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El Ayuntamiento de Barakaldo ha inaugurado este domingo una nueva escultura que ya luce en el barrio de Gorostiza: una figura de Julián Larrea hecha con bronce como caluroso y sentido homenaje a este deportista barakaldés. La familia de Larrea y la alcaldesa, Amaia del Campo, procedieron ayer a descubrir la figura al comienzo del acto, con intervención de sus nietos y nietas y una emotiva ofrenda floral.
Fallecido en enero de 2025 a los 95 años, Julián Larrea dejó un legado excepcional en el ámbito de los herri kirolak. Fue once veces campeón de Bizkaia y tres de Euskadi de tronza, logró varios campeonatos de Bizkaia con hacha y, además, fue el primer campeón de España de caza con perro en 1968.
Altruista enseñando a los escolares su colección etnográfica rural
Como barakaldés comprometido, impulsó la escuela de deporte rural vasco Gorostiza Herri Kirol Kluba y participó de manera desinteresada en el programa educativo municipal Ezagutu Barakaldo, recibiendo en su baserri a escolares para acercarles las tradiciones del mundo rural. En ese espacio, convertido en museo etnográfico popular, mostraba herramientas y objetos históricos como cencerros, guadañas, yugos o antiguas hachas, contribuyendo a preservar la memoria colectiva del municipio.
Su trayectoria y compromiso con la ciudad le llevaron a ser pregonero de las fiestas patronales y a recibir en 2020 el Premio Jolín Sariak, que lo reconoció como barakaldés ilustre.
Una escultura de bronce de 300 kilos y dos metros, junto a su baserri
La escultura, de bronce y figurativa, mide dos metros de altura y pesa 300 kilos. Ha sido creada y modelada en arcilla por la reconocida artista Lurdes Umerez, mientras que su fundición mediante el proceso de cera perdida y su posterior patinado en tono marrón se ha realizado en Alfa Arte, empresa especializada en fundición artística en bronce.
La pieza se ha instalado en un entorno especialmente significativo: entre su baserri de Gorostiza -que él mismo convirtió en museo etnográfico- y el Club Gorostiza Herri Kirol, impulsado por él. Además de rendir homenaje a su figura, la obra supone un enriquecimiento del patrimonio artístico municipal y contribuye al embellecimiento del espacio urbano. Cabe destacar que la aizkora que sujeta Julián es una copia de una propia utilizada por él mismo y que el tronco medio cortado sobre el que está la figura ha sido cortado y facilitado por su propio hijo.