Actualizado hace 1 hora
La bahía del Abra volverá a convertirse en un escenario de máxima expectación este próximo 1 de mayo con la celebración de una de las citas más singulares y esperadas del calendario náutico en el Cantábrico: la Regata a la Inversa-BBVA. Organizada por el Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club, la prueba alcanza su 41ª edición consolidada como un referente tanto por su formato como por su capacidad de convocatoria.
El calendario del club vizcaíno entra así en su tramo más atractivo, con las grandes pruebas de la temporada, y lo hace con una jornada que cada año figura en rojo para armadores y tripulaciones. La Regata a la Inversa no es una competición más: es una fiesta del mar que combina emoción, estrategia y espectáculo visual, tanto para los participantes como para quienes siguen la prueba desde la costa.
Alrededor de 60 embarcaciones tomarán la salida este viernes festivo a partir de las 13:45 horas, en una secuencia escalonada que se prolongará hasta pasadas las 14:30. En total, unos 300 regatistas estarán en liza, repartidos entre las clases Regata, Crucero y los siempre competitivos monotipos J80. Una participación masiva que refleja el tirón de esta prueba única.
La Regata a la Inversa es una cita donde siempre hay mucha emoción
La principal singularidad de esta regata reside en su formato. A diferencia de las competiciones tradicionales, los tiempos compensados -basados en el rating de cada embarcación- se aplican antes de la salida. Esto provoca que los barcos partan en distintos momentos según sus características, generando una espectacular persecución en el agua: las embarcaciones más rápidas salen en último lugar y deben dar caza al resto.
El resultado es tan sencillo como emocionante: gana el primer barco que cruza la línea de meta. Sin cálculos posteriores, sin esperas. Una resolución directa que multiplica la tensión hasta el último metro del recorrido.
El Comité de Regatas del club organizador establecerá un recorrido de entre 10 y 15 millas náuticas, condicionado por la meteorología y el viento, factores decisivos en una jornada donde el favoritismo queda diluido. Aquí, más que en ninguna otra prueba del calendario, las condiciones del mar pueden alterar cualquier pronóstico.
Ese carácter imprevisible es precisamente uno de los grandes atractivos de la Regata a la Inversa. Embarcaciones que en otras citas parten como favoritas pueden verse superadas por unidades más modestas si el viento no acompaña. La estrategia, la lectura del campo de regatas y la capacidad de adaptación se convierten en claves.
Desde tierra, el espectáculo está garantizado. La prueba puede seguirse desde múltiples puntos de la costa vizcaína, especialmente desde Getxo, en la margen derecha, y desde localidades como Santurtzi y Portugalete, en la margen izquierda. La imagen de decenas de velas desplegadas sobre el Abra ofrece cada año una postal difícil de igualar.
El Kribi, patroneado por Juanma Pereiro, fue el ganador en 2025
En la edición anterior, el protagonismo fue para el Kribi, patroneado por Juanma Pereiro, que se llevó la victoria con autoridad. Este X 332 logró imponerse con casi tres minutos de ventaja sobre el Txupinazo de Juan Valdivia, mientras que el PiLeJe Thelonious de Jon Garai completó el podio a cuatro minutos del ganador.
Aquella clasificación reflejó la competitividad de la prueba, con diferencias relativamente ajustadas en una flota muy igualada. El top ten lo completaron el Rat Pack de Javier Chávarri, el Maitena de Mikel Emaldi, el Alpega de Alfonso Churruca, el Getxo Bela Eskola de Peru Múgica, el Zur de Nico Jobbe-Duval, el Rural Kutxa de Perú Abásolo y el Symphony de Javier Onaindia.
Este año, las incógnitas vuelven a estar abiertas. ¿Repetirá triunfo el Kribi? ¿Habrá relevo en lo más alto del podio? ¿Qué papel jugarán las condiciones meteorológicas? Las respuestas comenzarán a despejarse desde el mismo momento en que la primera embarcación cruce la línea de salida.
Lo que sí está asegurado es una nueva jornada de pasión por la vela en el Abra, donde tradición y competitividad se dan la mano en una regata que, más de cuatro décadas después de su nacimiento, sigue siendo una de las grandes joyas del calendario náutico del norte.