Tras más de una década dedicada a las huertas de Zubillaga y la red de cuidados Zaintza, la asociación Elkarzabal ha reorientado su actividad hacia la cooperación sanitaria internacional, con especial atención a Senegal y la República de Guinea. La entidad, surgida bajo el paraguas de Cáritas y conocida en Oñati por su labor de inserción social, inicia así una nueva andadura centrada en proyectos de salud y ayuda humanitaria.
Durante doce años desarrolló un programa de huertas destinado a favorecer la inclusión de personas en situación de vulnerabilidad, que concluyó en agosto de 2024. “Nuestro objetivo era que aquello se profesionalizara, pero no fue posible y decidimos cerrar esa etapa”, explica uno de sus grandes impulsores, Jesús Mari Aranburu.
Lejos de poner fin a su actividad, Elkarzabal ha destinado los recursos obtenidos tras la liquidación de los ocho invernaderos y otras plantaciones que gestionaba en el caserío Erguña-Etxebarri a poner en marcha nuevas iniciativas de cooperación. En esta renovada trayectoria se han embarcado, además de Aranburu, José Antonio Urteaga, Ángel Madinabeitia, Adama Bah y el actual presidente de la asociación, Iñaki Markuleta.
Un dispensario en Borowal
El proyecto más inmediato tiene como escenario Borowal, una localidad enclavada en el distrito de Dhaguel, prefectura de Telimelé, en la República de Guinea. Allí, Elkarzabal trabaja junto al grupo de Misiones de la parroquia para habilitar un pequeño dispensario sanitario en una zona donde la infraestructura de atención médica de referencia se encuentra a unos 45 kilómetros; una distancia que puede parecer asumible, pero que en este contexto adquiere otra dimensión. “La gente se desplaza a pie o en moto por caminos de barro y baches”, señalan Markuleta y Madinabeitia.
Adama Bah, vecino de Oñati desde 2011 y originario del lugar donde se está materializando la iniciativa, conoce de primera mano esta realidad. “Cuando alguien necesita atención médica urgente, llegar al hospital puede ser una cuestión de vida o muerte. El año pasado fallecieron diez personas en el trayecto; la mayoría de ellas, mujeres embarazadas”, relata.
Con la mirada puesta en un hospital
El dispensario se está acondicionando en una casita vacía y acogerá consultas básicas y atención primaria, con una inversión que se sitúa entre los 10.000 y 12.000 euros. Además, se han enviado diez camas articuladas para equipar el servicio, de un total de 40 facilitadas por el Hospital de Galdakao.
En paralelo, se aborda un proyecto de mayor envergadura orientado a la construcción de un hospital en Dhaguel, en el que, según recalca Urteaga, ya estaba trabajando el grupo de Misiones.
Salvar vidas
Mientras estas actuaciones avanzan, se han cubierto situaciones de urgencia, contribuyendo a “salvar vidas”, insiste Urteaga. Entre los casos figura el de una mujer diagnosticada de cáncer de mama que tuvo que ser trasladada a Senegal para recibir tratamiento, junto con otros episodios críticos, como complicaciones derivadas de la diabetes que acabaron en amputación o lesiones graves provocadas por accidentes.
Sumarse al proyecto solidario
Ante este escenario, Elkarzabal hace un llamamiento a la colaboración de personas, asociaciones e instituciones, invitándoles a sumarse al proyecto solidario como socias y mediante aportaciones económicas de distinta periodicidad (en la cuenta disponible en Laboral Kutxa). Asimismo, animan a las y los oñatiarras a incorporarse al equipo gestor y ser partícipes de este compromiso social.