Gipuzkoa

Cortés Jantzidenda de Beasain, tres generaciones y 100 años de historia

Ignacio Cortés fundó el negocio en 1926; su hijo Vicente y Mari Carmen Ayestaran continuaron la trayectoria, que hoy mantiene Juan Alberto Cortés Ayestaran
Vicente Cortés, Mari Carmen Ayestaran y Juan Alberto Cortés.
Vicente Cortés, Mari Carmen Ayestaran y Juan Alberto Cortés. / Eider Cáceres Ayestaran

Actualizado hace 5 minutos

Cortés Jantzidenda llega a 2026 con una cifra poco habitual en el comercio actual: cien años de actividad ininterrumpida en Beasain. No existe una fecha exacta de apertura que la familia pueda concretar con total precisión, aunque los registros y la memoria familiar sitúan el inicio del negocio entre marzo y mayo de 1926. Lo que sí se mantiene sin dudas es el dato principal: un siglo después, la tienda sigue abierta en la calle Mayor.

El establecimiento forma parte de ese reducido grupo de comercios tradicionales que han conseguido atravesar generaciones sin desaparecer del mapa. Una situación que hoy, en el contexto actual del pequeño comercio, se percibe casi como una excepción.

Ignacio

La historia comienza con Ignacio Cortés, natural de Labastida, que tras trabajar durante años en economatos vinculados al ámbito ferroviario (primero en Irun y posteriormente en Beasain) decidió dar un paso adelante y abrir su propio negocio en la localidad goierritarra. Era 1926 y nacía así una pequeña tienda de tejidos que, con el tiempo, se convertiría en lo que hoy es Cortés Jantzidenda.

En sus primeros años, el comercio, entonces conocido como Tejidos Cortés, se centraba en la venta de telas por metros y ropa de trabajo. Era un modelo muy ligado a la época, cuando muchas prendas se confeccionaban en casa y el consumo era muy diferente al actual.

Vicente

Con el paso de los años, el negocio pasó a manos de la segunda generación. Vicente Cortés, hijo menor del fundador Ignacio Cortés, asumió el relevo, y más adelante se incorporó su esposa, Mari Carmen Ayestaran, con quien mantuvo el proyecto familiar. Durante esta etapa, la tienda siguió ofreciendo tejidos, aunque fue adaptándose poco a poco a unos hábitos de consumo que ya empezaban a cambiar.

Vicente Cortés y Mari Carmen Ayestaran, hace años en la tienda.

Vicente Cortés y Mari Carmen Ayestaran, hace años en la tienda. Eider Cáceres Ayestaran

Fue un periodo de transición en el que la ropa confeccionada fue ganando protagonismo, conviviendo con las tradicionales telas por metros, que seguían teniendo un papel importante en la actividad del negocio. En esos años comenzó a utilizarse la denominación de Casa Cortés.

La tienda ha permanecido siempre ligada a la calle Mayor de Beasain, aunque no en el mismo punto. Durante más de cuatro décadas se situó en el número 12, donde el negocio creció y se consolidó como referencia en la localidad. En 1972 se produjo el traslado al número 38, en un espacio que también estaba vinculado a la propia historia familiar y donde continúa en la actualidad.

Juan Alberto

Con el paso del tiempo, el relevo llegó a la tercera generación. Juan Alberto Cortés Ayestaran creció prácticamente entre el ir y venir de clientes y la abundancia de telas y prendas. Sin embargo, su incorporación no fue inmediata ni partía de una vocación clara. La decisión llegó más por las circunstancias que por una elección pensada. “A los 20 años tuve que decidir entre trabajar en una fábrica o unirme a la tienda, ya que los estudios no eran lo mío. Opté por empezar a colaborar en la empresa familiar. No fue una elección vocacional, era muy tímido y pensaba que no sería capaz de atender al público”, recuerda.

Juan Alberto Cortés en la tienda.

Juan Alberto Cortés en la tienda. Eider Cáceres Ayestaran

Poco a poco, aquella duda inicial fue quedando atrás. Acabó implicándose de lleno en el negocio y apostando por su permanencia, hasta llevar la tienda a cumplir el siglo de vida. “Al final te acostumbras y acabas estando a gusto, sobre todo por el trato con la gente”, agrega.

Hoy es él quien está al frente del comercio, dando continuidad a un negocio familiar que, durante tres generaciones, ha mantenido su esencia: el trato cercano con los clientes, uno de sus pilares.

Presente y ¿futuro?

No obstante, la forma de comprar ha cambiado por completo en los últimos años, con el auge de las compras online y la expansión de las grandes superficies, que han reducido el peso del pequeño comercio en la vida diaria de muchas localidades. “Antes la tienda tenía mucho más movimiento, se llenaba con más facilidad”, explica Juan Alberto.

Alcanzar los cien años es, reconoce, motivo de orgullo para la familia. Sin embargo, de cara al futuro, la continuidad no está asegurada. La siguiente generación ha optado por otros caminos profesionales.

Aun así, Cortés Jantzidenda llega a su centenario con la persiana subida y la actividad en marcha, manteniendo viva una historia que comenzó en 1926 y que, cien años después, sigue adelante.

2026-03-22T10:50:34+01:00
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