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Por fin se pone en marcha el primer paso administrativo para emprender la esperada reforma integral del Iradier Arena. Tras años de debates y proyectos que no terminaban de cristalizar, el Ayuntamiento de Vitoria ha dado el pistoletazo de salida a una transformación que busca rescatar este espacio de la infrautilización que padece desde el año 2006. La maquinaria institucional ha comenzado a rodar con el anuncio de la próxima licitación de la asistencia técnica, un documento fundamental que servirá para definir los requisitos mínimos exigibles para que el recinto se convierta en un equipamiento multiusos de primer nivel.
Esta decisión supone un giro estratégico en la gestión del patrimonio municipal. Según han explicado los responsables municipales, la intención no es realizar parches temporales, sino abordar una reforma total a través de cuatro expedientes administrativos encadenados que garanticen la viabilidad y calidad del proyecto final. Con este movimiento, Vitoria aspira a posicionarse con fuerza en los circuitos culturales internacionales, dotando a la ciudad de un espacio versátil que pueda acoger desde grandes eventos multitudinarios hasta conciertos sinfónicos de excelencia acústica.
Un diseño pensado para la versatilidad y la música
El primer contrato, cuya salida a concurso está prevista para la primera semana de este mes de marzo, cuenta con un presupuesto estimado de 50.000 euros. Su función principal será establecer el marco técnico sobre el cual se edificará el futuro del Iradier Arena. Entre las exigencias que el consistorio pondrá sobre la mesa destaca la creación de dos espacios diferenciados dentro de la misma estructura. Por un lado, se proyecta una gran sala acústica destinada a espectáculos y eventos masivos, con una capacidad que oscilará entre las 5.000 y 6.000 personas.
Por otro lado, el proyecto pone un énfasis especial en la alta cultura con la inclusión de una sala sinfónica diseñada específicamente para ofrecer una calidad de sonido excepcional, con un aforo previsto de aproximadamente 1.500 asistentes. Para lograr estos objetivos, los técnicos deberán enfrentarse a uno de los mayores retos del edificio actual: su deficiente aislamiento. En la actualidad, el recinto cuenta con una fachada microperforada que permite que el sonido interior escape al vecindario y que el ruido exterior, como el paso de una ambulancia, interfiera en las actuaciones. Solucionar esta "permeabilidad" acústica es una de las prioridades absolutas para asegurar el confort de los asistentes y la convivencia con el entorno urbano.
La viabilidad económica y el apoyo institucional
Tras este primer avance técnico, la hoja de ruta municipal continuará en julio con el lanzamiento del estudio de viabilidad económica. Este segundo expediente es crucial, ya que definirá el modelo de gestión y la rentabilidad del proyecto antes de proceder a la concesión de la obra. Se espera que el estudio definitivo se remita al Ministerio para su validación, un proceso burocrático que podría prolongarse hasta los primeros meses del año 2027. A pesar de los tiempos que maneja la administración, el equipo de gobierno ha subrayado que este proyecto es una "carrera de fondo" y no un sprint, pero que por primera vez se está afrontando con una planificación rigurosa y realista.
Una inversión de 40 millones
El coste total de la metamorfosis del Iradier Arena se estima en unos 40 millones de euros. De esta cantidad, aproximadamente la mitad se destinará a subsanar las deficiencias estructurales y técnicas que arrastra el edificio desde su inauguración como plaza de toros hace casi dos décadas, mientras que los otros 20 millones financiarán la conversión propiamente dicha en un recinto multiusos. Para respaldar esta inversión, el Ayuntamiento cuenta con el aval del Gobierno Vasco y del lehendakari Imanol Pradales, integrando la reforma dentro del denominado canon de capitalidad.
Un compromiso político para el fin de la legislatura
La voluntad del actual equipo de gobierno es dejar encarrilado el proceso antes de que concluya el presente mandato. El tercer pliego, considerado el más relevante de todos, incluirá la redacción del proyecto, la ejecución material de las obras y la propia concesión de obra pública. Si los plazos se cumplen según lo previsto, este expediente clave debería estar lanzado antes de finalizar la legislatura, lo que supondría un avance irreversible para la infraestructura. Finalmente, un cuarto contrato de asistencia técnica supervisará que todo lo ejecutado cumpla estrictamente con los estándares de calidad pactados.
La concejala de Espacio Público, Beatriz Artolazabal, y la edil de Cultura, Sonia Díaz de Corcuera, han coincidido en señalar que esta es una "oportunidad de oro" para Vitoria. Han defendido que, frente a la opción de continuar dando pequeños usos esporádicos al recinto, han optado por "mirar de frente" el problema y actuar con la valentía que requiere un proyecto estratégico de ciudad. Tras meses de trabajo coordinado entre diversos departamentos municipales como Urbanismo, Hacienda y Mantenimiento, el Iradier Arena parece estar, por fin, a punto de abandonar su largo letargo para transformarse en el motor económico y cultural que la capital alavesa demanda.