Política

Aitor Esteban mueve banquillo y acentúa el modelo propio del PNV frente a EH Bildu

Se cumple un año desde que el actual presidente del EBB resultó elegido en la segunda vuelta, y el PNV ha podido encauzar desde entonces sin tensiones internas la renovación de sus estatutos
Aitor Esteban, cuando recibió la makila como presidente del EBB del PNV en el frontón Atano III de Donostia
Aitor Esteban, cuando recibió la makila como presidente del EBB del PNV en el frontón Atano III de Donostia / Iker Azurmendi

Actualizado hace 5 minutos

Hace un año, el PNV recibió con una dosis adicional de alivio el final de la segunda vuelta de votaciones para elegir a su presidente. Dejaba atrás un proceso interno que había sido telegrafiado prácticamente con minuto y resultado por los medios de comunicación, y se asomó por unos instantes al abismo de la división interna que hubiera supuesto una liza entre Andoni Ortuzar, que finalmente tuvo el gesto de anunciar su retirada, y Aitor Esteban, el candidato que emergió por sorpresa desde los batzokis en la primera vuelta y pasó a la segunda como candidato único.

Esta semana se ha cumplido un año desde aquella votación, que supuso la coronación oficiosa de Esteban a la espera de la Asamblea General de los días 29 y 30 de marzo en el frontón Atano III de Donostia. Allí recibió la makila y fijó sus prioridades en un momento complejo. Esteban se había labrado una reputación como hábil negociador en Madrid, donde era reconocido por propios y extraños, y en esta nueva etapa tiene a su favor haber superado una primera prueba interna sin que trasciendan tensiones que puedan desgastar al PNV: la reforma de los estatutos nacionales. 

Esteban ha realizado varios movimientos para ir concretando las intenciones que esbozó en la asamblea del Atano, que podrían resumirse en mover banquillo, preparar el relevo y repartir el juego con más portavoces para reforzar la conexión con una base social más heterogénea; aflorar más perfiles femeninos y jóvenes, reivindicar el modelo propio del PNV y su papel como referente sin “ir a remolque” de EH Bildu ni dejarse atrapar por su agenda, o sentar las bases para que haya mayores cauces de participación de la militancia. Y, en el plano nacional, más allá de los marcos jurídicos y las conversaciones sobre el nuevo estatus de autogobierno que no dependen en exclusiva de los jeltzales, Esteban se ha propuesto trabajar de puertas adentro, con la idea de que la nación vasca no sea una “cáscara sin nuez”. La idea es reforzar las relaciones entre los siete herrialdes (se han producido algunos guiños como las reuniones itinerantes del EBB en Baiona y Getaria, y el uso del francés en algunos discursos para quienes no sepan euskera en Iparralde), y tratar de blindar la lengua vasca.

El año ha tenido momentos más delicados, como el reajuste en las relaciones personales para un líder que ha desarrollado la mayor parte de su carrera reciente en Madrid. Ahora tiene que manejar la alianza con el PSE en un momento en que Eneko Andueza ha fijado una política comunicativa más beligerante, con la mirada puesta en las elecciones municipales y forales de 2027. Las primeras chispas con él saltaron a cuenta del blindaje del euskera en el empleo público, aunque han conseguido devolver las discrepancias a la mesa de negociación en un ámbito de discreción. Por otro lado, las elecciones municipales y forales en la CAV y al Parlamento de Nafarroa serán la primera prueba de fuego de la nueva Ejecutiva, que tendrá que acertar con las candidaturas y, además, minimizar los daños en dos de los ayuntamientos más grandes de Bizkaia, Getxo y Santurtzi, tras los casos del derribo del palacete y la presunta filtración del examen de la Policía local.

Preparar el relevo

Esteban plasmó su apuesta por rejuvenecer el partido en el reparto de funciones en la Ejecutiva nacional. Hasta la fecha, tal y como admitió, los focos se centraban en Andoni Ortuzar, él mismo y la entonces presidenta en Bizkaia, Itxaso Atutxa. Los tres, vizcainos y nacidos en los años sesenta. Había que abrir el abanico. Y Maitane Ipiñazar y Joseba Díez Antxustegi, nacidos en 1990 y 1992, respectivamente, pasaron directamente al núcleo duro con funciones de peso. Ipiñazar asumió la secretaría del EBB pero con mayores competencias, ya que se le encargó la gestión de la reforma de los estatutos, tendrá atribuciones sobre las campañas electorales, y a ella le ha correspondido comunicar decisiones como el regreso histórico a la sede incautada en París, o fijar la posición política sobre la aprobación de los Presupuestos en las instituciones de la comunidad autónoma. Al alavés Díez Antxustegi le confió la política institucional y la coordinación de todos los grupos parlamentarios, tarea que antes desempeñaba el experimentado Koldo Mediavilla.

