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El Ministerio de Defensa llegó a plantearse una intervención de las Fuerzas Armadas de Seguridad (FAS) en Euskadi pocos días después del golpe de Estado del 23-F. Así figura en uno de los documentos desclasificados este miércoles por el Gobierno de Pedro Sánchez sobre la intentona golpista titulado 'Semestral de la amenaza interior', fechado el 9 de marzo de 1981.
En el documento, elaborado por el centro por los servicios de información de Defensa, se señalaba que "las provincias vascongadas conforman, sin duda, el área geográfica en la que las tendencias separatistas son más acusadas y donde las opciones que las sustentan cuentan con mayor apoyo en las urnas".
Advertía de que "las únicas regiones donde en principio se podría deteriorar gravemente la situación son Vascongadas y Andalucía", subrayando que "la primacía de la amenaza separatista en Vascongadas aconseja su tratamiento en el apartado correspondiente".
En el plano político, destacaba el respaldo obtenido por el "separatismo revolucionario" en las elecciones al Parlamento Vasco de marzo de 1980, en referencia a Herri Batasuna y Euskadiko Ezkerra.
El riesgo de ETA
Pero el elemento central de riesgo era ETA, . "Efectivamente, hoy sólo ETA puede intentar dar el salto decisivo y comprometido a la guerrilla porque cuenta con una masa importante de seguidores y simpatizantes y porque posee una estructura organizativa capaz de sostener un proceso intensivo de violencia", señalaba el texto.
Aunque precisaba que "en los últimos meses se van produciendo indicios esperanzadores de un cambio de situación en las provincias vascongadas, centrados en un grupo de ETA político-militar", mantenía que la organización seguía siendo el actor con mayor capacidad de desestabilización.
Entre los escenarios contemplados figuraba "una ofensiva de ETA (m) que, complementada con una actitud de resistencia civil de sus sectores incondicionales, apoyada por los Ayuntamientos que dominan, busque reacciones del Gobierno que le devuelvan la ascendencia y el protagonismo ante el pueblo".
Asimismo diferenciaba entre hipótesis de actuación, señalando que una ofensiva podría tener "una duración limitada, aunque de mucha violencia", o bien ser "más selectiva pero mucho más prolongada".
Una escalada de ese tipo podría generar situaciones que superasen la capacidad ordinaria de respuesta. En este contexto planteaba que la segunda hipótesis tenía "mayor probabilidad de originar la intervención de las FAS que la primera". Además, apuntaba que "el terrorismo de ETA puede ser el más peligroso por lo que puede provocar que por él se desencadene el proceso involutivo".