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Conocida artísticamente como Clara Galle, Clara Huate Sánchez se ha consolidado como una de las figuras más prometedoras del panorama audiovisual actual. Nacida en Pamplona, el 15 de abril de 2002, ha preservado una identidad férrea y la defensa de sus raíces desde su etapa educativa en el instituto Plaza de la Cruz hasta el estrellato global.
Su vocación no fue fruto del azar, sino de una formación disciplinada que comenzó en su ciudad natal. Y es que, desde que era pequeña, compaginó sus estudios escolares con la danza contemporánea, la urbana y la gimnasia rítmica. Fue en el mencionado instituto de Pamplona donde cursó el Bachillerato de Artes Escénicas, y participó en grupos de teatro del emblemático Teatro Gayarre. Asimismo, sus primeros pasos profesionales también estuvieron vinculados a su entorno más cercano.
Antes de dar el salto a Madrid para estudiar Historia del Arte en la Complutense, fue el rostro de diversas campañas publicitarias locales en Navarra, colaborando con marcas como Kaotiko y Arizona Vintage. Un arraigo local que complementa con su capacidad lingüística, pues habla castellano, inglés y euskera.
Participó en grupos de teatro en el Gayarre.
La conquista de Netflix
El punto de mayor inflexión en su carrera llegó en 2021, cuando fue confirmada como la protagonista de la película original de Netflix A través de mi ventana, basada en una novela de Ariana Godoy. Interpretando a Raquel Mendoza, alcanzó un reconocimiento internacional casi instantáneo, pues la película se convirtió en un éxito masivo -situándose en el top global de contenidos de habla no inglesa de dicha plataforma de streaming-.
Este boom dio pie a una trilogía completa, con las secuelas A través del mar y A través de tu mirada, todas bajo la dirección de Marçal Forés. No obstante, Galle ha demostrado una notable versatilidad más allá del género romántico, pues ha participado en producciones como la segunda temporada de El Internado: Las Cumbres y la serie Ni una más -donde interpretó a Greta-. Entre sus proyectos más recientes, destacan algunos como la serie Olympo -donde encarna a Amaia Olaberria- y Esa noche -basada en una novela de Gillian McAllister-.
Altavoz frente a las injusticias
Aprovechando su perfil público, Clara Galle no ha dudado en convertirse en altavoz para hacer frente a las injusticias. Al llegar a la alfombra roja del pasado Zinemaldia -en 2025- y presenciar las protestas y banderas palestinas, la actriz utilizó su posición para denunciar lo que está ocurriendo en Gaza. Y no lo hizo solo a través de la pegatina que llevaba en el brazo -ilustrando una sandía (símbolo de resistencia)-, sino también mediante su discurso. Algo similar llevó a cabo durante la alfombra roja de la película La voz de Hindi, donde también posó con el mismo símbolo adherido a su ropa.
Galle ha posado con el símbolo de resistencia palestino en las alfombras rojas.
Este carisma y esta naturalidad han brillado por ejemplo en sus apariciones en La Revuelta, donde se ha mostrado como una persona curiosa e inquieta. Una de sus últimas visitas fue este pasado febrero, donde compartió detalles sobre sus pasatiempos y reveló que “su gran inversión” reciente ha sido una librería a medida con escaleras, lo que le ha permitido cumplir así un sueño personal.
La actriz nació en la capital navarra el 5 de abril de 2002.
Homenaje rojillo en El Sadar
La actriz de Pamplona nunca ha ocultado su pasión por el Osasuna, hasta el punto de que fue homenajeada en El Sadar cuando el presidente -Luis Sabalza- le entregó una camiseta del equipo personalizada. Lamentablemente, este entrañable momento se vio empañado por una ola de comentarios machistas en redes sociales, centrados en el hecho de que la navarra no llevaba sujetador bajo la ropa ese día.
Clara es una gran aficionada del Osasuna.
Lejos de amilanarse, Galle respondió con una contundencia ejemplar, defendiendo su autonomía y criticando la hipocresía presente en la sociedad.
Clara Galle representa a una nueva generación de artistas de Euskal Herria que no solo triunfan en plataformas como Netflix, sino que lo hacen manteniendo una coherencia ética y cultural. Desde su uso del euskera hasta su defensa de los colores del Osasuna y su firmeza ante las injusticias internacionales, la actriz de Pamplona ha demostrado que su carrera no es una sucesión de éxitos en taquilla, sino la construcción de un perfil basado en el talento, la formación y la humanidad.