Bizkaia

Asilo Bolibar: un legado y un patrimonio al servicio de Areatza

La localidad arratiana conmemoró, el pasado 18 de abril, el centenario de la residencia y colegio que fueron el deseo y el sueño de Bartolomé Bolibar
Edificio del Asilo Bolibar durante sus obras de construcción / Libro Estampas Antiguas de una Villa Arratiana, de J.P.

Un patrimonio al servicio del pueblo. Así recuerda y sigue considerando el municipio de Areatza, y toda la comarca de Arratia, el Asilo de Bolibar, un edificio inaugurado el 18 de abril de 1926 con un destino muy claro: acoger a ancianos y educar a niños y niñas necesitados de manera gratuita. Fue el deseo y el legado que dejó al pueblo Bartolome Bolibar Añibarro, cuya familia directa está muy ligada a Areatza y se extiende en los registros hasta, al menos el año 1600 e, incluso, el apellido y el lugar Bolibar se mencionan en la Carta Puebla fundacional de1338 de Villa de Haro (después reconvertida en Villaro y, actualmente, Areatza).

Poseedores de un importante mayorazgo, los Bolibar son nombrados frecuentemente en la historia de la villa y, además, están emparentados con familias poderosas como los Garai, Castaños Abendaño, etc... También aparecen nombrados en pleitos sobre sus bienes, uno de los mas documentados es el que se mantuvo por la herencia del matrimonio Bolibar Abendaño en 1774 que se estimaba al menos en 20.000 ducados.

Recorrido político y social

Bartolome Bolibar Añibarro, nacido en 1844, se licenció en Derecho Civil y Canónico en la universidad Central de Madrid. Fue nombrado miembro de la corporación municipal de Villaro al inicio de la III Guerra Carlista y a su finalización, en 1876, ocupó el cargo de teniente de alcalde por el gobernador y tuvo que afrontar los efectos de las guerras, deudas, empréstitos y recomponer el ayuntamiento.

Retrato de Bartolomé Bolibar LUX

Proveniente de familia carlista, se acercó a los liberales y fue elegido también diputado por la circunscripción de Durango. En 1885 fue designado coordinador para Arratia de la lucha contra la epidemia del cólera morbo y buena parte de las medidas adoptadas entonces recuerdan a episodios recientes con la pandemia del Covid-19, como limpieza, aislamiento, limitación de movilidad, fumigación de alimentos, cuarentenas...

Su trayectoria política fue a más ya que en 1886 fue nombrado diputado del ente foral vizcaino, bajo la presidencia del Diputado General Pablo Alzolaren, en una época en la que se negoció la renovación del concierto económico y se impulsaron las comunicaciones, los centros sanitarios y la educación. Formo parte de dos legislaturas más, bajo las presidencias de Manuel Goyarrola y Enrique Aresti, y también fue miembro del Consejo de Administración del Ferrocarril de Triano.

Cercanía con su pueblo

A pesar de su importante proyección política, Bolibar nunca perdió la relación con su pueblo. A lo largo de su vida, realizó prestamos económicos al Ayuntamiento de Villaro (Areatza) y en multitud de asuntos fue consultado como abogado: deudas de guerra, ventas de propiedades públicas, litigios de montes comunales, ubicación del nuevo matadero, etc...

También fue un firme defensor e impulsor de la cultura vasca ya que colaboró muy activamente en las Lore- Jokoak Fiestas Euscaras con los representantes de Madame d’Abbadie.

Su legado, un asilo 

Bartolome Bolibar Añibarro falleció soltero en 1923 y poseedor de una elevada fortuna. No tenía herederos y, antes de su muerte. Legó todos bienes estimados en 1,2 millones de pesetas a la creación de una Fundación que debía construir un edificio para acoger a ancianos y educar a niños y niñas necesitados de manera gratuita. Además, donó dinero a los pobres y parroquias de Areatza y Zeanuri y para el Convento.

Su generosidad fue tal que también legó una cantidad importante a repartir entre los parientes de hasta octavo grado de las familias Bolibar y Añibarro. En concreto, se reconocieron derechos a 7 personas de la rama Bolibar y a 197 de la rama Añibarro e, incluso, hubo dos peticiones de Argentina y una de Chile.

