La localidad abadiñarra celebrará el próximo sábado, 29 de agosto, la tradicional rogativa de San Roke a Urkiola, una de las tradiciones más arraigadas del municipio y una jornada que combina tradición, cultura, participación y convivencia.
La rogativa se remonta al siglo XIX, cuando las y los abadiñarras acudían al santuario de Urkiola para pedir protección para sus cosechas. Con el paso del tiempo, aquella petición colectiva también se convirtió en un espacio de encuentro y celebración, en el que la tradición convive con la música, la danza y la gastronomía.
La jornada comenzará a las 9.00 horas en la ermita de Andra Mari de Muntsaratz, desde donde personas voluntarias portarán la imagen de San Roke en su subida hasta Urkiola. Como cada año, se realizará una parada en Txakurzulo para el tradicional hamaiketako, antes de continuar hasta el santuario, donde a las 11.30 horas se celebrará la misa.
Este año, como novedad, tras la misa, a las 12.15 horas, Abañoko Kantariak ofrecerá una actuación en el santuario. A las 13.00 horas, los dantzaris de Talde Batuak, acompañados por Txanbolin, pondrán música y baile a la celebración. Durante la mañana también se realizará un reparto de productos de kilómetro cero.
A las 14.00 horas tendrá lugar la tradicional comida popular de las personas jubiladas, en la que también participarán representantes municipales. Posteriormente, la tarde continuará con el tradicional txitxarrillo, amenizado por Santi Soinujolea, hasta las 18.00 horas.
Para facilitar la asistencia, se pondrá a disposición de la ciudadanía un autobús con salida a las 10.20 horas desde Muntsaratz, con paradas en Zelaieta y Traña-Matiena, y regreso desde Urkiola a las 18.00 horas.
A las 20.00 horas, la celebración continuará en la plaza Txanporta con el tradicional guisado, amenizado por Lotxo Taldea, que pondrá música y baile para cerrar la jornada. En caso de lluvia, esta actividad se trasladará al probaleku.
Anima a toda la ciudadanía a participar en la rogativa, acompañar a San Roke en la subida y disfrutar de un día de convivencia, reforzando los lazos y manteniendo viva una de las tradiciones más arraigadas de Abadiño.