Bizkaia

Aitor Ojea, un diario visual entre expectativas y desilusión

El ermuarra estrena este lunes su muestra fotográfica en el Lobiano
Aitor Ojea expone desde el lunes en el Lobiano de Ermua
Aitor Ojea expone desde el lunes en el Lobiano de Ermua / DEIA

Actualizado hace 8 minutos

El joven vecino de Ermua Aitor Ojea Totorikaguena (24 años) presenta desde este lunes y hasta el día 22 su primera exposición individual en la sala Lobiano de la Casa de Cultura de Ermua. Bajo el título de París Syndrome, el artista despliega una muestra con claro protagonismo para la fotografía, compuesta por una decena de imágenes en gran formato, una lona y alguna pieza escultórica. Un proyecto que, más allá de lo formal, nace de una reflexión íntima sobre las expectativas, la desilusión y el propio proceso creativo.

La exposición es el resultado de su Trabajo Fin de Máster, desarrollado durante casi un año dentro del Máster en Arte Contemporáneo, Tecnológico y Performativo de la UPV/EHU. Pero también es algo más personal. “Para mí, en lo personal, era intentar tratar de una nueva manera un proyecto, porque me obsesioné un poco con la idea de las expectativas y cómo son intrínsecamente falsas; que nunca se cumplen. En definitiva, la desilusión con la ruptura de las expectativas”, puntualiza con sentimiento.

Esa reflexión le llevó a modificar su forma de trabajar. “Como resultado, empecé a fijarme más en el proceso mismo, en lo que pasaba y en los hallazgos, que en proyectar algo que quería hacer desde un principio”. De ahí surge el título de la muestra. “París Syndrome viene de esa idea: uno siempre visita París y, al verlo, se da cuenta de que está muy idealizado, de lo diferente que es a la realidad que tenían. Esto les pasa sobre todo a turistas japoneses, parece ser. Me interesó mucho porque era una manera de darle nombre a algo que veía yo que estaba pasando en mi entorno”.

Trabajo que podrá verse en su exposición

Trabajo que podrá verse en su exposición Aitor Ojea

La muestra tiene un marcado carácter autobiográfico. “Es consecuencia de estar todo el día con una cámara encima. Es experiencia personal; es casi un diario de las fotos que iba haciendo”. En las paredes de Lobiano conviven paisajes con escenas casi abstractas, imágenes de estudio y capturas espontáneas de lo cotidiano. “Hay un poco de todo. Hay paisajes, hay alguna foto que es un borrón, otras de estudio más teatralizado, una foto de una amiga mía. Otras más del momento, como puede ser un incendio, un mural resquebrajado en la calle de unos caballos. Un poco lo que me voy encontrando y luego eso me empuja a querer crear”, adelanta pinceladas de su muestra.

En lo que a su formación se refiere, Aitor Ojea estudió el grado en Creación y Diseño en la Facultad de Bellas Artes y recientemente ha completado el máster cuya culminación es esta exposición. En su recorrido ya figuran dos exposiciones colectivas en la universidad, una junto a sus compañeros de máster y otra con un profesor, y una primera experiencia individual en Rusia, realizada en remoto. “Mandé las imágenes, pero esta es la primera cerca, en casa y donde yo me puedo tomar en serio el montaje y todo. En Rusia estoy agradecido, pero había poca libertad creativa. Esta es la primera en la que tengo un qué decir en cómo mostrar la obra”, asegura ilusionado con la oportunidad.

Esa libertad se refleja también en su manera de entender la fotografía. “La fotografía me aporta calma. Ante esa incertidumbre que es inevitable, me permite analizarlo todo de una manera un poco más contemplativa, porque congelas momentos y luego los tienes físicamente para poder pensar más en ello”. Frente a la ansiedad por lo incierto, la imagen fija se convierte en herramienta de análisis y refugio.

