El router es, esencialmente, un ordenador especializado que ejecuta un sistema operativo propio de forma ininterrumpida. Con el paso de las semanas, los procesos de enrutamiento acumulados, la asignación de direcciones IP y las tablas de traducción de direcciones de red saturadas generan una degradación en el estado de la memoria RAM del dispositivo.
Cortes y páginas
El síntoma más claro de que el dispositivo necesita liberar memoria es la aparición de cortes continuos durante la navegación. Notas que la red Wi-Fi aparece conectada y con la señal al máximo en tu móvil o tele, pero las webs se quedan procesando, los vídeos cargan en calidad muy baja o los mensajes de chat tardan unos segundos en enviarse.
Instalando un router en una casa.
Este comportamiento suele indicar que la tabla de conexiones internas del router se ha saturado. Al no poder gestionar más solicitudes de datos a la vez, el aparato empieza a descartar paquetes de información, obligando a tus dispositivos a enviar la misma orden una y otra vez hasta que el sistema responde.
Caída y problemas
Si notas que la conexión va a pedales y, al realizar un test de velocidad, obtienes una fracción pequeña de los megas que tienes contratados, es muy probable que el sistema operativo del router esté colapsado. Esto pasa muy a menudo en casas donde hay muchos aparatos conectados a la vez. Lo que ocurre es que llega un punto en que el procesador del router no da más de sí para repartir el tráfico de forma eficiente entre todos los aparatos. Reiniciarlo fuerza al sistema a reorganizar las redes y frecuencias, expulsar conexiones colgadas y devolver la velocidad a la línea en un momento.
Los indicadores y luces del propio aparato son la forma más sencilla que tiene el fabricante de avisarte de un fallo. Si la luz con el icono del planeta Tierra, la palabra Internet o el símbolo de la red Wi-Fi cambia de color verde a naranja o rojo, o directamente empieza a parpadear de forma errática, el router te está pidiendo un respiro.
Tocar el chasis del router también nos puede dar pistas. Si notas que la superficie está demasiado caliente, el exceso de temperatura estará haciendo que los microprocesadores internos reduzcan su rendimiento para no quemarse. Un apagado a tiempo ayuda a enfriar los componentes y estabilizar el 'router'.