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Conmoción en Hondarribia: "No tenía que andar con el cuchillo, pero tampoco había que matarlo"

Cerca de 300 personas se concentraron en el municipio guipuzcoano en la manifestación en homenaje a Babacar Welle y contra el “asesinato policial” / El alcalde asume “la sensación de fracaso social e institucional” y reclama una “investigación imparcial”
Allegados de Babacar Welle encienden velas junto a las flores colocadas en el lugar en el que murió el senegalés por disparos de la policía. / Ruben Plaza

Hondarribia amaneció ayer consternada tras la muerte el lunes de Babacar Welle, un vecino senegalés de 42 años que falleció por disparos de un miembro de la Policía Local tras amenazar con un cuchillo a una agente de la Ertzaintza. Ayuntamiento, Diputación y vecinos de la localidad lamentaron la muerte de Babacar Welle, que había sido tratado de los problemas de salud mental que sufría.

Mostraron también su pesar por el fatal desenlace que se produjo después de que el fallecido esgrimiera en la calle un cuchillo con el que amenazó primeramente a clientes de varios establecimientos hosteleros y, finalmente, a varios agentes de la Policía Local y la Ertzaintza que acudieron al lugar de los hechos, un céntrico enclave entre la calle San Pedro y el paseo Butrón, muy cerca del instituto Ama Guadalupekoa, para que depusiera su actitud.

“Nos queda una dolorosa sensación de fracaso social. Como sociedad, no hemos sido capaces de adaptarnos a la realidad de una persona tan vulnerable”, señaló el alcalde de Hondarribia, Igor Enparan, tras el trágico suceso.

Asistentes a la manifestación colocaron flores en el lugar en que cayó muerto Babacar Welle. Ruben Plaza

Enparan reclamó una “investigación imparcial” y apeló a una reflexión colectiva sobre los recursos de salud mental existentes, admitiendo con amargura que el Consistorio y las redes de protección institucional contaban con la dolorosa impresión “de que estábamos ante una situación evitable”. El grupo municipal del PNV de Hondarribia también emitió un comunicado en el que pidió “serenidad, prudencia y responsabilidad” para valorar el trágico suceso. Los jeltzales hicieron un llamamiento a la “unidad” y al “respeto”, a la vez que expresaron su preocupación por el uso político del suceso.

A través de un comunicado, el PNV trasladó sus condolencias y todo su apoyo a la familia y al entorno de la persona fallecida, e hizo extensivo este pésame a la comunidad senegalesa de la localidad, a la que consideran “integrada desde hace años en nuestra localidad y parte de nuestra comunidad”. Por ello, apeló a la “unidad, al respeto y a la convivencia, dejando espacio al duelo”.

El fallecido salió a la vía pública descalzo, con una mochila al hombro y portando un cuchillo. Su actitud errática y las amenazas provocaron el temor inmediato entre los clientes de un bar cercano, quienes se vieron obligados a abandonar a toda prisa la terraza para refugiarse dentro del establecimiento. Varias informaciones apuntan a que, previamente, el hombre ya había accedido a otros locales.

Ante el despliegue policial de la Policía Local y la Ertzaintza de la comisaría de Irun, los agentes intentaron sin éxito que el individuo depusiera su actitud. En un momento dado de la intervención, el sospechoso arremetió contra las patrullas e intentó apuñalar a una de las agentes de la Ertzaintza. Para repeler la agresión y proteger la vida de la agente, un policía local hizo uso de su arma reglamentaria y disparó, tal y como señaló el Departamento de Seguridad.

La muerte de este vecino, que, según comunicó el citado Departamento de Seguridad, contaba con antecedentes de altercados anteriores —doce detenciones y diez investigaciones—, provocó una fractura emocional en Hondarribia. Sobre todo en el seno de la comunidad senegalesa local, compuesta por alrededor de un centenar de residentes, muchos de ellos ligados a la actividad pesquera, que se concentró de manera pacífica en el lugar de los hechos la noche del lunes, pero que expresó su indignación tras el cordón policial que se dispuso en la calle Zuloaga hasta bien entrada la noche.

“¿No había otra solución?”

