El presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, firmaron el miércoles por vía telemática el Memorando de Entendimiento de Islamabad, un documento de 14 puntos que decreta el cese inmediato de las hostilidades tras más de cien días de conflicto armado. El pacto, alcanzado con la mediación de Pakistán y Catar, contempla la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento inmediato de las sanciones al petróleo persa. Sin embargo, la negativa de Israel a retirarse del sur del Líbano y la advertencia de Teherán de declarar "nulo" el acuerdo si continúa la ocupación militar amenazan la viabilidad de esta histórica vía diplomática.
El regreso de Trump a Washington tras el G7 coincide con la presión del Congreso para que explique los alcances de un pacto ya en vigor. El acuerdo se selló la noche del miércoles mediante un procedimiento digital sin ceremonias presenciales. Trump firmó electrónicamente el memorando en el Palacio de Versalles, en Francia, mientras Pezeshkian lo hizo desde Teherán, negando al mundo la foto solemne del acto. Esta ratificación remota canceló además el viaje de las delegaciones a Suiza, donde la firma física quedó reducida a futuras conversaciones técnicas tras validarse digitalmente el texto.
Tres meses de mediación
La diplomacia paquistaní guió la mediación de casi tres meses. El primer ministro Shehbaz Sharif, el canciller Ishaq Dar y el jefe del Ejército, Asim Munir, trasladaron mensajes a contrarreloj entre Washington y Teherán. El canal avanzó entre amenazas y contratiempos, como la caída de Dar en marzo que le causó una fisura en el hombro, pese a la cual continuó negociando. Sharif anunció en X una ceremonia oficial en Suiza que luego editó para eliminarla de la publicación definitiva.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, firma este jueves el memorando de entendimiento con EE.UU. sobre el fin de la guerra.
El memorando establece el fin de las operaciones y la reapertura de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. A cambio de esto y de la promesa de no desarrollar armas nucleares, Washington levantará de inmediato las sanciones a la venta y transporte de crudo iraní y dará acceso al sistema bancario internacional. Irán no exigirá peajes en el estrecho durante 60 días, pero estudiará con Omán la gestión futura de un paso donde Teherán planea cobrar tasas de navegación, seguridad y medioambiente.
Ayer mismo se puso en marcha la cuenta atrás de los 60 días que ambas partes se dan para negociar un pacto definitivo que fije los límites nucleares y el destino de 440 kilos de uranio al 60%, cuya disolución prefiere Irán. También se estudiará un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción del país. No obstante, el programa de misiles quedó fuera del texto; una exigencia previa de Washington que Trump obvió en Francia al declarar que es "injusto" que Irán no tenga misiles cuando otros países de la región disponen de ellos.
La "victoria" de Teherán
En Teherán, las condiciones se celebraron como una victoria ante una campaña de bombardeos a 13.000 objetivos y más de 3.400 muertos. "Todo lo que pretendíamos conseguir mediante la acción militar, lo hemos obtenido con creces a través de la negociación; ni siquiera es comparable", afirmó Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento. El alza de la inflación al 83% y de los alimentos al 129%, con dos millones de empleos perdidos, convierte el pacto en un vital alivio económico.
Trump defendió el pacto en Truth Social ante las críticas republicanas por el alivio de sanciones y la liberación de fondos. "El petróleo fluye, Irán jamás podrá tener un arma nuclear (¡el mundo estará a salvo!), las bolsas de valores están en auge, el empleo está en cifras récord y los precios bajan (¡más accesibles!). Nuestro país es fuerte, seguro y respetado como nunca antes. ¡De nada!", proclamó. Un mensaje que contrasta con el del pasado 6 de marzo: "No habrá ningún acuerdo con Irán salvo la RENDICIÓN INCONDICIONAL". Según Federico Steinberg, catedrático de Georgetown, el conflicto deja a Trump debilitado, con una aprobación del 35% tras la muerte de 13 soldados estadounidenses en una guerra que rompió su promesa, mientras el régimen sigue en pie dirigido por Mojtaba Jameneí tras la muerte de Alí Jameneí.
Netanyahu desafía el alto el fuego
La amenaza al pacto radica en Líbano, donde la ofensiva israelí iniciada en marzo deja por el momento más de 3.900 muertos. Pese a que el memorando ordena el cese de operaciones en todos los frentes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que el Ejército mantendrá la "zona de seguridad" de 10 kilómetros en el sur libanés, que sobrepasa el río Litani hasta la cresta de Ali al Taher, cerca de Nabatieh. "Seguiremos avanzando por nuestro camino con sabiduría y discreción. Para ello es necesario mantener la zona de seguridad en el sur del Líbano", aseveró Netanyahu en Gush Etzion. Un oficial ratificó que las tropas seguirán allí por necesidades operacionales, si bien Israel y Líbano se reunirán la próxima semana en Washington sin Hizbulá.
Las fuerzas israelíes lanzaron un ataque de dron en Arnoun que mató a una persona horas después de entrar en vigor el pacto. Ante ello, Ismail Bagaei advirtió de que "en este caso, el memorando de entendimiento se consideraría nulo". El cese de hostilidades dependerá de contener a unos aliados que no firmaron el acuerdo, en un conflicto donde Hizbulá mató a dos civiles en Israel y las bajas de este Ejército ascienden a 31 soldados, uno por fuego amigo. En 2020, Trump escribió en X: "¡Irán nunca ha ganado una guerra, pero tampoco ha perdido nunca una negociación!". Hoy, Teherán proclama haber ganado ambas.