Actualizado hace 3 minutos
Las lluvias traen humedad y la humedad trae moho. Es uno de los problemas más comunes en las casas durante los meses de invierno y también uno de los que más se ignora hasta que ya es demasiado visible. La Ordenatriz ha publicado un vídeo explicando cómo eliminarlo en función de si es nuevo o lleva tiempo instalado, y qué medidas de protección hay que tomar antes de ponerse a limpiar. El moho, avisa, "puede afectar gravemente a nuestra salud".
Para el moho reciente
Si el moho acaba de aparecer o es superficial, La Ordenatriz recomienda el vinagre de limpieza. Se aplica directamente sobre la zona afectada, se deja actuar hasta que seque y después se repasa con un trapo limpio. Es una solución económica, fácil de conseguir y sin productos químicos agresivos. Para este tipo de moho incipiente suele ser suficiente.
Para el moho persistente
Cuando el moho lleva tiempo o está más extendido, hay que subir un escalón. En ese caso, La Ordenatriz usa lejía y recomienda aplicarla con una brocha de pintar, no con un trapo, para asegurarse de que el producto llega a todos los rincones. Los trapos que se usen hay que tirarlos a la basura después, no lavarlos.
Una pared con moho
Antes de empezar con lejía, la creadora insiste en protegerse: guantes, gafas y mascarilla. La lejía es un producto corrosivo que puede irritar la piel, los ojos y las vías respiratorias si se usa sin protección.
El moho es un hongo que crece en superficies húmedas y con poca ventilación. Cuando la temperatura exterior baja y la calefacción calienta el interior de la casa, el vapor de agua del ambiente se condensa en las paredes, especialmente en esquinas, juntas de baño y ventanas. Esa humedad acumulada es el caldo de cultivo perfecto para que el moho aparezca. Las lluvias prolongadas lo aceleran, pero el problema de fondo casi siempre es el mismo: exceso de humedad y falta de ventilación.
Cómo evitar que el moho aparezca
Eliminar el moho una vez que ha aparecido es necesario, pero la clave está en evitar que vuelva. Lo más importante es ventilar la casa a diario, aunque sea diez minutos por la mañana: abrir ventanas permite que el aire húmedo salga y el seco entre, cortando el ciclo de condensación en paredes y techos. En las estancias más propensas, como el baño y la cocina, es fundamental usar el extractor cada vez que se duche o se cocine y dejarlo encendido unos minutos después de terminar. Si la vivienda no tiene extractor o este no funciona bien, una inversión en uno nuevo puede ahorrar muchos problemas.