Representantes municipales como la teniente de alcalde, Estitxu Urtizberea, junto a los ediles Lupe Queiruga, Josu Peña y Aitzol Arroyo, acudieron al lugar y escucharon en un silencio absoluto las emotivas protestas de una vecina que actuó como portavoz improvisada. “¿No había otra solución antes de matarle? ¿Llamar a más agentes para poder pararle y no quitarle la vida?”, clamó con frustración ante los ediles, visibilizando el dolor colectivo en un barrio consternado que vio marchar el coche fúnebre entre lágrimas y gritos de rabia.

En un discurso en el que mostró su rotunda indignación, añadió que “pagamos el sueldo de los municipales para que hagan el trabajo, no para que se toquen los huevos ni para que estén matando”, y apuntó que “si van a trabajar y eligen ese tipo de trabajo, es para proteger”.

A la par, afirmó que su hijo sufrió un episodio racista por parte de la Policía Local tras una situación en la que “se equivocaron de niño. Como era negro y mestizo, se equivocaron”, sin que “vinieran a pedirnos perdón”.

A medida que pronunciaba este discurso de manera improvisada, fue aumentando su indignación: “No somos violentos, porque si lo fuésemos, esto estaría quemado ya, porque lo que han hecho no se puede permitir”.

“Tenemos que ser humanos, tenemos que tener empatía, tenemos que tener corazón antes de matar a una persona”, añadió, y criticó que “primero han visto la piel de la persona y segundo, que (...) quitamos esta mierda que nos está molestando, pero hay mucha mierda en Irun que está molestando”.

“Cada semana escuchamos que han acuchillado a una persona, pero no es un negro el que lo ha hecho. Cada semana se escucha que han violado a una persona, pero no es un negro el que lo ha hecho. Cada semana se escucha que están vendiendo la puta droga en la frontera, pero no son negros los que lo hacen, esa gente está protegida”, denunció, antes de volver a la pregunta que flotaba en el ambiente: “¿A este no le han podido buscar una solución antes de matarle? ¿Llamar a más (agentes) para poder parar a esa persona y no quitarle la vida? Porque le han quitado la vida”.

“¿Sus padres, qué? Si tiene hijos, ¿sus hijos qué? ¿Y los hermanos? ¿Le van a devolver la vida? No, no se la van a devolver. ¿Su madre? ¿Tener a su hijo durante nueve meses para que le maten así? ¿No hay otra solución más? Es que no se puede hacer eso”, concluyó, antes de sentenciar que “queremos al pueblo y respetamos a todos, y parecemos formales pero no somos tontos, retrasados ni idiotas”.

El hermano del fallecido

La intervención improvisada acabó con alguna lágrima entre los miembros de la comunidad senegalesa, y también de algún representante del Consistorio. En un momento dado, un miembro de la Ertzaintza a cargo de la operación habló con el hermano del fallecido. Pese a la tensión latente, que impidió incluso al hermano acercarse al cuerpo durante las diligencias forenses, el clima se recondujo hacia la contención.

Al término del levantamiento del cadáver, y tras dialogar brevemente con un responsable de la Ertzaintza, el hermano de la víctima resumió la voluntad de la comunidad senegalesa de evitar un conflicto mayor con una frase conciliadora: “Vamos a arreglar esto poco a poco”.

Manifestación en Hondarribia

Cerca de 300 personas recorrieron ayer las calles de Hondarribia en protesta por la muerte de Babacar Welle tras ser disparado por un agente de la Policía Local mientras blandía un cuchillo con el que amenazó a una agente de la Ertzaintza.

Cabeza de la manifestación a su paso por la calle San Pedro de Hondarribia. Ruben Plaza

La manifestación estuvo organizada por Mankosengal, una asociación cultural y social de la comunidad senegalesa radicada en la comarca del Bidasoa, que elevó a la categoría de “asesinato policial” el fallecimiento de Babacar Welle. Un llamamiento al que se adhirió Abotsanitz, que ostenta la Alcaldía de la localidad, compartiendo la convocatoria en sus redes sociales.

No había establecimiento en el que no se hablara del suceso. El café iba acompañado de comentarios sobre lo ocurrido. El cónsul de Senegal, Mamadou Moustapha Loum, se desplazó al municipio, donde se reunió con el alcalde, Igor Enparan, que no acudió a la concentración.

