Bizkaia

Zahira Salas, la artesana que se levantó como el Ave Fénix

La durangarra ha convertido la creación de pendientes artesanales en su proyecto de vida con la marca Cataleya By Z
Zahira Salas junto a su marido Javi
Zahira Salas junto a su marido Javi / DEIA

Actualizado hace 3 minutos

Hay historias que nacen de un momento difícil y acaban convirtiéndose en un camino inesperado hacia la felicidad. La de Zahira Salas, vecina de Durango de 41 años, es una de ellas. Hace apenas tres años atravesaba una etapa complicada de su vida. Hoy vive de aquello que empezó casi por casualidad: crear pendientes artesanales con sus propias manos.

Bajo la marca Cataleya By Z, Zahira diseña y confecciona piezas únicas, ligeras y completamente personalizables. Cada pendiente está elaborado pétalo a pétalo, sin moldes, lo que convierte cada creación en una pequeña obra irrepetible. Pero detrás de esos pendientes hay mucho más que arcilla y color. Hay una historia de superación y de trabajo constante. Una historia que, como ella misma dice, la hizo "levantarme como el Ave Fénix”.

Todo empezó hace tres años, cuando decidió dar un giro a su vida. “No estaba pasando mi mejor época. Empecé a hacer deporte y eso me llevó a dejar de fumar. Cuando dejé de fumar sentí como si se me hubiese abierto una parte artística que tenía guardada”, recuerda con cariño.

Aquel cambio desencadenó algo inesperado. Su médico le recomendó mantener las manos ocupadas para evitar la ansiedad que suele acompañar al abandono del tabaco. “Me dijo que hiciera algo con las manos, un puzzle, coser… lo que sea. Yo cogí la arcilla y empecé a probar”.

La mesa de la cocina de su casa se convirtió en el primer taller improvisado. Allí comenzó a experimentar, primero con arcilla y después con arcilla polimérica, el material que acabaría definiendo sus diseños. “Empecé a soñar con la arcilla y con los pendientes”, confiesa entre risas.

Los primeros pendientes comenzaron a salir de sus manos casi sin darse cuenta. Fue entonces cuando su marido, Javi, le lanzó una pregunta que lo cambiaría todo. “Si los haces tan bien, ¿por qué no intentar venderlos?”.

Cada pendiente se elabora manualmente, pieza a pieza

Cada pendiente se elabora manualmente, pieza a pieza Zahira Salas

La oportunidad llegó pronto. Su padre participaba en la organización de un pequeño mercadillo en Amorebieta el 1 de mayo, impulsado por la asociación La Otra Mirada. Zahira decidió probar suerte. Pero antes quiso poner nombre a su proyecto. Una noche de viernes, tomando algo con amigos y buscando ideas, apareció una palabra que acabaría marcando su futuro: Cataleya, el nombre de una flor. Entre bromas alguien sugirió añadirle un toque personal. Así nació Cataleya By Z. “No quería ir al mercado sin nombre. Aquella misma vez ya fui con mi marca”, recuerda con orgullo. La experiencia fue mejor de lo esperado. “La gente ayudó muchísimo. Amigos, conocidos… y también personas que no me conocían de nada. Vendí y pensé: a la gente le gusta, vamos a seguir”.

Aquel primer mercadillo fue solo el principio. Poco después llegó otro momento clave en su camino. En un mercado fallido en Santander, donde Protección Civil desalojó los puestos por mal tiempo, conoció a Abraham, otro artesano que le abrió las puertas del mercado de Argoños, en Cantabria. Aquella feria de tres días, a finales de agosto, marcó un antes y un después. “Ahí fue cuando pensé que igual puedo vivir de esto”.

La familia apostó por intentarlo. Compraron una estructura de madera para participar en mercados medievales y ferias de artesanía y comenzaron a recorrer diferentes ciudades. Desde entonces, prácticamente todos los fines de semana salen a vender. “La calle es súper dura. Llueve, hace frío, hace calor… hay veces que parece una maratón. Pero también es muy bonito”, reconoce la exigencia de su profesión.

Piezas únicas

Uno de los rasgos que define el trabajo de Zahira es su forma de crear; no utiliza moldes. Cada pendiente se elabora manualmente, pieza a pieza. Muchas veces ni siquiera dibuja el diseño previamente. “Todo lo hago pétalo a pétalo, uno a uno. Por eso cada pendiente es único. Yo no dibujo. Cojo la arcilla y lo que tengo en la cabeza lo voy creando. Al principio me pasaba que llevaba una pieza nueva al mercado, se vendía enseguida y luego no era capaz de volver a hacerla igual”.

