Tras el trágico accidente ferroviario en Adamuz, que deja un saldo provisional de al menos 40 fallecidos, las autoridades centran sus esfuerzos en determinar si una rotura en la vía fue el detonante del descarrilamiento. Alberto García, ingeniero ferroviario con una dilatada experiencia en la explotación de alta velocidad, ha explicado en Las mañanas de Onda Vasca que, aunque el origen directo pueda conocerse con una certeza del 90%, el foco debe ponerse en la prevención futura. El experto defiende la absoluta independencia de los profesionales de la Comisión de Investigación de Accidentes y señala que "lo importante es saber por qué ha pasado eso y sobre todo qué se puede hacer para que no vuelva a pasar", con el fin de extraer lecciones que eviten la repetición de tragedias similares.
García describe la complejidad del suceso al considerar que se produjeron "casi como dos accidentes superpuestos": el descarrilamiento inicial del Iryo y el posterior choque con el Alvia, lo que exige investigar ambas derivaciones de forma separada para encontrar soluciones específicas. A pesar de la magnitud del siniestro, el ingeniero descarta inicialmente la incidencia de negligencias operativas, afirmando que "en principio tiene pinta de que no hay un fallo humano" y que se cumplían estrictamente todas las normativas de seguridad vigentes. Asimismo, insiste en que mejorar la red ferroviaria no consiste en reducir la velocidad o aumentar el gasto sin criterio, sino en analizar con serenidad las razones reales de cada incidente.
En cuanto a la gestión de la crisis en la denominada "zona cero", donde los equipos de rescate continúan trabajando con maquinaria pesada para levantar los vagones, García califica la aplicación de los protocolos de seguridad como "bastante ejemplar". El experto resalta que la seguridad ferroviaria, a la que define como extraordinaria pese a este evento, se construye mediante un proceso constante de aprendizaje y corrección basado en el análisis de cualquier pequeño hecho anómalo. Según el ingeniero, aunque la recuperación de los restos y la determinación de las causas sea una labor larga y compleja, es fundamental "confiar, la gente lo está haciendo y tengo la sensación de que lo están haciendo bien".