Aunque varios psicólogos han señalado que el fenómeno "therian" no puede identificarse tanto con un trastorno como con un juego de búsqueda de identidad clásico en la adolescencia, animalistas y veterinarios consultados por EFE han mostrado su preocupación por cómo puede afectar esta conducta a los verdaderos animales.
Los "therians", abreviatura de la palabra griega "therianthrope" (literalmente "bestia humana"), son personas que, siendo conscientes de ser humanos, dicen identificarse internamente con algún tipo de animal y lo imitan en la medida que pueden incluso recurrir a máscaras, colas, guantes simulando garras y otros accesorios.
El movimiento arrancó en algunos foros de internet durante el decenio de los años 90 del siglo pasado pero en los últimos días ha conocido un impacto mediático importante a través de las redes sociales, que han viralizado videos y fotografías de sus actividades.
Animales desconcertados
"Hemos visto casos de estos chicos disfrazados queriendo interactuar con animales reales en un parque y estos últimos no tienen por qué reaccionar bien", ha advertido la portavoz del partido animalista PACMA, Yolanda Morales, quien se muestra preocupada por unos comportamientos que los animales "pueden recibir muy mal".
Algunos perros por ejemplo, desconcertados y excitados por su forma de actuar, "pueden terminar mordiendo a un 'therian' y eso podría derivar en un proceso de denuncia contra los dueños del animal" cuando ni la mascota ni sus dueños tenían ningún interés en cruzarse con alguna de estas personas disfrazadas.
Sin embargo, lo que mayor inquietud le genera a Morales y a otros animalistas es que "la sociedad confunda el activismo en favor de la protección y el bienestar animal con esta tendencia", puesto que las personas que pertenecen a esta comunidad en general "no tienen nada que ver con los animalistas, no tienen por qué serlo".
"Nosotros nos posicionamos ética y políticamente contra la crueldad animal" en organizaciones y hasta partidos políticos, como el caso del PACMA, pero "nos da miedo que se malinterprete nuestra actividad y la gente piense que tenemos la aspiración de convertirnos en animales" o algo similar, añade a EFE.
Además, la tendencia "therian" puede llegar a constituir "una forma de ridiculización de lo que en verdad deseamos: una vida más digna para los animales que conviven con nosotros en todos los ámbitos", ha lamentado Morales.
Humanos y animales son distintos
El veterinario clínico del Colegio de Veterinarios de Madrid, Manuel Lázaro, ha subrayado un hecho fundamental: "No debemos olvidar que un animal tiene unas necesidades distintas a un ser humano; ni mejores, ni peores: distintas" porque son especies distintas.
Para Lázaro el fenómeno "therian" puede relacionarse con otros problemas de relación entre humanos y animales, como por ejemplo, los intentos por "humanizar" a estos últimos, tratándolos como si fueran niños pequeños con la excusa de su bienestar.
"Cuando los tratamos como si fueran humanos -al disfrazarlos, pasearlos en cochecito o incluso sentarlos a la mesa con cuchillo y tenedor- no les permitimos expresar su conducta natural", por lo que esta forma de actuar no solo podría tener efectos a largo plazo en el comportamiento del animal, sino que podría llegar a considerarse como "un cierto maltrato".
Para este profesional, el hecho de cuidar y acoger animales de compañía, como perros y gatos, "es positivo en sí mismo" pero recuerda la necesidad de poner "limitaciones para que no pierdan su identidad" pues "algunas veces hacemos cosas con ellos que, bajo nuestro criterio, pensamos que al animal le pueden gustar cuando la verdad es que puede ir en contra de su conducta", añade.
Mezclar las identidades humana y animal, insiste, puede abrir la puerta a conductas de maltrato "si no se hace un buen trabajo de concienciación" porque los animales únicamente piensan, hablan y se comportan como humanos en las películas de dibujos animados.