Vida y estilo

¿Consumes demasiada sal?: esta es la recomendación de la OCU

La sal es un condimento cuya ingesta conviene controlar
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Sal / Freepik

Actualizado hace 7 minutos

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha vuelto a poner el foco en un exceso muy común en la dieta: el consumo de sal. La organización recuerda que la OMS recomienda no superar los 5 gramos de sal al día (aproximadamente “una cucharadita”), un umbral pensado para reducir riesgos como la hipertensión y, con ella, parte del impacto cardiovascular asociado a una ingesta demasiado grande de sodio. Sin embargo, la propia OCU se apoya en datos de la AESAN para señalar que en el Estado se consumen casi 10 gramos diarios, alrededor del doble de lo aconsejado.

La “sal oculta”

El mensaje central de la OCU es que el problema no es solo la sal que añadimos al cocinar o en la mesa, sino la que ya viene incorporada en alimentos cotidianos. En su explicación, subraya que el consumidor suele infravalorar lo que toma porque gran parte corresponde a “sal oculta”, es decir, la presente de forma natural o añadida durante la elaboración de productos habituales.

En esa línea, la organización advierte de que una parte mayoritaria de la ingesta diaria procede de esa sal que no se percibe, lo que ayuda a entender por qué se supera tan fácilmente el máximo recomendado incluso en hogares donde apenas se añade sal.

Por qué importa tanto bajar el consumo

La evidencia que maneja la OMS vincula el exceso de sal con un aumento del riesgo de presión arterial elevada, y con ello con más probabilidad de enfermedad cardiovascular y ictus, un impacto que las instituciones sanitarias consideran prevenible con medidas de reducción sostenidas. Por eso, el enfoque práctico que plantea la OCU se apoya en tomar conciencia de dónde está el sodio realmente: no solo en lo “salado” a simple vista, sino en alimentos de consumo frecuente donde el sabor no siempre delata su presencia.

La clave, en términos simples, es que el exceso suele venir más de la suma diaria que de un gesto puntual, y que el margen para recortar existe sin necesidad de “comer soso”, especialmente si se prioriza el control del etiquetado y el peso de los ultraprocesados en la dieta.

Alimentos a evitar

Buena parte de esa sal oculta se concentra en alimentos muy habituales: embutidos y carnes procesadas (jamón, fiambres, salchichas), muchos quesos (sobre todo curados y semicurados), el pan ,que por consumirse a diario puede sumar más sodio del que parece y, sobre todo, los platos preparados y ultraprocesados como pizzas, lasañas, sopas instantáneas o precocinados.

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A eso se añaden salsas y condimentos (soja, caldos concentrados, ketchup, mostaza), que pueden disparar la cifra con una sola cucharada, y snacks y galletas saladas, donde el sabor “suave” no siempre refleja la cantidad real de sodio. Por eso, el punto clave para recortar sin que la comida “sepa sosa” es comparar etiquetas dentro de la misma categoría y reducir la presencia de estos productos en el día a día.

2026-02-06T12:35:55+01:00
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