"La seguridad total es una utopía y por consiguiente, aun implementando medidas de seguridad, siempre existe la posibilidad de que las amenazas se materialicen. La sensación de inseguridad no es la inseguridad real que hay actualmente en la estación de autobuses. Analizando los datos objetivos los riesgos no se consideran preocupantes". Esta es la conclusión del informe que en el mes de diciembre la concejala de Espacio Público y Barrios, Beatriz Artolazabal, encargó a una empresa especializada para evaluar los niveles de seguridad en este recinto y estudiar las medidas a implementar para mitigar los posibles riesgos. El informe fue recibido a mediados del mes de febrero, y en este tiempo ha sido ya contrastado por los técnicos del departamento y puesto en conocimiento de la Policía Local y el departamento de Políticas Sociales. Cumpliendo el compromiso asumido con el resto de grupos, la concejala ha compartido hoy en comisión los resultados, y ha detallado que algunas medidas relacionadas con la organización y funcionamiento interno han comenzando ya a aplicarse.
Beatriz Artolazabal, concejala de Espacio Público y Barrios, durante su comparecencia en comisión. Foto: Ayuntamiento de Gasteiz
El documento, que constata que la seguridad en la estación está garantizada y que los niveles de delitos son bajos, sí apunta a que existe una sensación de inseguridad entre las personas usuarias que no es real y que se asocia a tres factores: se trata de una infraestructura muy abierta, con muchas entradas y salidas; no hay sensación de vigilancia policial durante el día; y por la presencia de personas sin hogar.
Artolazabal ha asegurado que "las percepciones también son muy importantes. Tan importantes diría como la seguridad en sí misma y por eso trabajaremos intensamente para mejorar y hacer que las personas usuarias y trabajadoras de la estación sientan que están en un lugar seguro y cómodo. Que sepan que tendremos una respuesta rápida en el supuesto de producirse un incidente". Así, el informe pone en valor la estrecha colaboración y cooperación que existe con los cuerpos policiales, Policía Local y Ertzaintza, que acuden diariamente en horarios aleatorios y también lo hacen de paisano, y destaca que la intervención policial en caso de necesidad es prácticamente inmediata.
“ La sensación de inseguridad no es la inseguridad real que hay actualmente en la estación de autobuses. Analizando los datos objetivos los riesgos no se consideran preocupantes ”
Beatriz Artolazabal, concejala de Espacio Público y Barrios
Entre las amenazas que se apuntan destacan los robos, el tráfico de estupefacientes, las agresiones físicas o las amenazas. Entre los riesgos a considerar, que no se dan en Gasteiz pero sí en otras estaciones son la posibilidad de atentado, sabotaje o disturbios.
En base a lo analizado, las personas expertas proponen una batería de medidas que combinan cuestiones relacionadas con la organización, los medios técnicos y los medios humanos. Así, entre las recomendaciones se encuentran las siguientes:
- Control y gestión de llaves con las que se accede a zonas restringidas. Libro de registro y trazabilidad (quién las coge, cuándo, horas...) y colocar etiquetas en los precintos.
- En las dársenas, limitar el acceso a personas con billete por medio de control de accesos por parte de personal de control o seguridad privada.
- Cierre de las 6 salidas de emergencia que hoy se utilizan de manera habitual como puertas de entrada y salida (sólo desbloquearlas en caso de emergencia). Esto implica que todas las personas han de entrar y salir por un único punto.
- Señal de tráfico en la entrada de los autobuses y prohibir la entrada de peatones.
- Implantar un control de acceso a las zonas estratégicas dentro de la organización como pueden ser el cuarto de comunicaciones o los cuadros eléctricos.
- Instalar un botón de pánico para la persona de vigilancia como complemento al sistema de alarma y para asegurar una ayuda más rápida ante un caso de emergencia.
- Patrullas esporádicas de policía uniformada por el interior del edificio, hall y dársenas, como elemento disuasorio.
- Valorar rondas de seguridad privada en las horas de alto riesgo. En este caso, serán contratadas para servicios y funciones concretas.
En definitiva, concluye este informe, "mediante estas recomendaciones la estación de autobuses podrá aumentar su seguridad, aunque analizando los datos objetivos, tampoco se considera que fueran preocupantes".
La concejala responsable de la estación ya ha anunciado que "trabajaremos las recomendaciones aportadas y veremos cuáles se pueden implantar ya, sobre todo las internas, las relativas a la organización y el funcionamiento y que no tienen un elevado coste, y cuáles requieren de un estudio más profundo, de una cuantificación económica y de un calendario para su puesta en marcha. Vamos a ir trabajando sobre todas ellas y lo vamos a hacer de la mano y de manera coordinada y planificada con el departamento de seguridad".
Artolazabal ha confirmado que varias de las recomendaciones ya están en curso como son el control de llaves o la colocación de una señal de tráfico en la entrada de la estación, pedida ya al departamento de Seguridad. También se ha solicitado que en los momentos en los que patrullan los agentes de la Ertzaintza y de la Policía Local por la estación, lo hagan por la zona de vestíbulo y los andenes.