En Beasain hay días en los que resulta difícil encontrar a alguien sin disfraz; este sábado fue uno de ellos. Pelucas, maquillaje, túnicas, armaduras improvisadas y cuadrillas enteras vestidas igual volvieron a llenar las calles de la localidad en el Día de Disfraces de las Loinatz Jaiak. Durante unas horas, casi llamaba más la atención quien iba vestido de forma habitual.
La jornada volvió a convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro de las fiestas beasaindarras, junto al Día de Cuadrillas celebrado el pasado lunes. Desde primera hora, el ambiente fue creciendo poco a poco en el centro del municipio, entre cuadrillas entrando y saliendo de los bares, grupos sacándose fotos en cualquier esquina y música sonando casi sin pausa.
Una cuadrilla de chicas disfrazadas de Barbie.
Por las calles de Beasain se mezclaron faraonas egipcias, Barbies, vikingos y cuadrillas inspiradas en la estética tradicional china. Hubo también quien decidió echar raíces por un día y convertirse en flor, maceta incluida. La villa vagonera volvió así a transformarse en un pequeño carnaval improvisado, entre disfraces preparados hasta el último detalle y otros mucho más sencillos. Y ahí estaba, precisamente, parte de la gracia.
Beasain mozorroz jantzia
El tiempo acompañó de principio a fin. El ambiente fue completamente veraniego durante toda la jornada y el sol obligó a más de uno a quitarse capas o complementos antes de tiempo. Porque sí, hubo disfraces muy vistosos, pero también bastante calurosos.
El Día de Disfraces volvió así a poner el broche final a los días más intensos de las Loinatz Jaiak, que bajan hoy definitivamente el telón hasta el próximo año.