con la hoja de ruta perfectamente definida, los de Urritxe han comprobado ya que el modelo es viable para competir en la categoría de plata. Sobra decir que la tarea de no bajar el rendimiento a futuro no resultará sencilla habida cuenta de la acumulación de partidos y esfuerzos a la que se verá sometida la plantilla, si bien la confianza de Iñigo Vélez en gran parte de sus pupilos se presenta como un punto a favor a explotar.

En las cuatro jornadas ya consumidas, sin ir más lejos, el técnico gasteiztarra no ha repetido alineación. En todas ha incluido variaciones y se esperan también el sábado ante el Burgos en Lezama, próxima estación para los zornotzarras..

08/09/2021