Aimar Méndez, técnico de la Fundación ELIKA, recomienda planificar la compra en función de cuándo vamos a consumir cada producto y combinar piezas más maduras con otras más verdes. También ofrece algunos trucos para controlar la maduración: cubrir con papel de aluminio el tallo de los plátanos, colocar los tomates boca abajo o juntar un aguacate con manzanas o plátanos para acelerar su maduración. Además, aconseja no lavar frutas y verduras antes de almacenarlas, salvo que se sequen correctamente, porque la humedad favorece la aparición de hongos.
En cuanto a la conservación, no todos los productos deben ir al frigorífico. Las verduras de hoja verde, las fresas, los arándanos o las uvas sí necesitan refrigeración, mientras que patatas, cebollas, ajos, tomates, plátanos o aguacates deben mantenerse en un lugar fresco, seco y alejado del sol. También recomienda no guardar juntas las patatas y las cebollas y colocar los huevos en el interior de la nevera, nunca en la puerta, para evitar cambios de temperatura.
Méndez recuerda que es importante revisar a diario el estado de los alimentos. Si una pieza está golpeada, se puede retirar la parte dañada, pero si aparece moho, especialmente en frutas blandas, lo más seguro es desecharla por completo. Para los alimentos ya cortados, recomienda utilizar recipientes herméticos y conservarlos en frío. Además, no todas las frutas y verduras se congelan bien en los congeladores domésticos, por lo que en muchos casos es preferible cocinarlas antes de congelarlas.