Un fuerte dispositivo policial de la Ertzaintzarodea, desde las cuatro de la madrugada, el bloque de viviendas número 35 de la calle Santa Isabel, de Ollargan en Arrigorriaga. En una de las viviendas, Carmen y su hija menor de edad, esperan angustiadas la llegada de la comitiva judicial para ejecutar la orden de desahucio.
En los aledaños del inmueble, un centenar de personas se encuentran concentradas, convocadas por el sindicato Batu, con la firme intención de paralizar el desalojo y gritando proclamas como: "Carmen, amiga no estás sola" o "este desahucio lo vamos a parar".
El objetivo Batu es conseguir un aplazamiento puesto que la afectada “no tiene en estos momentos ninguna alternativa habitacional”, pero cuenta con un documento facilitado en el último momento por el Ayuntamiento de Arrigorriaga que demuestra las gestiones que se están realizando para conseguir “una vivienda pública por adjudicación directa”, ha explicado el portavoz del sindicato, Peio Urieta.
En estos instantes de tensa espera, en los que ya se han producido los primeros altercados entre las dotaciones de la Ertzaintza desplazadas y las personas que secundan la protesta, Batu aboga “por el diálogo” y espera obtener permiso para hablar con la comitiva judicial y exponer las últimas novedades. Porque la única alternativa ofrecida hasta ahora para Carmen y su hija es “una habitación de hotel durante dos meses, sin otros servicios como cocina o lavadora”, algo que el sindicato ha valorado “como insuficiente y que no se ajusta a las necesidades de esta familia”.