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El confinamiento de todas las aves de cría al aire libre cumple tres meses y esta situación se prolongará más porque la influenza aviar sigue circulando en aves silvestres; un patógeno que ha obligado a sacrificar casi 3 millones de aves (muchas gallinas ponedoras) siendo un factor clave en la inflación del huevo.
Desde la asociación española de productores de huevo (Aseprhu), su directora, Mar Fernández, apunta que ese goteo continuo de casos en aves silvestres, el último esta misma semana en Galicia, hace pensar que ese confinamiento seguirá activo al menos en el corto plazo.
"El virus se está extendiendo por diferentes zonas y la sensación es de intranquilidad porque puede aparecer en cualquier momento", ha asegurado Fernández, quien ha informado de que en la última reunión con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación le transmitieron que el riesgo de contagio a granjas "sigue siendo alto".
Fernández reconoce que esta medida es "un trastorno y penaliza más" a los granjeros con aves de cría en exterior, pero entiende que es por evitar el "mal mayor" de poner en riesgo las granjas, las gallinas y el negocio" ya que, una vez entra la enfermedad, el granjero está "condenado a estar medio año parado".
De hecho, los números de focos parecen dar la razón a esta medida de confinamiento porque, desde que se decretó el 13 de noviembre, se han declarado sólo dos casos en granja frente al medio centenar detectado en aves silvestres.
El precio del huevo
El sacrificio de casi 3 millones de gallinas ponedoras (es el principal sector afectado) ha impactado en el precio del huevo, que el año pasado se disparó un 31,3 %. Hay que tener en cuenta que se ha sacrificado cerca del 4 % del censo total de aves del sector de puesta debido a la influenza.
Por ello, Fernández señala que la propagación de la gripe aviar ha sido determinante en esta escalada inflacionista pero avisa de otros elementos que contribuyen a ello.
Entre ellos, el proceso de conversión de muchas granjas para eliminar las jaulas y pasar a otros sistemas alternativos: "Pierden -temporalmente- capacidad de producción" porque deben vaciar gallineros para retirar equipamiento e instalar el nuevo.
Además, la oferta se está reduciendo porque "las gallinas ponen menos huevos" en los sistemas alternativos a la jaula: "es algo que está demostrado", apunta Fernández.
El impacto económico
Calcular el impacto global económico de la influenza aviar en las granjas afectadas es complejo porque, una vez detectado un foco, su actividad tiene que parar al menos medio año pero puede llegar a los 12 meses de inactividad.
El mayor o menor impacto económico también depende de otras variables como el momento productivo de la explotación o si tiene o no seguro: "La situación es tan variable como la casuística de cada granja", remarca Fernández.
Otro de los interrogantes que han surgido es si los huevos de gallinas camperas pierden esta categoría tras tres meses de encierro. Sobre este asunto, Fernández recuerda que la normativa comunitaria no establece un límite de tiempo a partir del cual estos huevos pierdan su categoría.
Fue gracias a una normativa comunitaria de 2023 que sustituyó a una anterior en la que sí se establecía un límite de 16 semanas. Fernández incide en que, a pesar de no poder salir al exterior, las gallinas camperas gozan de unas estructuras productivas diferentes y más costosas.
Estatus de influenza
A nivel de exportación, es importante que el país recupere su estatus de libre de influenza aviar en granjas porque hay terceros países que no acepten la regionalización y cierran, por lo tanto, las fronteras a productos avícolas desde toda España.
Fernández ha informado de que ese cierre total de fronteras es algo que les penaliza principalmente a la hora de exportar genética avícola a terceros destinos.
No obstante, España podría recuperar su estatus de país libre de influenza aviar en aves domésticas próximamente porque la UE establece 28 días sin nuevos casos tras las labores de limpieza y desinfección y el último foco se declaró hace justo un mes en Catalunya. El sector avícola español exporta anualmente productos por un valor que roza los 1.000 millones de euros, cerca del 70 % de ese negocio se obtiene de las ventas a otros países de la UE.