Entre todas las experiencias vividas en estos años, hay una que Zahira recuerda con especial emoción. La primera vez que vio a alguien por la calle con unos pendientes suyos. “Iba caminando por Durango y reconocí mis pendientes. Me puse a saltar y a gritar como una niña. Que alguien lleve algo que tú has hecho con tus manos es una pasada”, cuenta entre risas. “Javi me decía: ‘Zaira, por favor, que estamos en medio de la calle”.

Aunque Zahira es la mente creativa de Cataleya By Z, el proyecto tiene mucho de aventura familiar. “Sin Javi esto no sería posible”, asegura agradecida. Y es que su marido se encarga de la parte logística y administrativa; números, organización de mercados, montaje del puesto. “Yo soy la cabeza creativa y él el chico de los números. Mi marido me llama mi artesana favorita. Hacemos muy buen tándem”, puntualiza con cariño.

La pareja tiene dos hijos, Daniela y Adrián, y la familia entera forma parte de la experiencia. Las ferias les han llevado a la familia por distintos puntos de la geografía. Entre las más especiales recuerda una en A Coruña. “Llegamos al puerto y era espectacular. Mis hijos encontraron una zona donde se podía nadar y dijeron que cuando termináramos el mercado nos vamos a bañar. Después de cinco días de mercado nos metimos los cuatro al agua, aunque estaba congelada”, repasa con cariño momentos también forman parte del viaje. Algunos siempre más especiales. “Repetir en un pueblo y que la gente te diga que estaba deseando que volvieras para ver las novedades… eso es increíble”.

La familia disfruta unida de las diferentes ferias

La familia disfruta unida de las diferentes ferias DEIA

En apenas dos años y medio el proyecto ha crecido mucho. Sus próximas ferias la llevarán a Vitoria, Madrid, Toledo, Hondarribia o Berango, entre otros lugares. Este año ha participado en segundo mercado navideño en Vitoria, una experiencia que recuerda con especial cariño. “En Euskadi se valora muchísimo la artesanía y tengo la suerte de vivir aquí”.

El crecimiento también ha traído cambios importantes. Durante mucho tiempo su casa fue también su taller. Primero la cocina. Después el salón. Hasta que apareció una oportunidad inesperada. “Encontramos una lonja en Durango por casualidad. Llamamos al teléfono y el dueño nos dijo que empezáramos a usarla y que cuando pudiéramos pagarla ya hablaríamos; hay gente maravillosa que te encuentras de manera inesperada”. El nuevo taller está a punto de abrir sus puertas. “En unos días estará terminado y la gente podrá venir a ver mis creaciones”.

Su refugio

Si algo tiene claro Zahira es que nunca imaginó que la artesanía acabaría siendo su profesión. Durante dos décadas trabajó en hostelería, en el bar de sus padres. Hoy reconoce que aquella experiencia le ha servido para aprender a tratar con la gente. "De todos los trabajos que he tenido, este es el que más me llena. Me hace crecer como persona, porque cada pieza lleva un pedacito de mí. Cuando alguien elige una de mis creaciones, no solo elige un pendiente: elige una historia, una que comenzó con mis manos y mi corazón. Crear hace volar mi imaginación y despierta mi creatividad; es mi refugio, mi espacio de calma”.

Participa en mercados artesanos y medievales

Participa en mercados artesanos y medievales Zahira Salas

También ha descubierto algo sobre sí misma. “Me he dado cuenta de que soy mucho más exigente conmigo misma de lo que pensaba. Soy muy detallista y cuido mucho todo lo que hago”.

Cuando mira atrás, incluso encuentra una explicación casi mágica a todo lo que ha ocurrido. “Siempre digo que mi abuelo, desde arriba, me puso esto en el camino para que fuese feliz”.

Tres años después de empezar a moldear arcilla en la mesa de su cocina, Zahira Salas vive de aquello que nació en uno de los momentos más difíciles de su vida. Un proyecto levantado con paciencia, creatividad y muchas horas de trabajo. Porque, como suele repetir con una sonrisa, "todo lo que quieres en la vida se puede conseguir… pero hay que trabajarlo mucho. Apunta al cielo y llegarás a las estrellas”.

2026-03-14T10:27:49+01:00
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