Vida y estilo

Deshidratación en personas mayores: señales que pueden pasar desapercibidas

Las altas temperaturas incrementan el riesgo de sufrir este problema, especialmente entre quienes viven solos o padecen enfermedades crónicas
Señor mayor con una gorra sentado en un banco.
Señor mayor con una gorra sentado en un banco. / Magnific

Actualizado hace 52 minutos

El verano y las altas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación en las personas mayores, un problema de salud que, en muchos casos, comienza con síntomas sutiles y fáciles de confundir con los propios del envejecimiento. La disminución de la sensación de sed, los cambios fisiológicos asociados a la edad o la toma de determinados medicamentos hacen que este colectivo sea especialmente vulnerable durante los meses de más calor.

Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), las personas mayores tienen un mayor riesgo de sufrir deshidratación debido a la reducción de la sensación de sed, la menor capacidad de los riñones para conservar agua y la presencia de enfermedades crónicas o tratamientos que favorecen la pérdida de líquidos. Por ello, identificar las primeras señales resulta fundamental para actuar a tiempo y evitar complicaciones.

¿Por qué aumenta el riesgo con la edad?

Con el paso de los años, el organismo experimenta cambios que afectan al equilibrio de líquidos. El porcentaje de agua corporal disminuye, los riñones pierden parte de su capacidad para concentrar la orina y el mecanismo que avisa de la necesidad de beber ya no funciona con la misma eficacia.

A ello se suman factores como las altas temperaturas, la fiebre, los vómitos, la diarrea, el ejercicio físico intenso o el uso de medicamentos, como algunos diuréticos, que pueden favorecer una pérdida de líquidos superior a la habitual.

Mujer se abanica con un abanico rojo para sobrellevar mejor las altas temperaturas.

Mujer se abanica con un abanico rojo para sobrellevar mejor las altas temperaturas. Magnific

Señales que pueden pasar desapercibidas

Uno de los errores más frecuentes es pensar que la deshidratación solo provoca una sed intensa. Sin embargo, en muchas personas mayores este síntoma aparece cuando el organismo ya ha perdido una cantidad importante de agua o incluso puede no manifestarse.

El cansancio o una sensación de debilidad sin una causa aparente son algunas de las primeras señales. También pueden aparecer mareos al levantarse, falta de energía o una disminución del rendimiento en las actividades cotidianas.

Otro signo habitual es la boca seca, acompañada de labios agrietados o dificultad para tragar alimentos secos. Del mismo modo, la orina oscura, escasa o con un olor más intenso suele indicar que el organismo está reteniendo líquidos para compensar la pérdida de agua.

La confusión, la somnolencia o los cambios repentinos de comportamiento también pueden ser consecuencia de una hidratación insuficiente. En ocasiones, estos síntomas se atribuyen al envejecimiento o al deterioro cognitivo, cuando en realidad pueden estar relacionados con una deshidratación que requiere atención.

La piel menos elástica, los ojos hundidos, la aceleración del pulso o los calambres musculares son otros signos que conviene tener en cuenta, especialmente durante una ola de calor.

Cuándo buscar atención médica

Si la persona mayor presenta dificultad para mantenerse despierta, deja de orinar durante varias horas, tiene fiebre elevada, vómitos persistentes, respiración acelerada o pérdida de conocimiento, es importante acudir cuanto antes a un servicio sanitario. La deshidratación grave puede derivar en complicaciones como insuficiencia renal, alteraciones de la presión arterial o un mayor riesgo de caídas y hospitalización.

Médico revisa la tensión arterial a un señor mayor.

Médico revisa la tensión arterial a un señor mayor. Magnific

Cómo prevenir la deshidratación en verano

La mejor estrategia consiste en no esperar a tener sed para beber agua. Los expertos recomiendan ofrecer líquidos con frecuencia a lo largo del día, incluso aunque la persona no manifieste necesidad de beber. Además del agua, también contribuyen a una buena hidratación las infusiones frías, los caldos, las cremas y frutas como la sandía, el melón, el melocotón o la naranja.

También es aconsejable evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, mantener la vivienda bien ventilada, utilizar ropa ligera y permanecer en lugares frescos durante los episodios de calor intenso.

El Ministerio de Sanidad del Estado, a través del 'Plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud', recuerda que las personas mayores son uno de los grupos con mayor riesgo frente al calor y recomienda beber líquidos de forma regular, aunque no exista sensación de sed, además de extremar la vigilancia durante las olas de calor.

Un gesto tan sencillo como ofrecer un vaso de agua varias veces al día o recordar la importancia de mantenerse hidratado puede ayudar a prevenir complicaciones y proteger la salud de las personas mayores durante el verano.

2026-07-13T09:08:09+02:00
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