Además, los dos movimientos de sillas en el Congreso los resolvió con más mujeres: su escaño fue para Nerea Renteria, y la portavocía se la quedó Maribel Vaquero, un movimiento que también tiene una lectura en clave de guiño territorial porque es de Gipuzkoa, un herrialde con el que parece que la relación es pacífica tras la retirada de Markel Olano como candidato al EBB.

Estatutos y delitos machistas

El PNV venía de unos procesos internos agitados y, más allá de los comportamientos permitidos por los estatutos, hubo algunas “insidias y deslealtades” que Esteban situó claramente fuera del partido nada más ser proclamado. Hizo un llamamiento a la unidad. Y la realidad es que el proceso de reforma de los estatutos que se abordó después no se pareció en nada a la votación de las ejecutivas: las enmiendas se gestionaron con discreción y no trascendió ningún episodio de agitación. En los nuevos estatutos, que el PNV publicó en su web el jueves, los procesos se han acortado a 30 días naturales como máximo para evitar que sean utilizados por agentes externos, y se podrán convocar consultas no vinculantes a la afiliación sobre determinados temas. 

El mecanismo de las consultas se concretará en un reglamento, y quedan más hitos por delante. Las fuentes consultadas por Grupo Noticias explican que será este mes de marzo, en una nueva asamblea, cuando se aprobará el protocolo para actuar contra el machismo y los delitos de odio. El texto está redactado y falta su aprobación.

Desde entonces, el único sobresalto que ha trascendido es el desmarque de los ayuntamientos de Bilbao y Barakaldo de la decisión de publicar el origen de los detenidos, aunque no parece que sea una discrepancia extendida. Esteban y el alcalde Juan Mari Aburto se han mantenido en contacto, han comido juntos y han dejado claro que este asunto no ha levantado ampollas. El debate de la seguridad por un lado y la gestión de la migración por otro, sin vincular ambos planos, son dos cuestiones que han ganado mucho peso en el Gobierno Vasco con el aval del Euzkadi Buru Batzar, que prefiere combatir así los bulos de la ultraderecha.

Perfil propio ante EH Bildu

Desde que Esteban llegó a la presidencia del EBB, el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha sacado varias veces a relucir que él ya había conseguido labrar una relación de confianza con Andoni Ortuzar en el transcurso de los años, relación que no tenía con Aitor Esteban. Más allá de ser una constatación objetiva que también ha realizado el socialista Eneko Andueza, esta afirmación podría no ser casual y desliza que el PNV está enfriando las relaciones. Forma parte de la estrategia de EH Bildu proyectar en público que quiere unir fuerzas con el PNV incluso en una lista para las elecciones generales, aunque en la realidad del día a día mantiene la confrontación con los jeltzales en las principales instituciones, donde desechó sus medidas de vivienda, el pacto de salud o la revisión fiscal. También acusa al PNV de haber tomado una decisión política para aislar a EH Bildu de los acuerdos presupuestarios. Por tanto, depositar la carga en el PNV forma parte de su discurso. Lo que sí se puede constatar es que el PNV quiere reivindicar su modelo y no va a renunciar a él para caer en la relación en pie de igualdad que intenta establecer EH Bildu desde que logró el empate a 27 escaños en el Parlamento Vasco. 

EH Bildu no ha ocultado que quiere visualizar ese empate. La primera negociación presupuestaria del Gobierno de Pradales no llegó a ninguna parte, aunque le hizo cinco ofertas sin estar necesitado de apoyos. La enseñanza que extrajo el PNV es que hay que tender la mano a la oposición, pero sin obsesionarse, porque el Gobierno PNV-PSE tiene mayoría absoluta. Y la mano se tiende a todos por igual, sin trato preferente. Esteban, consciente de que EH Bildu aspira legítimamente a sustituir al PNV, ya avisó en su discurso en el Atano III: “El PNV es el referente, no va a remolque de nadie”. Los acuerdos presupuestarios que se han alcanzado en las Juntas Generales este último año se han firmado con Podemos.

