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El Ayuntamiento de Arrasate ha iniciado el proceso para renovar la actual ordenanza de limpieza viaria con el objetivo de construir un modelo "más sostenible, eficaz y democrático". Según explica el Gobierno municipal, la nueva normativa buscará "mejorar la gestión de residuos, fomentar la corresponsabilidad en el cuidado del municipio y garantizar la libertad de expresión y la participación social en el espacio público". Para ello, el Consistorio ha abierto un proceso participativo dirigido tanto a la ciudadanía como a los agentes sociales, que permanecerá abierto hasta el 28 de junio para recoger las primeras aportaciones.
La ordenanza vigente ha generado conflictos
La actual ordenanza, aprobada en 2016 y objeto de una importante controversia social y política, será revisada para responder a "las carencias detectadas durante casi una década de vigencia". En palabras del Ayuntamiento, la normativa "no ha logrado alcanzar los objetivos marcados y, además, algunos de sus apartados han generado conflictos relacionados con la participación ciudadana y el uso del espacio público".
En este contexto, el Gobierno de EH Bildu y Elkarrekin Arrasate considera necesario “ampliar las bases de la limpieza”, incorporando criterios de sostenibilidad, prevención y gestión eficiente de residuos, además de reforzar mecanismos de concienciación y corresponsabilidad colectiva.
Prevención frente a la limpieza reactiva
Uno de los principales cambios de enfoque será priorizar la prevención frente a la limpieza reactiva. “No se trata de limpiar más, sino ensuciar menos”, señalan desde el Gobierno arrasatearra, que prevé impulsar campañas de concienciación y formación dirigidas tanto a la infancia como a la población adulta.
Así, la nueva ordenanza establecerá responsabilidades compartidas entre ciudadanía, Consistorio y agentes colaboradores, con la intención de avanzar hacia un modelo basado en la implicación colectiva. Hasta ahora, tal y como apuntan los responsables municipales, la normativa se centraba principalmente "en prohibiciones dirigidas a la ciudadanía".
Los pilares de la nueva norma
El Ayuntamiento quiere construir un nuevo modelo sustentado en varios ejes fundamentales. Entre ellos destacan la implantación de una fórmula de limpieza sostenible y de bajo impacto ambiental, el impulso de la filosofía “residuo cero”, la protección del patrimonio público e histórico y la simplificación de los sistemas administrativos y sancionadores (priorizando las advertencias o la corrección voluntaria antes que las sanciones).
La futura norma también incorporará una perspectiva de igualdad y convivencia, garantizando que el espacio público sea "accesible y seguro para toda la ciudadanía". Asimismo, se prohibirán expresamente mensajes machistas, racistas, LGTBIfóbicos o discriminatorios.
Otro de los aspectos centrales será la garantía de la libertad de expresión. Se prevén habilitar nuevos puntos para facilitar la comunicación social y política de colectivos y ciudadanía, una de las cuestiones que más conflicto generó con la ordenanza de 2016.
Nuevos espacios de libre expresión
El Consistorio plantea, de este modo, legalizar y ordenar espacios que actualmente ya son utilizados de manera habitual para la colocación de carteles y mensajes. El objetivo, tal y como precisa el Gobierno municipal, será compatibilizar el derecho a la expresión pública con la protección del patrimonio urbano, "evitando el uso de productos que puedan resultar dañinos para las fachadas".
No obstante, matiza que las ubicaciones propuestas son todavía abiertas y que serán las y los arrasatearras quienes puedan plantear alternativas o mejoras durante el proceso participativo.
Según los datos municipales, desde 2016 se han tramitado 161 expedientes administrativos relacionados con la libertad de expresión y se han destinado 291.568 euros a la limpieza de fachadas, "sin obtener resultados significativos".
Proceso participativo abierto hasta otoño
La participación ciudadana ya está en marcha. Hasta el próximo 28 de junio permanecerá abierta una consulta pública previa en la web municipal o a través del BAZ, donde se pueden realizar aportaciones sobre los espacios actuales para colocar avisos o carteles, proponer nuevos emplazamientos o plantear mejoras en los sistemas de permisos.
Además, durante el mes de julio se llevarán a cabo encuentros y sesiones participativas con agentes sociales para debatir las bases de la nueva ordenanza y recoger opiniones y sugerencias.
Posteriormente, entre septiembre y octubre, el Ayuntamiento presentará el primer borrador del texto normativo y abrirá un nuevo periodo de aportaciones ciudadanas antes de llevar la propuesta al Pleno municipal para su aprobación inicial y posterior apertura de alegaciones.
El Ejecutivo local hace un llamamiento a las y los arrasatearras para participar en este proceso, con el fin de construir “un municipio más sostenible, limpio, dinámico y respetuoso”.