El cónsul fue el primero en tomar la palabra, agradeciendo su presencia a las alrededor de 300 personas que acudieron a este “muy doloroso evento”. El cónsul africano señaló que “dejamos todo en manos de la justicia y luego rezamos por Babacar”. En la concentración estuvieron también presentes representantes de la Corporación municipal de Abotsanitz, EH Bildu y el PSE.

“Yo ya sabía que un día lo iban a matar”

Un grito de “Justicia para Babacar” arrancó los aplausos de los presentes antes de que se iniciara la marcha desde la sede de Correos, en el centro de la localidad. Distintas personas tomaron la palabra bajo una pancarta con la inscripción “Denok gara Babacar” en euskera y en wolof (la lengua más hablada de Senegal), banderas de Senegal y la cara impresa del fallecido en numerosos carteles.

Uno de los que tomó la palabra fue el hermano de Babacar Welle, quien, en un discurso corto y muy contundente, pronunció una frase que heló la sangre a los presentes: “Yo ya sabía que un día lo iban a matar”. Prosiguió diciendo que “necesitamos justicia, porque es una persona que estaba a cargo de la familia, y han matado a la familia entera. Todos estamos muertos”, antes de recibir los aplausos de los congregados.

Otro de los allegados aludió a la situación mental del fallecido, criticando la forma de actuar con él, tanto semanas atrás como la tarde-noche del lunes pasado. “La última vez que le cogieron en la (zona de la) Benta ya sabían que mentalmente no estaba bien, y si saben que es un peligro en la calle, no hay que dejarle, pero lo hicieron, y esta vez le han matado”, dijo antes de remarcar que eso “no es una solución”.

Maddi, también de origen senegalés y que ya había pronunciado un discurso durante la concentración que se llevó a cabo de madrugada en el lugar de los hechos, señaló que “se siente orgullosa” de ser hondarribiarra. “No creo que los municipales no supieran también su problema, porque son los primeros que le cogieron el miércoles mismo y le llevaron a su casa”, dijo. En una intervención contundente, lanzó una pregunta que respondió ella misma al referirse “al problema de salud” del fallecido: “¿De dónde viene ese problema mental? De la droga”, dijo Maddi, que destacó la facilidad con la que se venden estupefacientes en la muga.

En una línea similar, Marie, quien afirmó ser “la primera mujer que llegué de Senegal hace 28 años”, reconoció que el fallecido “no tenía que andar con el cuchillo, pero tampoco había que matarlo”. Posiblemente, este era el sentir de una gran parte de un municipio aún consternado por lo ocurrido.

“Hemos fracasado todos”

En un discurso duro y reflexivo, otro miembro de la comunidad senegalesa de Hondarribia fue muy claro al afirmar que “hemos fracasado todos, toda la comunidad”. Al enumerar los motivos, primero aludió al pueblo senegalés “porque podíamos haber contactado con nuestro consulado y hablar para que lo llevaran del país y no lo hemos hecho”.

A continuación, subrayó el fracaso de “la Policía Local, el Ayuntamiento de Hondarribia, el Gobierno Vasco y los servicios sociales”. Siendo duro con los agentes municipales, y aludiendo a que el cuchillo que llevaba era pequeño, se preguntó “si no lo pueden parar [a Babacar Welle], ¿qué hace la Policía Local trabajando para protegernos?”.

Acabadas las intervenciones, se puso en marcha la manifestación, que recorrió la calle San Pedro hasta llegar a la rotonda de la calle Itsasargi, donde tuvo lugar el trágico suceso. Cabe destacar la nula presencia policial durante toda la manifestación.

Durante la marcha, los manifestantes profirieron gritos como “Justicia para Babacar”, “Vergüenza me daría ser policía”, “Ninguna persona es ilegal” o “No son muertes, son asesinatos”.

Momentos de tensión

Una vez en el lugar donde cayó muerto Babacar Welle, sus allegados rezaron en la rotonda y colocaron en el exterior de la misma un ramo de flores y unas velas en su honor, con su rostro presente en todo momento.

Mientras realizaban distintos cánticos en homenaje al fallecido, se vivieron momentos de tensión cuando una persona trató de acceder a la rotonda en coche desde la calle San Pedro. En ese instante se produjo una trifulca entre el conductor y algunas de las personas presentes en la movilización.

