Este camino de 197 kilómetros por la comarca de Las Merindades es, sin duda, uno de los más completos y espectaculares para recorrer en moto. La ruta junta tramos de curvas entre valles, ríos y desfiladeros con una cantidad asombrosa de paradas históricas, cuevas y pueblos medievales donde podemos bajar de la moto y estirar las piernas. El viaje arranca en Taranco de Mena y avanza en dirección oeste hasta terminar en Arija, junto al embalse del Ebro.
Las paradas imprescindibles a lo largo del camino
La densidad de puntos de interés en este recorrido nos obliga a planificar bien los tiempos, ya que casi cada media hora de conducción nos invita a detenernos. Una de las primeras joyas del camino es la ermita de San Pantaleón de Losa, un templo románico colgado sobre una peña que se parece a la proa de un barco y que está rodeado de misterios vinculados al Santo Grial. Tras dejar atrás las curvas que rodean la peña, la carretera conduce a Medina de Pomar, una villa medieval de muchísima importancia histórica donde destaca el imponente Alcázar de los Velasco, una fortaleza del siglo XIV que domina todo el municipio.
Alcázar de los Velasco
Siguiendo el curso del río, se llega a las ruinas del Monasterio de Santa María de Rioseco, ubicado en el valle de Manzanedo. Este antiguo cenobio que durante años estuvo abandonado y acabó devorado por la maleza, ha sido recuperado gracias al esfuerzo colectivo y hoy es una parada obligatoria para pasear entre sus arcos y respirar la paz de su claustro. La ruta gana altura y belleza paisajística al acercarse a Espinosa de los Monteros. Esta villa destaca por su espectacular conjunto de arquitectura heráldica, con decenas de palacios y torres fortificadas que llenan sus calles, y por estar históricamente ligada a los "Monteros en Guardia", el cuerpo que custodiaba la alcoba de los reyes de Castilla desde la Edad Media.
El Monumento más importante
Es una de las paradas más impresionantes de todo el norte de Burgos. Ojo Guareña es uno de los complejos de cuevas y galerías subterráneas más extensos de la península. La imagen más reconocible y fotografiada es la Ermita de San Bernabé, incrustada en la misma roca caliza de la entrada de la cueva, un lugar mágico que bien merece aparcar la moto durante una hora para hacer la visita guiada.
Ermita de San Bernabé en la entrada a Ojo Guareña.
Antes de alcanzar el final del trayecto, la carretera pasa por Puentedey, un pequeño pueblo construido sobre un imponente puente natural de piedra esculpido sobre el río Nela durante millones de años. Tras esta postal, los últimos kilómetros de curvas y carreteras nos llevan hasta Arija, a orillas del embalse del Ebro, el lugar perfecto para ver atardecer junto al agua y dar por concluido el viaje.
Qué comer
La comarca de Las Merindades cuenta con una cocina ideal para reponer fuerzas. La estrella indiscutible de la zona es la morcilla de Burgos, que aquí se elabora con arroz, cebolla, manteca y sangre, sirviéndose frita y muy crujiente.