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El relevo ya es oficial en el Aloña Mendi. La asamblea extraordinaria celebrada el jueves en la sede del club oñatiarra sirvió para escenificar el final de una etapa histórica: la salida de Anton Inza tras cuatro décadas como presidente y la llegada al cargo de Iñaki Mendarozketa.
La candidatura presentada fue la única registrada durante el proceso abierto entre el 11 y el 25 de mayo, por lo que, tal y como marcan los estatutos, no fue necesario proceder a la votación. La nueva junta está formada por representantes de distintas secciones del Aloña, con Iñaki Mendarozketa, que dirige balonmano, a la cabeza; Juan Luis Guridi asume la vicepresidencia; Asier Guridi (vicepresidente deportivo); Ane Villar (secretaria y tesorera); e Itziar Usandizaga (vicesecretaria)
La nueva directiva echa a andar, además, con una idea clara: evitar presidencias eternas. “Los estatutos hablan de mandatos de cinco años y la idea es que haya rotación. Lo ideal sería un modelo de renovación escalonada para evitar cambios completos de todos los miembros de una sola vez. Será la nueva comisión la que lo decida. 40 años no van a hacer otra vez; con cinco basta”, bromeó Inza.
Inza le pasa el testigo a Mendarozketa.
Salida también de Ángel Barrena y Resu Murua
La sucesión pone fin a una trayectoria comprometida y fructífera al frente de la gran familia deportiva oñatiarra. Junto a Inza abandonan también la junta Ángel Barrena y Resu Murua, otros dos nombres históricos del club. Barrena deja el cargo tras cerca de 35 años de dedicación, mientras que Murua cierra una etapa de 21 años ligada tanto a la junta como, en su momento, a la sección de gimnasia rítmica. Los tres habían presentado su dimisión en enero de 2020, aunque la falta de candidaturas y, posteriormente, la pandemia provocaron que continuaran “en funciones” durante seis años más. “Estoy contento con el relevo y también con la gente que asume ahora la responsabilidad”, manifestó Inza, al tiempo que aseguró que “siempre tendrán su apoyo” .
Reconoció, a su vez, que esta última etapa había sido “especialmente dura”, por el desgaste acumulado, la pérdida de energía y problemas de salud. "Ha llegado el momento de parar. Ya era hora”, deslizó durante la conversación, convencido de que el club rojillo requiere “nuevas fuerzas”.
La nueva directiva: Itziar Usandizaga, Juan Luis Guridi, Iñaki Mendarozketa y Asier Guridi (falta Ane Villar).
Una familia que ha ido creciendo
Curiosamente, igual que ahora ocurre con Mendarozketa, Inza llegó a la presidencia desde el balonmano. “Yo empecé en la directiva de balonmano”, recordó durante su intervención. Desde entonces ha vivido la transformación del Aloña Mendi desde una estructura mucho más reducida hasta convertirse en una gran familia que hoy agrupa a 15 disciplinas deportivas.
En su rápido viaje por 40 años de recorrido y vivencias, Inza recordó, asimismo, la histórica unificación de 1988, cuando el fútbol dejó de ser el único eje de la entidad y el Aloña Mendi Kirol Elkartea pasó a convertirse en un club 'multideportivo'.
Un acto para no olvidar
Entre sus recuerdos más especiales sitúa el reciente 75 aniversario, conmemorado en 2024. “Cada año aparecen los números en las memorias, pero cuando tienes delante a toda esa gente junta… ahí pensé: ‘¿Qué más podemos hacer? Hay que dar el relevo’”, relató Inza. Aquella celebración reforzó una convicción que ya venía madurando desde hacía tiempo: la necesidad de abrir paso a nuevas generaciones. “Yo soy de la época de la 'Gacetilla Deportiva' y de ir los domingos a llevar resultados al bar. Ahora todo funciona con redes sociales, firmas electrónicas y otras dinámicas", apuntó entre risas.
El bar por separado
Uno de los cambios más relevantes de los últimos años ha sido la transformación de la gestión del bar del Aloña, que se ha separado definitivamente de la actividad deportiva. “Antes el personal del bar dependía directamente del Aloña. Ahora está alquilado y funciona de forma independiente”, precisó.
Más allá de la gestión, Inza puso el acento, igualmente, en el reconocimiento recibido durante todos estos años al frente del club. Admitió que siempre ha llevado con "cierta incomodidad la exposición pública", pero aseguró que una de las experiencias más gratificantes ha sido "el respeto" que ha percibido por parte de la ciudadanía hacia una entidad con un fuerte arraigo social en el municipio.
"El Aloña representa al pueblo"
Por su parte, Mendarozketa afronta la presidencia con “ilusión y ganas”, consciente de la dimensión del reto. “El Aloña representa a todo un pueblo. La mayoría de las disciplinas deportivas están dentro del club y damos la posibilidad de que muchísimos chavales y chavalas practiquen deporte”, indicó.
La nueva junta trabaja en la transición y tiene varios frentes abiertos: la actualización de estatutos, el modelo de gobernanza, la mejora de instalaciones y proyectos comunes para todas las secciones. Entre estos últimos quieren extender al conjunto del club iniciativas ya trabajadas desde fútbol y balonmano, como los protocolos de igualdad, antiviolencia y códigos de conducta impulsados en el último año, según avanzó Mendarozketa.
Todo ello en un contexto donde el voluntariado resulta cada vez más difícil. “Conseguir gente para entrenar, dirigir o implicarse cuesta cada vez más. Por eso hay que hilar fino para garantizar los relevos”, insistió el nuevo presidente. En este sentido, todos los integrantes de la junta, como ha venido sucediendo históricamente en la entidad, desempeñan su labor de forma voluntaria. La única excepción es Ane Villar, trabajadora del club y una figura clave en el proceso de profesionalización de la estructura. Su experiencia y profundo conocimiento del funcionamiento interno la convierten en una referencia para el nuevo equipo directivo. “Ane conoce perfectamente el club y para nosotros es el eje sobre el que apoyarnos”, señaló Mendarozketa.
El jueves, entre aplausos, recuerdos y muestras de agradecimiento, el Aloña Mendi cerró una etapa histórica y abrió otra nueva. Una transición serena, trabajada durante meses y marcada por un objetivo compartido: mantener vivo el espíritu de una entidad construida a lo largo de décadas gracias al compromiso y a la pasión de quienes han defendido -y defienden- sus colores dentro y fuera del deporte.