Familiares y admiradores del mago Juan Tamariz, entre ellos compañeros de profesión como Jorge Blass, Mago More o Jandro, se han acercado este miércoles al velatorio laico en el madrileño tanatorio de San Isidro, donde el famoso ilusionista será homenajeado durante todo el día antes de ser incinerado en El Escorial.
Los asistentes al velatorio, abierto desde las 10:30 horas hasta las 22:30, pueden escribir unas palabras de tributo al ilusionista fallecido este martes en naipes de una baraja francesa como las que Tamariz usaba en sus trucos de cartomagia, que después son expuestos en un panel colgado en una pared.
También se ha colocado una pantalla en la que se proyectan imágenes de actuaciones del considerado uno de los mejores magos del mundo, el mejor para muchos, para el que también se prepara un homenaje en octubre en un teatro madrileño.
Ana Tamariz, ante el tablón en el que los asistentes a la capilla ardiente han dejado notas de recuerdo y agradecimiento en cartas de la baraja.
El popular mago y divulgador falleció este martes a los 83 años en el hospital Clínico San Carlos de Madrid, lo que ha generado una oleada de reacciones de admiración por su figura tanto en España como en otros países.
El portavoz de la familia, el periodista Moisés Rodríguez, ha explicado a EFE que tras el velatorio el mago será incinerado esta noche en un acto privado en la localidad de El Escorial. Tamariz estuvo muy vinculado a San Lorenzo de El Escorial, donde residió con su familia entre 1980 y 1986. En 1981 participó en la inauguración de 'Cripta Mágica de Croché', donde aún actúan magos.
Hizo magia hasta casi su último día
Como ha explicado su hija Ana Tamariz a los medios, hasta su penúltimo día de vida estuvo haciendo magia a los magos que le visitaban. "Su verdadera especialidad era la magia para magos. Creaba juegos, secretos, trucos, trampas y se lo hacía a los propios magos, que conocían todo y aún así se sorprendían", ha subrayado.
Juan Tamariz estuvo varios meses "muy duros" sin poder coger una baraja debido a la enfermedad de Parkinson que padecía. "Para mí fue muy difícil porque no lo reconocía ni como padre ni como mago, porque sin la baraja en la mano no era él", ha relatado su hija. Pero cuando la medicina funcionó y pudo coger otra vez una baraja "volvió a nacer" y siguió haciendo trucos "hasta el último día", ha relatado.