Bartolomé también dejó testado que, en caso de vender las cuantiosas propiedades que poseía el 20% de de lo obtenido se debería aportar al inquilino.

Fundación Bolibar

Para la puesta en marcha de la deseada Fundación Bolibar, designó a tres testamentarios: Pedro Pildain, Francisco Regil y Juan Zuluaga. Una vez creada, estableció que fuera dirigida por un patronato formado por cinco miembros de la comunidad: el alcalde, el juez, el médico, el notario y el párroco. Su objetivo social también quedó claro: acoger a necesitados y formar a niños gratuitamente. Otra de las condiciones que impuso fue la prohibición expresa a participar en su creación, dirección y organización de autoridades civiles y eclesiásticas.

Imagen del acto de inauguración del Asilo Bilibar, el 18 de abril de 1926 Libro Estampas Antiguas de una Villa Arratiana, de J.P.

Finalmente, la inauguración oficial del Asilo Bolibar tuvo lugar el 18 de abril de 1926 con la presencia de numerosas personalidades como Remigio Gandasegi, Arzobispo de Valladolid o Rafael Muñoz, Vicepresidente de la Diputación de Vizcaya. El programa del acto comenzó, a las 11.00 horas, con una misa en la capilla, seguida de la bendición de los asistentes por parte del Arzobispo. Tras los discursos, llegó el turno de la comida, en la que cantó el coro del colegio de monjas de Gordexola y en Arrastia se organizó una romería con la banda de música militar de Vitoria.

100 años de recorrido

Una vez en funcionamiento, el Asilo de Bolibar fue gestionado por las Hijas de la Caridad. Siguiendo los deseos de Bartolomé, acogió a ancianos, ofreció asistencia sanitaria a vecinos y su vertiente educativa se fue ampliando con el tiempo para impartir enseñanza, especialmente de mujeres, hasta el bachillerato. Así ocurrió hasta 1971 y supuso, sin duda, un acceso importante a la formación inexistente en aquella época.

Debido a motivos legales y económicos, el proyecto acabó transformándose en la Residencia Bolibar-Bolibar Egoitza que ofreció una atención inmejorable con medios materiales y humanos de calidad gracias a las monjas de las Siervas de Jesús, trabajadoras, médicos, enfermeras y asistentes sociales. Todo ello bajo el soporte económico de la Caja de Ahorros Vizcaína, posteriormente BBK. Sin embargo, en aplicación de la legislación vigente y decisiones económicas, la Residencia cesó su actividad en 2008 después de un doloroso y poco afortunado proceso de cierre.

Herriko Eskola de Areatza 

A día de hoy, y después de una obra de rehabilitación integral financiada por el Departamento de Educación del Gobierno Vasco, el edificio alberga la Herriko Eskola de Areatza. Pero el pueblo, y la comarca de Arratia, no se olvidan de su pasado social y de lo que supuso.

Por ello, no es de extrañar la gran acogida que tuvo, el pasado 18 de abril, la conmemoración de los cien años de la inauguración del Asilo de Bolibar de Areatza. La programación organizada con el apoyo del Ayuntamiento comenzó la víspera de esa fecha con una exposición pública de documentos originales de la Fundación y una serie de fotografías que recorrían la historia de esta infraestructura, gran parte de ellas aportadas por vecinas.

La celebración del centenario tuvo lugar el pasado 18 de abril Cedida

El sábado fue el día central con la inauguración de la muestra y conferencia ‘Bolibar eraikinaren 100. urteurrena. Herriaren zerbitzura dagoen ondarea’ y que finalizó con una ofrenda de floral y la interpretación de una pieza musical, compuesta al efecto e interpretada por Nerea Zuloaga. Todo en homenaje y recuerdo a Bartolome de Bolibar por su visión solidaria, a su hermana Gregoria y a las personas que participaron y trabajaron para el patronato e hicieron realidad el sueño de Bartolomé.

25/04/2026