Actualidad

Afronta 56 años por colocar un explosivo contra la empresa que lo despidió

En el juicio, la Fiscalía considera que el procesado incurrió en cuatro delitos de asesinato en grado de tentativa
Vehículo de los Mossos d'Esquadra.

La Fiscalía pide 56 años de prisión para un hombre que, presuntamente, preparó un sofisticado explosivo y lo colocó en una excavadora de la empresa de obras que lo había despedido, en unos trabajos que la compañía llevaba a cabo en Castellbisbal (Barcelona), en marzo de 2021.

En el juicio, que ha comenzado este jueves en la sección tercera de la Audiencia de Barcelona y concluirá el viernes, la Fiscalía considera que, al poner en peligro la vida del responsable de la empresa y del resto de trabajadores, el procesado incurrió en cuatro delitos de asesinato en grado de tentativa.

Tal y como han relatado en la vista los trabajadores de la empresa, la compañía, en marzo de 2021, estaba reparando un muro de contención defectuoso en un hueco de unos 30 metros entre dos edificios residenciales de Castellbisbal.

Uno de los trabajadores, a primera hora del 10 de marzo de 2021, en un chequeo rutinario de una de las excavadoras que tenía una fuga, encontró en el motor un bidón lleno con un líquido y conectado a un aparato electrónico, por lo que, rápidamente, llamó al encargado por miedo a que fuese un explosivo.

Varios agentes de los Mossos d'Esquadra han detallado que, tras recibir el aviso del encargado de la empresa constructora, comprobaron que el artefacto estaba preparado para incendiarse, y avisaron a la unidad de explosivos del cuerpo para su retirada.

Además, un informático de la policía catalana ha declarado que el explosivo, construido con un microordenador conectado a otras placas electrónicas, disponía de un nivel técnico excepcional, ya que era el primero de ese tipo que se ha visto en España: "Era un sistema singular que no se había utilizado casi nunca", ha dicho.

Aunque en un inicio los investigadores pusieron el foco sobre un vecino como presunto responsable del explosivo, según ha detallado uno de los agentes, en el chequeo del material se encontraron huellas dactilares de diversas personas, de las que pudieron extraer la identidad de un único individuo, que era el acusado.

Los Mossos centraron sus esfuerzos en buscar pruebas

En ese momento, los Mossos d'Esquadra centraron sus esfuerzos en buscar pruebas para comprobar si el procesado, que había dejado la empresa ocho meses antes, podría ser el autor del artefacto incendiario.

Las pesquisas portaron a los investigadores a hacer una entrada y registro del domicilio del sospechoso, en Hospitalet del Llobregat (Barcelona), donde encontraron material electrónico, presuntamente relacionado con el aparato digital que llevaba incorporado el artefacto de Castellbisbal, aunque no hallaron ninguna substancia utilizada para fabricar explosivos.

La Fiscalía, en su escrito provisional, reitera que el acusado incurrió en cuatro delitos de asesinato en grado de tentativa y, por ello, además de los 14 años de prisión que pide por cada uno de esos delitos, reclama para el acusado diez años de libertad vigilada una vez haya cumplido la pena de libertad.

El ministerio público considera que, en el radio de acción del explosivo, los tres trabajadores y el encargado de la empresa podrían haber sufrido graves lesiones que habrían puesto en peligro sus vidas y que el explosivo estaba preparado para activarse a las 9.15 horas, cuando todos estuviesen trabajando en la parcela.

El juicio acabará este viernes, con la declaración de los últimos testigos y el turno de palabra del acusado, cuya defensa, según fuentes jurídicas consultadas, pedirá al tribunal la absolución porque, según el letrado, el procesado no es el autor de los hechos.

La defensa, según esas fuentes, critica que los Mossos d'Esquadra se centraron únicamente en investigar a su cliente cuando, en la garrafa del artefacto explosivo, había unas huellas dactilares cuya identidad no se puedo extraer y que podrían conducir a los agentes a otros sospechosos.

El letrado del acusado, añaden las fuentes jurídicas consultadas, considera que detrás del suceso podría esconderse un caso de narcotráfico, ya que, antes de la salida del procesado de la empresa, la compañía constructora trabajó en una masía que funcionaba como una plantación de marihuana.

22/07/2022