“Lo más complicado está por llegar”, alerta Victor Wembanyama, líder de unos San Antonio Spurs que evitaron quedar en la cuerda floja en la final de la NBA tras imponerse a los New York Knicks (111-115) en el tercer encuentro de la serie. La cita en el Madison Square Garden permitió a los texanos fijar el 2-1 en la eliminatoria para adquirir algo de oxígeno, porque como dice Wemby, toda seguir remando a contracorriente.
Wembanyama, no obstante, volvió a apelar a la calma. Pese a sus 22 años, el pívot francés trata de invocar a la tranquilidad para que el equipo no juegue atenazado y pueda desarrollar todo su potencial. “No cambia nada, siempre hemos tenido confianza, hicimos lo que teníamos que hacer, pero el trabajo no está hecho, ni mucho menos”, advierte.
Esta vez sí, el jugador franquicia de los Spurs correspondió a las expectativas que se han depositado en él como alguien diferencial, un jugador generacional que puede cambiar el devenir de la NBA. Wemby se marchó al vestuario con 32 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias y 3 tapones, cifras que le permitieron se nominado al MVP de la temporada regular.
“Menos errores, tuvimos más control”, resumió el francés como claves del éxito. “Son pequeñas cosas, fuimos más serios, cometimos menos errores, menos balones perdidos, es eso”, expresó para dar a comprender el giro de guion en este tercer duelo de la final. Lo cierto es que los Spurs apelaron a su carácter en un momento crítico. Wembanyama fue el epicentro de las acciones defensivas o ofensivas del plantel de Mike Brown. Aunque también fue clave la aportación de Stephon Castle, que firmó 23 puntos y un triple decisivo en el tramo final.
Un partido de alternancias en el marcador
No le fue nada mal a Jalen Brunson, la estrella de los New York Knicks, autor de los mismos 32 puntos que Wembanyama. OG Anunoby apoyó con otros 28. El partido vivió de alternancias en el marcador. Los Knicks fueron a remolque de la intensidad de los Spurs hasta bien entrado el partido. Pero el conjunto neoyorquino reaccionó para alcanzar el descanso por delante (64-57).
Tras la reanudación, los Spurs se pusieron manos a la obra elevando el nivel defensivo y recortando poco a poco la distancia en el luminoso. Así, el duelo se adentró en el último cuarto con equilibrio. Si algo marcó las diferencias en los compases definitivos fue la serenidad de los Spurs, que lejos de verse amilanados por la situación que les podía dejar al borde de la eliminación, se crecieron. El triple de Castle a dos minutos del final rompió la igualdad y los Knicks no pudieron cerrar la brecha.
Jalen Brunson, ante la defensa de los San Antonio Spurs.
"Nunca pensé que vería algo así en las finales de la NBA"
Pese a la victoria, el técnico de los Spurs focalizó sus críticas en los árbitros. “No suelo quejarme de los árbitros ni de si existe o no equilibrio en los tiros libres. Nunca pensé que estaría en unas finales de la NBA y vería a un equipo lanzar 24 tiros libres en la segunda mitad por solo 8 del otro”, declaró Brown, que trató de añadir presión a los jueces de cara al tramos final de la serie.
Mitch Johnson, por su parte, prefirió poner un paño caliente a la derrota. “Creo que mostramos mejor solidez por momentos. Creo que terminamos el partido todavía con algunas cosas que necesitan mejorar, pero más fuertes que en los dos partidos”, apuntó el entrenador de los Knicks.
“No hicimos lo que habíamos estado haciendo durante esos trece partidos. Decidimos hacer algo diferente y eso no funciona”, reconoció por su parte Karl-Anthony Towns, que terminó con 11 puntos y 8 rebotes, unos números alejados de los 19,5 puntos y 12,5 rebotes que había promediado en los dos encuentros previos.
Con esta victoria, San Antonio quebró además la espectacular racha de trece triunfos consecutivos de Nueva York y devolvió la incertidumbre a unas finales que parecían encaminarse hacia un desenlace prematuro.