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Darío Gómez está bebiendo las mieles del éxito en Ezcaray. Le acompañan cánticos, jotas y gritos de ánimo. El 6-22 sobre Iñaki Artola de este domingo en el Navarra Arena de Iruñea le ha puesto en el Olimpo de la pelota a mano con su primer cetro en Primera, el del Manomanista. No ha ganado solo él, es el triunfo de todos los pelaires.
La final
¿Cómo fue la celebración?
Llegamos a Ezcaray sobre las 23.15 horas y durante el viaje ya fuimos recibiendo vídeos de la que se estaba montando en la plaza. Había una charanga y la gente estaba dando vueltas al quiosco; era una celebración total. Cuando llegamos, viví un recibimiento muy bonito e intenté estar con todo el mundo. Después, cenamos tipo lunch en la plaza. Disfrutamos de la música mexicana de los Tenampas y cantamos un poco con ellos. Se nos hizo un poco tarde; bueno, más bien se nos hizo pronto.
Darío, campeón del Manomanista después de arrollar a Iñaki Artola en el Navarra Arena de Iruñea
¿Dónde durmió la txapela del Manomanista?
Durante la cena, sí que la llevé puesta y aproveché para hacerme fotos con toda la gente. Después, cuando llegamos al bar, la dejé colgada en el primer sitio que encontré y me puse a celebrarlo sin preocuparme de dónde estaba. Imaginaba que no me la iban a robar.
Este domingo comentó que no se lo creía aún. ¿Cuál es su sensación con el paso de las horas? ¿Se cree ya que es campeón del Manomanista?
Al final, más que con ganar, te quedas con los momentos y con todo lo que se vive alrededor de la txapela. Eso sí que te va ayudando a ver un poco la que has preparado, pero creo que con el paso de los días y de las semanas lo iré asimilando.
Los sueños
¿Este triunfo quiere decir que los sueños se cumplen?
Sí, unas veces se cumplen y otras no. En este caso el sueño se ha cumplido y estoy muy contento de poder celebrarlo y de disfrutarlo de la manera en que lo estoy haciendo y en la que lo he hecho. Estoy un poco cansado, pero con todos los ánimos y todo el cariño que te brinda la gente, se lleva mucho mejor.
Antes de la final, había muchas preguntas dirigidas hacia qué significaba para usted. ¿Se ha parado a pensar qué significa el título con todo el trajín que está teniendo?
Estuve medio formal por la noche, pero sí que es cierto que no te paras a pensar en lo que supondrá. Poco a poco vas disfrutando de las consecuencias y no le das más vueltas a si tiene un valor u otro. Muchas veces pasa que, cuando tienes algo en mente y un objetivo marcado, luego llega y la meta no es lo más importante, sino todo lo que la rodea. Ese es un aprendizaje que adquieres con el tiempo.
El peso del colorado
Tiene experiencia en el campo profesional y amigos muy cercanos que han sido campeones del Manomanista. El peso del colorado parece que existe. ¿Es consciente de lo que le viene ahora por delante?
Sí. Me acuerdo de que, cuando ganó Aitor Elordi en 2023, dijo que había notado un poquito de bajón en el verano. Además, el resto de rivales sale con el cuchillo entre los dientes, porque eres el campeón. Siempre quieres ganar a alguien que está haciendo bien las cosas. Es un reto. ¿Que me puede pesar? Igual sí que me puede pesar un poco, pero tengo claro que debo intentar demostrar por qué llevo la camiseta roja.
Prosiga.
Intentaré tomar esta etapa de otra manera, con un poquito más de filosofía, pero seguiré haciendo las cosas como hasta ahora: salir al frontón, darlo todo y si consigo sacar buenos resultados, adelante. Si no vienen, seguiré peleando.
En imágenes: Darío, campeón del Manomanista después de arrollar a Iñaki Artola en el Navarra Arena de Iruñea
El Darío de la semana pasada y el Darío campeón son el mismo, pero su rol en la pelota debería cambiar al haber conquistado el título más importante de la temporada. ¿Qué opina?
Espero que sí que cambie el rol y el estatus, sin duda. Trabajamos para eso, para tener oportunidades, para disponer de opciones de jugar los grandes campeonatos y con los de arriba. En las peleas individuales sé que tengo mis oportunidades, aunque en el cuatro y medio es verdad que tengo que mejorar; sin embargo, a parejas estoy evolucionando cada año. Cuando me han dado alguna oportunidad, he hecho bien las cosas y ojalá pueda pelear con los de arriba. Es difícil, hay mucha competencia y los compañeros tienen un grandísimo nivel, pero también hay que ir llamando a la puerta o si no, tirarla a cabezazos.
La nómina de delanteros de Aspe es amplia: Altuna III, Ezkurdia, Elordi, Peio Etxeberria, Zabala y ahora se suma usted. La competencia es feroz, pero el colorado, en teoría, le hace subir un escalón.
Espero que sí, pero, como comenté al finalizar la final, la pelota no es un ámbito en el que uno más uno sean dos. No dependes de que cumplas unos objetivos para tener unas recompensas. Se trata de algo más subjetivo y depende de lo que quiera hacer la empresa.