No es casual que la cámara forme parte de su vida desde la infancia. “Fotos siempre han habido muchísimas en mi casa, la costumbre de tener una cámara y recopilar fotos. Pero nadie ha tenido mi pasión”. Recuerda con claridad el momento en que todo cambió. “Cuando yo tenía unos 14 años mi hermana se compró una cámara réflex y me adueñé totalmente de ella. En ese momento descubrí la magia de la fotografía. Hoy es el día que todavía utilizo esa cámara; ha dado de sí”, repasa con cariño.

La exposición podrá verse hasta el próximo día 22

La exposición podrá verse hasta el próximo día 22 Aitor Ojea

Además de esa réflex casi histórica, hay otra compañera inseparable. “Hay una cámara pequeñita que siempre la llevo encima; mi fiel compañera. Voy con ella a todas partes. Muchas veces ves cosas que, si no la llevas encima, has perdido la oportunidad. Un poco la llevo por esa ansiedad de no perderme el momento perfecto”, expresa delatando su pasión por la fotografía.

En París Syndrome no busca respuestas cerradas ni relatos lineales. Al contrario. “Con la fotografía me gusta dejarlo todo un poco ambiguo, para que haya un margen o una grieta para que cada uno vuelque lo que trae y su imaginario”. Para él, uno de los mayores retos es sostener esa ambigüedad sin traicionarla. “Lo más difícil es confiar en lo que tú quieres hacer a nivel de composición y de display. No caer en narrativas que quieren sobreexplicar tu trabajo. Confiar en que esto no tiene por qué perderse; se sentirá y está bien así”.

Referentes

Entre sus influencias destaca el mundo de la fotografía de moda. “Me influencia mucho el mundo de la foto de moda; gente como Petra Collins. La moda es otra de mis grandes pasiones”. Ese interés atraviesa también sus planes de futuro. “Me gustaría volver a hacer algo impreso porque me gusta el formato del fotolibro. Ahora mi idea es hacer editoriales de moda y cosas en ese aspecto, pero siéndole fiel al estilo que tengo, mezclando todo: retrato, moda, bodegón, paisaje y todo”.

En el ámbito más crudo o cándido, cita referentes como Wolfgang Tillmans, Nan Goldin o Harmony Korine. De ellos le interesa esa capacidad de capturar lo cotidiano sin filtros excesivos, de moverse en la frontera entre lo documental y lo autobiográfico, y de convertir lo inmediato en lenguaje artístico. Esa libertad formal y esa honestidad visual conectan con su propia manera de entender la cámara como una extensión de su experiencia diaria.

Exposicón con claro protagonismo para la fotografía

Exposicón con claro protagonismo para la fotografía Aitor Ojea

En paralelo, en el terreno más vinculado a la estética comercial, fotografía de moda, editoriales, videoclips, menciona nombres como Petra Collins, Nadia Lee Cohen, Grant James Thomas y Aidan Zamiri. Le atrae tanto su trabajo para marcas y publicaciones como sus proyectos personales, donde la identidad visual está muy marcada y el universo creativo es reconocible. En esa dualidad, entre lo comercial y lo autoral, Aitor encuentra un modelo posible de futuro: desarrollar encargos profesionales sin renunciar a una voz propia.

Mirando hacia adelante, “mi objetivo es la fotografía. Poder llevarlo a algo un poco más comercial para poder vivir de ello”. Mientras tanto, alterna sus proyectos personales con otros trabajos. “para ir sobreviviendo un poco”, reconoce con naturalidad.

Ilusionado y con ganas de dar a conocer su exposición en el Lobiano, “estoy un poco nervioso, sí, pero con muchas ganas. Me hace especial ilusión hacerlo en mi pueblo”. En este sentido, sabe que no estará solo. “Mis amigos, familia, compañeros del máster se van a pasar a ver la exposición; ya les he dado la matraca”, explica entre risas.

En su primera muestra individual en casa, Aitor Ojea Totorikaguena abre su diario visual al público y comparte una mirada que, lejos de prometer paraísos idealizados, propone observar, detenerse y asumir que, quizá, en lo idealizado también habita la desilusión.

2026-03-08T11:50:08+01:00
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