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Hay en Zaratamo un pequeño barrio, Arkotxa, en el que no se representa, sino que se vive la Pasión. Año tras año, desde sus inicios en 1965, doce emotivas y realistas escenas recrean los principales episodios relatados en los evangelios sobre lo acontecido a Jesucristo entre la última cena y su crucifixión y muerte. Con esfuerzo, compromiso y humildad, la asociación Gaztek-Abi, y entidades colaboradoras, dan forma a una representación que une, tal y como refleja el programa informativo de esta edición, a “distintas generaciones” un proyecto cultural que “construye comunidad y despierta valores”, puesto que prácticamente todo un barrio ha logrado tejer una red de personas implicadas en “levantan escenarios, preparar vestuarios y ensayar gestos que hablan de humanidad, de memoria colectiva, de tradición”.
La representación del Via Crucis consta de doce escenas de gran realismo y cercanía
‘Vivir la Semana Santa para que la vivan los demás’ es su lema y su pretensión. Pero, nada de lo que ocurre en Arkotxa el Jueves y el Viernes Santo es fruto de la improvisación, sino del compromiso de un barrio que se vuelca en el evento desde muchos meses antes. El primer paso es, siempre, “hacer balance y revisar todo para ver qué hace falta mejorar y reparar de los escenarios y el vestuario”, explica la presidenta de Gaztek-Abi, Gututze Zubirikai.
En septiembre comienzan ya los ensayos. “Hay programado uno al mes y específicos para cada una de las escenas” con el propósito de que los personajes “entiendan el contenido y el mensaje de las partes en las que participa y qué es lo que debería sentir”. Los preparativos se intensifican a partir de enero con sesiones semanales para ahondar mucho más en los detalles y el contenido de toda representación, “desde la Última Cena hasta el Calvario”, precisa Zubirikai.
Madre e hijo, real y en ficción
En la recreación de estos episodios históricos toman parte entre 80 y 100 personas, del barrio de Arkotxa, de municipios cercanos y de otras agrupaciones que siempre colaboran en la Pasión Viviente de Arkotxa como son la Hermandad de los Cruzados Euscarísticos de Bilbao y la Centuria de la Cohors Carietum et Veniaesum, también de la capital vizcaina.
Pero, sin duda, gran parte del peso de la representación recae en dos figuras: Jesús y María. Madre e hijo en los relatos de los Evangelios que, en esta edición de la Semana Santa de Arkotxa, son también “madre e hijo en la vida real”, desvela la presidenta de Gaztek-Abi. Se trata de Alex Mayo que “el año pasado representó el papel de Pilato y se estena, por primera vez, como Jesús” y Trini Cabeza que también es una de las participantes que se implica en todas las ediciones y, de hecho, “en 2025 hizo de Herodías”. Ambos se encuentran “algo nerviosos por la responsabilidad, y la madre lo sufre doblemente”, pero, muy implicados y volcados en hacer un buen papel.
El Jueves Santo, a las 19.00 horas, se representa 'La última cena' en la iglesia
Y, el momento de la verdad está ya muy cerca. La primera cita con los actos programados en Arkotxa es el Jueves Santo, a las 19.00 horas, en la iglesia con la representación de la Última Cena que dura, aproximadamente, una hora y se cierra con un monólogo de Judas Iscariote en el Cenáculo para que la gente entienda los motivos de su traición.
Vía Crucis cercano y realista
El evento más multitudinario y que más interés suscita es la recreación del Via Crucis de Viernes Santo. Da inicio a las 11.00 horas en frente de la Iglesia con la oración en el Huerto de los Olivos, el juicio de Cristo ante los sumos sacerdotes Anás y Caifás y el sanedrín, el prendimiento de Jesús tras ser señalado con el beso de Judas, las negaciones de Pedro y el arrepentimiento de Judas. La recreación continúa en la plaza que está tras el templo religioso con las escenas del juicio de Pilato, Herodes y la flagelación y, a partir de ahí, comienza la secuencia de acontecimientos conocida como la Pasión.
En esta edición, los personajes de Jesús y María son madre e hijo en la vida real
Durante el Via Crucis por toda la barriada de La Dinamita, con el personaje de Cristo portando con sufrimiento “una cruz de 80 kilos de peso” se escenifican las tres caídas y episodios protagonizados por la Virgen, mujeres de Jerusalén, María Magdalena e Ireneo Y ya en la barriada Upo Mendi llega la crucifixión en El Calvario. En total, “entre dos y tres horas de representación, porque que vaya todo más rápido o tranquilo depende la climatología”, avanza Gurutxe.
El barrio de Arkotxa y los integrantes y colaboradores de la asociación Gaztek-Abi tienen ya todo listo para una recreación que destaca por su realismo, dramatismo y cercanía puesto que no hay prácticamente barreras entre los escenarios, los actores y el público. “La gente puede caminar junto a los personajes, de una zona a otra, y estar su lado para escuchar los diálogos y sentir desde muy cerca lo que expresan y cómo lo representan”.
Transporte público
Es la esencia y filosofía de la Pasión Viviente de Arkotxa que, este año, alcanza su 58 edición ya que, a lo largo de su historia, solo se ha cancelado en tres ocasiones: en 2019 debido a la falta de relevo generacional y compromiso de participación y en 2020 y 2021 a causa de la pandemia.
Tanto trabajo y esfuerzo merece la recompensa de un público que está invitado a asistir, venga de donde venga. “Hay servicio de Euskotren que tiene parada en Zuazo y deja muy cerquita de la zona de la escenificación y también hay autobuses de Bizkaibus que dejan también muy cerca de Arkotxa. Así que animamos a la gente a que venga en transporte público y pasar aquí el día con nosotros”, concluye Gurutxe Zubirikai.