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Este martes ha arrancado en el Tribunal Supremo el juicio por las mordidas que presuntamente obtuvo el exministro José Luis Ábalos a cambio de amañar contratos millonarios en la compra de mascarillas para la Administración por parte del Ministerio de Transportes durante la pandemia de la covid. El también número tres del PSOE no ha salido mal parado del todo ya que las declaraciones de los testigos han apuntado más a maniobras de su exasesor Koldo García, también procesado, que a hechos protagonizados por el propio exministro. Durante la jornada matinal han declarado ante el tribunal Joseba García, hermano de Koldo, y Víctor Ábalos, hijo del acusado.
El semblante de Ábalos y especialmente el de García eran todo un poema, con gesto consumido y cabizbajo. 130 días internados en la cárcel de Soto del Real les ha pasado factura. También pesan como una losa los hasta 24 años de prisión que piden por recibir sobornos.
Mejor aspecto presentaba el tercer acusado, el empresario y comisionista Víctor de Aldama, que por su colaboración con el juez ha visto reducida su petición de pena y solo ha purgado unos días de prisión. Los tres están acusados por los delitos de cohecho, tráfico de influencia, malversación de caudales públicos, integración en organización criminal, uso y aprovechamiento de información privilegiada, falsedad y prevaricación.
Las declaraciones de su hijo ante el juez, así como la lectura de los escritos remitidos por el ministro Ángel Víctor Torres y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, han dado aire a Ábalos en tanto que se desvinculan de la contratación de las mascarillas a través de la empresa Soluciones de Gestión dirigida por Aldama.
En el escrito Armengol declara, en calidad de testigo, que cuando era presidenta del Gobierno balear durante los primeros meses de la pandemia no dio ninguna orden para contratar con la empresa de la trama Soluciones de Gestión para la compra de mascarillas. Asegura que no recibió ninguna “orden ni presión” para contratar con dicha compañía, propiedad de Aldama. Ha añadido que conocía a Koldo en su calidad de asesor del Ministerio de Transportes, pero que no comentó con él ni con Ábalos nada sobre expedientes de compra.
En parecidos términos se defiende el que fuera presidente de Canarias y actual ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, que niega haber dado ninguna orden al servicio canario de salud para la contratación con Soluciones de Gestión para comprar mascarillas.
Sobres con dinero
Por su parte, el hijo del exministro de Transportes, Víctor Ábalos, y el hermano de su exasesor, Joseba García, han negado la corrupción y justificado los movimientos de dinero por el cambio de situación de su padre tras el divorcio. La vista ha arrancado con Víctor Ábalos. “No soy custodio de nada ni de nadie”, se defendió ante el tribunal que preside Andrés Martínez Arrieta. La UCO de la Guardia Civil recogió en un informe que Víctor Ábalos pudo actuar como custodio de una reserva de dinero en efectivo que pertenecería a su padre y cuyo origen sigue sin aclararse.
El primogénito lo ha negado y ha asegurado que ha tenido que ayudar económicamente a su padre, en una situación financiera “lamentable”. Los trasvases de dinero señalados por los agentes como sospechosos, lo ha enmarcado en un enfrentamiento del exministro de Transportes con su mujer Carolina Perles.
En su declaración ante el juez, Joseba García, el hermano del exasesor, ha reconocido que acudió a Ferraz, la sede del PSOE, a recoger dinero en metálico para su hermano, aunque lo ha enmarcado en un contexto de normalidad, negando cualquier irregularidad. Asimismo ha declarado que viajó a República Dominicana y recogió un sobre con documentación como favor a Víctor de Aldama.