Ander Barrenetxea llevaba media hora en el campo y se convirtió en el salvador de una Real Sociedad que, una vez más y sobre todo ante rivales de menor entidad, lo fio todo a la locura final. El gol del donostiarra dejó un marcador de 2-3 que le permite al equipo irse al parón con tres puntos.
El error de la Real fue no finiquitar el choque para el descanso. Tuvo contra las cuerdas a un Valencia muy inferior, sin ideas y que solo los desbordes de Danjuma, que volvió loco a Aramburu durante todo el partido, le dieron cierta peligrosidad. Enfrente una Real que dominó el centro del campo y llevó el timón del duelo.
El 0-1 de Sucic después de una magnífica asistencia de Ochieng, se antojaba corto, pero la Real suele perdonar a sus rivales con demasiada frecuencia. Tanto es así que el Valencia, con la presencia de un Otorbi intensísimo, volvió a meterse en el partido. Lo empató y ahí empezó la locura. Soler de penalti y Beitia en propia puerta pusieron el 2-2.
Pero a este encuentro, ya en pleno delirio, le faltaba el gol de Barrene, que quizá hizo justicia, pero que llegó a tiempo por muy poco. Matarazzo sigue dirigiendo la locura, y a la Real ayer le salió cara. También porque enfrente estaba un Valencia de los nervios. Lo mejor: tres puntos más.