El Caja Rural, esperando su regreso al Tour casi cuatro décadas después de sus incursiones en 1987 y 1988, erizó el Campeonato de España de ruta con determinación y descaro. Le cambió el paso con una ofensiva de convencimiento.
El influjo de la Grande Boucle dio luz al equipo navarro, convertido en el patrón. El Movistar quedó al desnudo. Se agobió, sin peso en el grupo de cabeza, donde gobernaba el Caja Rural, confiado y firme. Envidaron para ganar. Pusieron el mecanismo en marcha para el estallido final.
Sobre el muro definitivo de Sabiñánigo, que para entonces se subía con crampones, 300 metros al 7,5% de desnivel, se posó victorioso Marcel Camprubí. Gloria para el catalán, nuevo campeón de España tras una carrera desatada, repleta de agitación, sin resuello de punta a punta. Su mejor victoria. La primera.
“Ha sido durísimo, una carrera muy táctica, muchos ataques desde muy lejos. Ha sido justo, los que estamos en el podio somos los que teníamos las piernas. Estoy muy contento”, expuso Camprubí tras su laurel.
Sobre ese escenario, entre la asfixia y la agonía, Camprubí se bañó en oro. El metal más preciado. La plata se la quedó Joel Nicolau y el bronce colgó de un bravo Urko Berrade, el más rebelde y revoltoso. Padeció en la última pared, crucificado por Camprubí y Nicolau. Eso no difumina su excelente actuación.
Campeonato de España
Clasificación Élite
1. Marcel Camprubí (Q 36.5) 5h01:09
2. Joel Nicolau (Caja Rural) a 5’’
3. Urko Berrade (Kern Pharma) a 11’’
5. Igor Arrieta (UAE) a 1:05
10. Xabier Mikel Azparren (Q 36.5) a 3:38
Camprubí gestionó la subida final con el deje del mejor de los contables. Eliminó primero el entusiasmo de Berrade y silenció después a Nicolau en una dura resolución a tres del estatal. El catalán, al que nadie esperaba, lucirá el maillot durante todo el curso.
Marcel Camprubí, campeón de España en Sabiñánigo
Berrade y Arrieta, excelsos
Antes del remate, tras 211 kilómetros de calurosa travesía por un terreno quebrado, hiriente, de carreteras estrechas y ajado asfalto, en uno de los repechos, Igor Arrieta, quinto al final, y Urko Berrade entendieron que eran muchos en el grupo de elegidos que se conformó con el empuje del Caja Rural, que guionizó la carrera.
Eran demasiados los invitados. La criba era necesaria. Los dos navarros izaron la bandera del orgullo. Las rampas y el cansancio hicieron el resto. Reaccionaron Héctor Álvarez, Marcel Camprubí, Gorka Sorarrain, Joel Nicolau y Joan Bou.
Azparren y Lastra cedieron. De nuevo mayoría del Caja Rural, que se lucía en cada pasaje. Impecable su puesta en escena. Los siete se entendían de fábula.
Eran conscientes de que el reparto de las medallas se bamboleaba sobre los cuellos, refrigeradas las nucas con hielo, el bien más preciado hasta que se resolviera el podio. Apretaba el calor con la carrera encendida, incandescente.
El estatal era un asunto de supervivencia, de eliminación. Sorarrain se deshilachó. Se trataba de resistir para vencer. Al galope. Constante el jadeo. Quedaban apenas seis y una tonelada de resquemor cosida entre ellos. Álvarez palideció después ante el fogoso Berrade, que disparaba en todas las direcciones para laminar al resto de rivales.
Se quedó lívido Igor Arrieta, apresado por los calambres. Tieso. Bou boqueó después. Berrade, Nicolau y Camprubí se quedaron a solas en el repecho anterior al muro de meta. A todo o nada. La tensión, a borbotones. De ese encuentro salió el laurel de Camprubí.
Marcel Camprubí, campeón, con Joel Nicolau, segundo, y el navarro Urko Berrade, tercero.
Excelente Caja Rural
En esa apuesta inicial se insertaron 18 dorsales, entre ellos Arrieta, Azparren, Sorarrain, Joseba López, Azanza, Berrade o Lastra. Pablo Castrillo, campeón de la crono, se destempló a pesar de un arrebato esperanzador y no alcanzó el grupo de cabeza. Ion Izagirre también estaba en la persecución, que se balanceaba en un limbo.
Alex Aranburu se quedó sin foco en una prueba con un final estupendo para sus características. No pudo dejar huella. Quebrados los vasos comunicantes, el futuro campeón saldría de las entrañas de la convocatoria promovida por el Caja Rural, que corría a toque de corneta, mostrando su mejor pose.
Otros campeones
El fin de semana estableció la identidad de los nuevos campeones de los países. Sin la presencia de las figuras más rutilantes en varias carreras por la proximidad del Tour, el abanico se amplió. Estos son los ciclistas que lucirán el maillot de sus respectivas naciones.
En Italia, el título se lo llevó Jonathan Milan al esprint. En Portugal, la victoria se la adjudicó António Morgado. Wilco Kelderman se proclamó campeón de los Países Bajos. En Bélgica, el laurel fue para Rune Herregodts. Mathias Vacek triunfó en la República Checa.
Romain Grégoire fue el mejor en Francia. En Dinamarca la victoria fue para Magnus Cort. Engelhardt se quedó con la corona en Alemania. En Suiza, Jan Christen obtuvo el triunfo. Michael Gogl ganó en Austria. En Noruega sonrió Anders Skaarseth. En Eslovenia venció Roman Ermakov.
La fuga inicial
Pablo Torres, joven promesa que ascendió como un meteorito tiempo atrás tierra del Col de Finestre, y llevó el entusiasmo de la exuberante juventud al escaparate del UAE, dejó atrás los problemas físicos que le torcieron el gesto al inicio del curso y despegó de buena gana en el Campeonato de España de ruta, 211 kilómetros de sofoco y repechos.
La configuración de la carrera, desiguales en número de ciclistas los equipos, lo que provoca cierto caos, lejos de la ortodoxia de bloques parejos, fijó a Torres a modo de liebre en Sabiñánigo. Expuso la misma táctica de Maite Urteaga en la prueba de féminas, donde la zumaiarra rozó la hazaña con una actuación descomunal.