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El infierno se desata en Los Gallardos con al menos 12 fallecidos y 23 desaparecidos

El avance letal de las llamas, avivadas por vientos huracanados, convierte los senderos de evacuación en una trampa mortal para las víctimas, la mayoría turistas extranjeros
Bomberos trabajan en el incendio en el que seis personas han muerto en el municipio almeriense de Los Gallardos. / EFE

El cielo almeriense se ha teñido de luto y ceniza. Lo que comenzó la tarde de este jueves como un fuego de cuneta en Los Gallardos (Almería) se ha transformado en un trágico incendio forestal y una catástrofe humanitaria de las más graves que se recuerdan en el Estado. El Gobierno andaluz ha elevado a 12 el número de víctimas mortales, mientras la angustia se apodera de la comarca con 23 personas que continúan sin ser localizadas.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, desplazado al puesto de mando avanzado en el parque de bomberos de Turre, ha mostrado su conmoción ante lo que ha calificado como una "tragedia mayúscula". Visiblemente afectado, Moreno ha confirmado el hallazgo del duodécimo cadáver —localizado trágicamente bajo otro de los cuerpos— y ha pedido máxima prudencia. "Se está trabajando a contrarreloj", ha asegurado, confirmando que la identificación está siendo extremadamente compleja debido al estado de carbonización de los restos, lo que obligará a recurrir a pruebas de ADN.

La trampa mortal de las llamas: caminos convertidos en "ratoneras"

El fuego no dio tregua. Impulsado por rachas de viento de 50 kilómetros por hora y alimentado por una vegetación completamente reseca tras las sucesivas olas de calor —una auténtica "bomba de relojería", en palabras del presidente andaluz—, el incendio avanzó con una ferocidad inaudita: 15 kilómetros en apenas dos horas.

Esta velocidad extrema fue letal para los vecinos de las múltiples viviendas diseminadas y cortijos que salpican esta escarpada zona de barrancos. A pesar de que la Guardia Civil, la Policía Local y las autoridades municipales intentaron avisar puerta por puerta para ordenar el confinamiento o la evacuación, el pánico empujó a muchos a buscar sus propias vías de escape.

Se adentraron en lo que creían salidas naturales, pero que rápidamente se convirtieron en auténticas "ratoneras". De los fallecidos localizados, todo apunta a que cuatro de ellos perdieron la vida en el interior de un vehículo, presumiblemente de nacionalidad británica. Otras siete víctimas perecieron a pie tras abandonar sus coches en un intento desesperado por huir de las llamas, en su mayoría residentes extranjeros. El hallazgo de bastones de senderismo calcinados en la zona del monte dibuja un relato estremecedor de los últimos momentos de estas personas al ser sorprendidas por una "lengua de fuego", tal y como describen los testigos.

El incendio de Los Gallardos, en imágenes Agencias

El origen: la hipótesis del tendido eléctrico

Mientras los equipos de criminalística peinan las áreas ya apagadas en busca de posibles nuevas víctimas, la investigación sobre el origen del desastre apunta hacia la caída de un cable eléctrico.

El incendio se inició en una cuneta contigua a una carretera. Tanto Juanma Moreno como el consejero de la Presidencia, Antonio Sanz, han señalado la caída de un tendido eléctrico que provocó dos focos simultáneos a ambos lados de la vía. Moreno ha sido tajante al advertir que "se derivarán responsabilidades hacia el mantenimiento" de dicha infraestructura.

Sin embargo, las empresas energéticas han comenzado a desmarcarse. Red Eléctrica ha emitido un comunicado asegurando que la línea de alta tensión afectada no pertenece a su red. Por su parte, Endesa ha desplazado a sus técnicos de madrugada para confirmar que la instalación no es suya ni forma parte de su red de distribución, señalando que se trataría de un cable de instalación privada que "no tenía tensión".

Una batalla contra los elementos en 3.150 hectáreas arrasadas

Sobre el terreno, el escenario es desolador y las labores de extinción se enfrentan a un desafío titánico. Con 3.150 hectáreas calcinadas que afectan a Los Gallardos, Bédar y Antas, el dispositivo desplegado es masivo: 464 efectivos, 124 vehículos, 21 retenes de bomberos, nueve camiones pesados y la incorporación vital de 64 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) procedentes de Morón de la Frontera.

El terreno es "francamente complejo". La orografía, plagada de infinitos diseminados y profundos barrancos, impide el acceso de la maquinaria pesada de la UME al flanco norte, donde intentaban levantar un dique de contención. Antonio Sanz ha descartado que se trate de un incendio de "sexta generación", pero la dificultad es extrema. Las autoridades han advertido que las llamas tardarán "varios días o bastantes días" en ser controladas definitivamente, con la amenaza constante de nuevas rachas de viento que reaviven las zonas aún no refrescadas.

Desalojos, carreteras cortadas y búsqueda de desaparecidos

El impacto en la población es enorme. Al menos 1.000 personas han sido evacuadas. A los 600 desalojados inicialmente se han sumado 400 vecinos de la pedanía de Alfaix, trasladados de forma preventiva al pabellón deportivo de Garrucha. La movilidad en la comarca está paralizada, con el corte de la autovía A-7 y de la carretera AL-6109 por parte de la Guardia Civil.

La prioridad absoluta ahora, además de frenar el fuego, es poner nombre a las víctimas y encontrar a los 23 desaparecidos. Las autoridades subrayan que "no estar localizado no significa estar fallecido", manteniendo la esperanza de que muchos se encuentren refugiados en otras áreas. Para centralizar la información, se ha habilitado una oficina de denuncias en el Puesto de la Guardia Civil de La Garrucha, haciendo un llamamiento desesperado a los familiares directos para agilizar el proceso de identificación mediante muestras de ADN.

Almería contiene la respiración, enfrentándose a un infierno forestal que ha dejado una cicatriz imborrable y que, lamentablemente, aún está lejos de terminar.

11/07/2026