La Policía Foral ha decomisado a dos personas este domingo, 18 de octubre, un total de 11 kilogramos de hongos (Boletus edulis) en el Parque Micológico de Erro-Roncesvalles. Los agentes del cuerpo foral sorprendieron in fraganti a ambos infractores que recolectaban de forma ilegal el producto en el monte sin contar con la autorización obligatoria, sobrepasando los límites de peso fijados por la normativa y cogiendo ejemplares de tamaño inferior al mínimo permitido.
Sin autorización y fuera de norma
Durante la inspección realizada en el acotado, los agentes constataron la acumulación de varias infracciones a la normativa micológica. Por un lado, los dos recolectores carecían del permiso obligatorio exigido para realizar esta actividad en el parque. Por otro lado, la cantidad aprehendida superaba el tope legal establecido, fijado en un máximo de 8 kilos por persona y día. Asimismo, la patrulla comprobó que los infractores habían cogido setas cuyo sombrero no alcanzaba los 4 centímetros de diámetro mínimo exigidos. Esta actuación policial puede comportar sanciones económicas con multas de hasta 300 euros.
Un destino solidario en el valle
A pesar de la infracción cometida en el monte, el material incautado no se echará a perder. Tras la intervención de las fuerzas de seguridad, la gestión del Parque Micológico ha decidido dar un destino social y solidario a los 11 kilos de Boletus edulis retirados a los recolectores. La totalidad del botín micológico decomisado será entregada directamente a los usuarios de la residencia de personas mayores de Erro.
Recomendaciones para una recolección sostenible
Desde la organización del Parque Micológico de Erro-Roncesvalles recuerdan la importancia de cumplir las reglas para garantizar la conservación de los recursos naturales del entorno. En este sentido, recalcan que para recoger setas u hongos es imprescindible tramitar previamente la autorización correspondiente, disponible en su página web (www.parquemicologicoerro.com). Del mismo modo, insisten en que respetar el límite de 8 kilos diarios por persona y no cortar ejemplares con sombreros inferiores a 4 centímetros resulta fundamental para asegurar la sostenibilidad y la regeneración micológica de la zona.