Estilo directo

Como presidente del EBB, Esteban ha mantenido el estilo directo que lo caracterizó en el Congreso. Ha optado por no edulcorar la realidad en debates como el nuevo estatus de autogobierno, aunque en ocasiones se haya interpretado como un intento de rebajar las expectativas. Esteban constató que, incluso en el caso de que hubiera acuerdo entre los partidos vascos, conseguir el aval del Congreso no iba a ser sencillo y, además, está cantado que el PP lo va a recurrir al Constitucional.

El PNV ha ganado más presencia comunicativa y una fijación de postura más rápida ante la prensa en tiempos digitales para que no se entienda el silencio como incomparecencia (desmintió, por ejemplo, la versión del exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán ante el juez). Aunque se han producido choques con un Eneko Andueza que tampoco se muerde la lengua, Esteban ha procurado salir a replicar lo mínimo indispensable, y en los últimos tiempos la consigna es alejarse del “ruido” y que no quede la sensación de que a PNV y PSE los separa más de lo que los une.

El contexto

Renovación

Más jóvenes y mujeres. Esteban ha llevado al núcleo duro del EBB a Maitane Ipiñazar como secretaria con nuevas funciones, y a Joseba Díez Antxustegi como coordinador de todos los grupos parlamentarios. Nacieron en 1990 y 1992. La portavoz en el Congreso es Maribel Vaquero.

Estatutos

Reforma plácida. En comparación con la ebullición mediática que se produjo durante las votaciones de las ejecutivas territoriales y la nacional, la renovación de los estatutos fue plácida y no trascendieron tensiones. En marzo, la asamblea aprobará el protocolo sobre delitos machistas y de odio.

Relaciones

Entre herrialdes. Bajo la consigna de que la nación vasca no debe ser una “cáscara sin nuez”, Esteban se propone reforzar las relaciones entre herrialdes, ha repartido más juego a nivel de portavocías (el burukide navarro Javier Ollo presentó el Aberri Eguna 2025 con Ipiñazar, y la portavoz en el Congreso es Maribel Vaquero, de Gipuzkoa), se han celebrado reuniones itinerantes del EBB, y sigue el intento de blindar el euskera en las OPE.

Retos

El PNV ha tratado de reconducir la situación con el PSE dejando claro que hay más acuerdos que desacuerdos.

El próximo desafío 

Elecciones en Iparralde, en la CAV y en el Estado

El primer ciclo electoral al que se enfrentará la Ejecutiva de Esteban está al caer. La fecha de las elecciones generales sigue en el aire, y en ese caso habrá que ver cómo se mueve el PNV en un contexto de polarización y ante los tambores de cambio de ciclo a favor del PP que, si va de la mano de Vox, cierra la puerta a cualquier tipo de colaboración. La cita más inmediata en el calendario llegará con las elecciones en Iparralde, los días 15 y 22 de marzo. Este es un territorio menos propicio para el PNV, que tiene su mayor cota de poder en Donibane Garazi, cuyo alcalde, Laurent Inchauspé, decidió afiliarse al partido jeltzale. En mayo de 2027, llegará la cita en la que más se juega el PNV: las elecciones municipales y forales en la CAV y forales al Parlamento en Nafarroa. El EBB ha renovado algunos candidatos sobre la marcha antes de que acaben su mandato, como ocurrió en Donostia (Jon Insausti) y Sestao (Gorka Álvarez). El PNV ganó las anteriores elecciones en la CAV en número de votos, pero tiene ante sí el reto de recuperar terreno ante EH Bildu, que presume de tener más alcaldías (107 frente 92). Algunos puntos de interés serán Gasteiz, que actualmente es una alcaldía socialista; y también Getxo y Santurtzi. En Nafarroa, concurre dentro de Geroa Bai, pero tiene sus propias parcelas de visibilidad, como la presidencia del Parlamento (Unai Hualde) o en el Gobierno.

2026-03-01T11:27:26+01:00
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