Las negociaciones entre el PP y Vox para formar gobiernos en Extremadura, Aragón y Castilla y León están encarriladas, sobre todo en las dos primeras comunidades, si bien los de Santiago Abascal no acaban de dar por cerrados los pactos y, en paralelo a las conversaciones, provocan a los populares poniendo a prueba su paciencia.
Hace ya casi cuatro meses que se celebraron las elecciones extremeñas, dos de los comicios en Aragón y esta semana se cumple un mes de los de Castilla y León.
A finales de febrero las direcciones de los dos partidos decidieron implicarse en las negociaciones y ambas partes insisten en la buena marcha de las conversaciones, pero Vox se resiste a dar un sí definitivo sabedor de que la continuidad de los populares al frente de estos tres territorios depende de ellos.
El plazo para investir a María Guardiola en Extremadura y a Jorge Azcón en Aragón concluye a principios de mayo y al PP le urge cerrar esos acuerdos cuanto antes para llegar a la campaña de las elecciones del 17 de mayo en Andalucía con los gobiernos desbloqueados y en marcha.
Vox, mientras tanto, explota el bloqueo y arremete contra la dirección nacional del PP en un intento de enfrentarla a sus barones autonómicos y dividirlos ante esos mismos comicios.
Una estrategia que está por ver si le beneficia o le perjudica en un momento en el que parece que ha frenado su gran expansión de los últimos meses.
Fantasma de la repetición electoral
El fantasma de la repetición electoral desaparecerá si el PP aguanta en este ejercicio de paciencia sin responder a los aguijones de Vox, como ha pedido su líder, Alberto Núñez Feijóo.
¿En qué punto exacto están las negociaciones para que Guardiola, Azcón y Alfonso Fernández Mañueco puedan continuar al frente de sus respectivas comunidades?
A tenor de las declaraciones de los negociadores, el acuerdo estaba cerca ya antes de la Semana Santa, pero una semana después sigue sin hacerse público.
La última reunión, este mismo viernes, duró seis horas y, al concluir, ambas partes aseguraron que las conversaciones se encuentran en una fase "avanzada" y confiaron en resolver "pronto" los asuntos pendientes.
Un día después de que el portavoz de Vox en la Asamblea, Óscar Fernández, señalara que si Guardiola repite será porque su partido quiere y le da la gana, la presidenta en funciones se limitó a señalar que estaban "trabajando muy bien" y "a buen ritmo".
A principios de marzo los de Vox votaron "no" a su investidura y desde entonces han exigido negociar "medida a medida", antes de hablar de consejerías, con unos ejes claros: dar un giro radical a la política migratoria y a la política fiscal y acabar con el denominado Pacto verde.
Dos meses después de las elecciones, los negociadores en Aragón reunidos esta semana mostraron sintonía y voluntad de llegar a un acuerdo, pero sin mayores concreciones.
Los de Vox, que duplicaron escaños en esta comunidad, insisten también aquí en negociar "medida a medida", en palabras de su portavoz en las Cortes, Alejandro Nolasco, pero el secretismo es prácticamente total mientras corre el calendario, con el 3 de mayo como fecha tope para alcanzar un pacto y evitar la repetición electoral.
El pacto se materializará "siempre y cuando Génova no ponga palos en las ruedas", recalcó Nolasco.
Las elecciones se celebraron en Castilla y León el 15 de marzo y la presión es menor, aunque este martes se constituirá la mesa de las Cortes regionales y se visualizarán los frutos de las primeras conversaciones entre los populares y los de Abascal.
El presidente en funciones de las Cortes y candidato de Vox a la Presidencia de la Junta, Carlos Pollán, ha descartado comenzar la legislatura el martes con un pacto de gobierno con el PP como hicieron en 2022 porque la negociación va a ser, ha avisado, "larga y muy minuciosa".
"Queremos un acuerdo programático, un acuerdo de medida a medida", señaló este viernes repitiendo el mantra con el que Vox frenan las ansias de los populares.