Actualizado hace 8 minutos
Hay golpes que se aprenden a dar y miedos que se aprenden a perder. La defensa personal va mucho más allá de saber pelear: es ganar confianza en el propio cuerpo, aprender a reaccionar y dejar de sentirse vulnerable.
Eider Bernaola lo sabe en primera persona. Tras casi dos años viviendo en Tailandia, donde ha llevado su carrera de muay thai hasta algunos de los escenarios más importantes de este deporte, regresa a Vitoria con una convicción: sentirse capaz de defenderse también cambia la forma de estar en el mundo.
Hay mucho más detrás de un golpe que la fuerza necesaria para darlo. El muay thai, una disciplina de combate que exige preparación física, técnica y fortaleza mental, puede convertirse también en una herramienta para ganar confianza, conocer los propios límites y afrontar los miedos.
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Eider Bernaola conoce bien ese camino. La deportista vitoriana acaba de regresar a casa después de pasar casi dos años en Tailandia, donde ha entrenado, competido y compartido ring con algunas de las mejores luchadoras del mundo.
Su paso por el país asiático ha marcado un capítulo importante en su trayectoria, tanto dentro como fuera del deporte. Ahora, de vuelta en Vitoria-Gasteiz, regresa con una mochila cargada de experiencias y una visión que va más allá de la competición: la importancia de que las mujeres conozcan sus capacidades físicas, aprendan a reaccionar ante situaciones difíciles y encuentren en este deporte un espacio para construir seguridad y autonomía.
Porque aprender a luchar no significa necesariamente buscar el combate, sino descubrir de lo que una es capaz.
Dos años de muay thai en Tailandia
Su decisión de marcharse a Tailandia respondió a una doble motivación: seguir creciendo como deportista y descubrir otras formas de vida.
Bangkok se convirtió durante casi dos años en su hogar y en el centro de una actividad marcada por los entrenamientos y la competición.
“Las oportunidades dentro del mundo del muay thai en España son limitadas y allí es viable llegar a pelear una vez al mes”, explica.
En Tailandia pudo acceder a circuitos de primer nivel y cumplir uno de sus grandes objetivos: subir al ring del mítico Rajadamnern Stadium. También peleó en Lumpinee y disputó un campeonato del mundo de la WMO en Australia.
Una etapa intensa que resume como “dos años muy fructíferos” para su crecimiento personal y deportivo. “Estoy orgullosa de haber compartido ring con las mejores del mundo”, reconoce.
Horas de entrenamiento y sacrificio
Pero llegar hasta esos escenarios no ha sido fruto únicamente del talento o de la preparación física. Detrás hay muchas horas de entrenamiento, sacrificio y una exigencia constante.
Bernaola reconoce que vivir del muay thai en Tailandia también tiene una cara menos idealizada.
“Lo más difícil es la presión económica y las diferencias culturales”, señala.
La deportista advierte de que se tiende a idealizar el funcionamiento de los gimnasios y el ambiente de este deporte en el país asiático, aunque detrás de esa imagen también existen dificultades.
Una realidad que ha conocido de cerca durante una etapa en la que también ha tenido que aprender a convivir con la incertidumbre y con las exigencias de una carrera deportiva.
Un deporte que transforma la confianza
A pesar de las dificultades, hubo algo que nunca dejó de acompañarla: el aprendizaje. El muay thai ha sido para Bernaola mucho más que una disciplina deportiva.
“Este deporte me dio confianza en mí misma y en mi cuerpo”, afirma. Una confianza que ha ido construyendo a lo largo de los años, también a través de momentos complicados, de la exigencia y de la necesidad de empezar de nuevo. “Me ha obligado a mirarme en el espejo muchas veces, a destruirme y reconstruirme constantemente”, explica.
En ese proceso ha encontrado una forma de conocerse mejor, de poner límites y de desarrollar un carácter que, reconoce, ha sido determinante en la persona que es hoy.
La seguridad de las mujeres
Esa transformación también ha cambiado su manera de entender la seguridad y la vulnerabilidad de las mujeres.
Bernaola considera que la confianza en las propias capacidades físicas y mentales permite afrontar las situaciones difíciles desde otra posición.
“Cuando sabes defenderte o tienes la capacidad de correr o saltar, cuando tienes confianza en tus habilidades físicas y mentales, actúas desde otro punto y te sientes más capaz de resolver situaciones difíciles”, reflexiona. Para la deportista, no se trata únicamente de aprender técnicas de combate, sino de desarrollar recursos personales que permitan reaccionar y desenvolverse con mayor seguridad.
“Siento que soy dueña de mi cuerpo”, afirma.
Una sensación que, explica, también se refleja en la postura corporal, en la forma de ocupar los espacios y en la manera de relacionarse con el entorno.
La defensa personal va más allá de saber golpear
En este sentido, Bernaola insiste en que la defensa personal no debe reducirse a saber golpear.
La capacidad de reacción, la lectura de las situaciones y la gestión de las emociones también forman parte del aprendizaje. Desde su experiencia como entrenadora, intenta trasladar estas herramientas a sus clases, tanto con mujeres como con hombres. “El ring y el muay thai me han obligado a desarrollar herramientas, a saber leer a las personas, a entender que el cuidado de mis compañeras de entreno también es importante, a afrontar los conflictos desde otro punto de vista, a gestionar y aceptar emociones desagradables”, explica.
Habilidades que, a su juicio, se trabajan y se entrenan, igual que la técnica o la preparación física.
Las desigualdades que siguen presentes
Sin embargo, todavía existen barreras que dificultan el desarrollo de las mujeres en los deportes de contacto.
Eider Bernaola considera que los prejuicios han ido disminuyendo, pero apunta a desigualdades que siguen muy presentes, especialmente en las condiciones laborales, los salarios y los métodos de entrenamiento.
También reclama una mayor atención a las particularidades físicas de las deportistas, desde los cortes de peso hasta su impacto en la conducta alimentaria. “Falta que la ciencia de la medicina y la ciencia del deporte estudien y presten atención a nuestros cuerpos”, reivindica. A su juicio, no basta con iniciativas puntuales: “Es algo estructural lo que hay que cambiar”.
Una nueva etapa en Vitoria
Ahora, de regreso en Vitoria-Gasteiz, Bernaola afronta una nueva etapa, por el momento alejada de la competición y centrada en reorganizarse tras su regreso el pasado 14 de octubre.
Su intención es seguir compartiendo todo lo aprendido a través de entrenamientos personales, grupales y seminarios. De hecho, ya tiene varias citas programadas, entre ellas una en Barcelona y otra en Vitoria. Para las mujeres que sienten curiosidad por las artes marciales, pero no se atreven a dar el primer paso, lanza un mensaje claro: “La cosa es ir, intentarlo y hacerlo siendo compasiva contigo”.