Con los ánimos acalorados, fue necesaria la mediación de algunos miembros de la manifestación para facilitar la salida al propietario del vehículo, que recibió dos golpes durante la huida. Tras recobrar la calma, los manifestantes recorrieron el trayecto de vuelta en dirección de nuevo a Correos por la calle Zuloaga hasta que la marcha quedó disuelta.

Por el momento, se mantiene la investigación abierta sobre lo sucedido. A su vez, tanto el Ayuntamiento de Hondarribia como la Diputación Foral de Gipuzkoa hicieron un llamamiento a la calma y a la convivencia. El sábado, a partir de las 17.00 horas, se celebrará una nueva manifestación en protesta por la muerte de Babacar Welle, que partirá desde la comisaría de la Policía Local y finalizará en el mismo lugar que ayer.

Los servicios sociales realizaban un “estrecho seguimiento” a la víctima

El alcalde de Hondarribia, Igor Enparan, aseguró que la víctima era una persona en situación de extrema vulnerabilidad y “con problemas de salud mental”. Según explicó, los servicios sociales municipales le realizaban un “estrecho seguimiento”, coordinados con los servicios de la Diputación Foral de Gipuzkoa y el área de salud mental de Osakidetza, debido a incidentes que se habían tenido que gestionar en el pasado.

“La investigación determinará cómo se desencadenó el suceso, pero a pesar de las medidas previas que estábamos intentando tomar, no hemos sido capaces de darle a esta persona los recursos y las herramientas necesarias para que no ocurriera lo que ocurrió”, lamentó Enparan, que insistió en que las instituciones deben replantearse sus canales de coordinación y atención psicosocial.

La portavoz de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Irune Berasaluze, confirmó que “el Ayuntamiento de Hondarribia pidió ayuda sobre este caso”, aunque matizó que desconocía “hasta qué punto empezó la Diputación a trabajar con esta persona”.

Preguntada por las palabras de Enparan, Berasaluze señaló que estas tragedias interpelan a todos los estamentos. “En el caso de personas en exclusión social o con enfermedades mentales que les llevan a vivir en la calle, todos tenemos una responsabilidad. Las instituciones, tanto ayuntamientos como la Diputación, estamos para tomar decisiones y evitar que esto ocurra; pero también la sociedad en su conjunto”, señaló.

Berasaluze mostró su solidaridad y condolencias tras el trágico suceso. “Es un fracaso, no solo para las instituciones, sino para toda la sociedad”, señaló la portavoz, que se sumó al dolor del entorno del fallecido, transmitiendo el pésame de la Diputación Foral de Gipuzkoa y remitiéndose a la investigación que ya ha incoado la Ertzaintza para “ver qué es lo que resulta de ella, qué fue lo que sucedió y cuál fue la intervención de la Policía Municipal y la Ertzaintza”.

La Corporación pide ser “parte activa de la investigación”

El Ayuntamiento de Hondarribia expresó, en un comunicado suscrito por todos los partidos (Abotsanitz, PNV, EH Bildu y PSE), su “profundo pesar y dolor por el fallecimiento del hondarribiarra Babacar Welle en estas circunstancias tan trágicas”.

Todos los partidos de la Corporación se adhirieron a este comunicado, en el que se añade que “queremos trasladar nuestras condolencias y solidaridad a sus familiares, amistades y allegados, así como a todas las personas afectadas por este doloroso suceso”.

En el escrito, piden “que el Ayuntamiento sea también parte activa de la investigación” para establecer los medios adecuados para evitar que se repitan. Además, el Consistorio “considera imprescindible que los hechos sean esclarecidos con rigor, transparencia y con todas las garantías”.

Asimismo, traslada “un mensaje de respeto, prudencia y unidad ante este fallecimiento, que ha provocado un profundo pesar y preocupación en nuestra comunidad”, expresando “nuestro respeto a todas las personas directamente afectadas por este fallecimiento”.

Al mismo tiempo, y en clara alusión al estado mental del fallecido, el Ayuntamiento señala que lo ocurrido “exige una profunda reflexión por parte de todos y todas”, para entender si, “como sociedad y como institución, hemos proporcionado a esa persona la ayuda y la atención que necesitaba”, preguntándose “si los recursos, mecanismos de coordinación y sistemas de atención de los que disponemos para hacer frente a situaciones complejas han sido suficientes”.

30/09/2026