Vida y estilo

Crítica televisiva | Programa de mierda

Ya el primer día nos pusieron la típica prueba de meter la cabecita en una urna llena de bichos y después les pasaron un pañal por los morros fingiendo que tenía mierda
Àngel Llàcer, en una imagen de archivo.
Àngel Llàcer, en una imagen de archivo. / Europa Press

Actualizado hace 6 minutos

A algún mandamás de Atresmedia se la olvidado en el congelador de La Sexta el concurso Congelados, otro sainete con famosos sobreactuados que parece estar hecho para cubrir a bajo coste el expediente en verano, aunque llevan dos veranos sin atreverse a estrenarlo y ha terminado asomando en septiembre.

Ya el primer día nos pusieron la típica prueba de meter la cabecita en una urna llena de bichos y después les pasaron un pañal por los morros fingiendo que tenía mierda, aunque no lo fuera, lógicamente.

En definitiva, asistimos a una cosa muy del estilo de lo que antaño se llamaba telebasura aunque ahora se podría denominar, visto lo del pañal, telemierda pura y dura... o blanda si hay diarrea, que parecía el caso. No, no estamos a estas alturas para ver concursos con pañales que simulan estar llenos de mierda. Ya lo de los bichillos queda anticuado, pero al menos son de verdad, pero lo de fingir que les pasan por la cara mierda es algo tan repugnante como innecesario, que creíamos haber dejado atrás en televisión varias décadas atrás. Y que resulta aún más imperdonable en La Sexta, donde no pega nada.

La excusa para hacer este dispendio de mal gusto, como casi siempre pasa en los concursos con famosos, es la posibilidad de ganar un premio solidario de 3.000 euros para una ONG (además de visibilidad televisiva y su caché). Porque el famoseo televisivo (que es un género en sí mismo), ya lo sabe usted, es muy solidario y es capaz de sufrir lo indecible (como que le llenen la cara de falsa mierda) por el bien ajeno, claro que sí.

Por si no lo ha visto (y hace usted muy bien, que para eso nos sacrificamos otros) el asunto se trata de quedarse quieto parao a la señal del presentador, Àngel Llàcer, mientras el famoseo sufre todo tipo de putadas y sueltan frases lapidarias como “prefiero mil veces que me pongan la caca en la cara”, confesión hecha en voz alta por la presentadora Raquel Sánchez Silva. Pues eso.

Aprovecho para mostrarle a usted mis poderes de adivinación para contarle que Llàcer se romperá un brazo y tendrá que presentar el programa ya sin poder moverlo. Lo sé, claro, porque esto se grabó hace demasiado y fue él mismo quien lo confesó entonces y hasta se ha permitido recordarlo este mismo verano en la enésima entrevista promocional.

¿Y por qué ha pasado tanto tiempo desde la grabación hasta la emisión de un programa que, hasta por el título, parece más propio del verano? Pues mi teoría es que la crisis de audiencias que azota a las teles es tal que la audiencia ha bajado tanto durante el año, que en verano, con tantas cosas mejores que hacer, ya es tan poca gente la que soporta estas cosas que supondría quedarse sin nadie. Así que, tras aplazarlo hasta el infinito, ha terminado en otoño, a la espera de que a alguien se le hayan acabado las pilas del mando y no le apetezca levantarse. Va por él.

2026-09-27T05:38:07+02:00
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