Polideportivo

Vingegaard se adentra en lo desconocido

La estrella danesa encara una nueva era tras el adiós de Tim Heemskerk, su responsable de rendimiento en el Visma durante ocho años
Jonas Vingegaard, en la pasada edición de la Vuelta, que venció. / Efe

A quien no es ingeniero le basta con esa frase de “lo que está bien, mejor no tocarlo”, que es la manera de expresar que mejor no enredar y estropearlo. Los que se las ingenian para progresar e ir más allá, buscando los límites, se agarran a otro modo de ver las cosas. “Lo que está bien hay que mejorarlo”. La excelencia y la evolución van implícitas en ese modelo.

La élite y el alto rendimiento, el pensamiento de los ingenieros, hace tiempo que promulgó y agitó esa bandera. En esa búsqueda de un mejor rendimiento también ha habido mucho druida y alquimista. No conviene tampoco llevarse a engaño.

En el ciclismo de la aristocracia es cada vez más notaria la influencia de técnicos, preparadores y otras figuras alrededor de las estrellas. Los ciclistas, sobre todo las grandes figuras, corren en tándem, bajo la supervisión de responsables de rendimiento, los nuevos gurús del ciclismo.

Anillados los unos con los otros en un ciclismo cada vez más cuantificable y donde el impacto de los preparadores es mayor, son ellos los guías de los ciclistas.

En ese marco competitivo, se dio a conocer que Tim Heemskerk abandona el Visma, y, sobre todo, la responsabilidad sobre el rendimiento de Jonas Vingegaard, su más aventajado alumno.

La salida del preparador, que también se encargaba de supervisar a Simon Yates (campeón del último Giro y de una Vuelta y que ha dejado el ciclismo inopinadamente al principio de curso), era inesperada. Consumada con la temporada iniciada. Lo normal es dejar la estructura cuando la campaña perece.

Siempre al lado de Vingegaard

“Últimamente he notado que me costaba seguir aplicando mi creatividad y pasión, que son importantes para mí en mi trabajo como entrenador –dice Tim Heemskerk–. Es momento de ser honesto conmigo mismo y con el equipo. Recuerdo con orgullo el crecimiento del equipo, de mí mismo y de los corredores, incluyendo, por supuesto, a Jonas. Ahora me tomaré un tiempo para mí y reflexionaré sobre mi futuro”, decía el preparador en el comunicado del Visma respecto a su salida de la escuadra.

Vingegaard, vencedor de los Tours de 2022 y 2023 y segundo en 2021, 2024 y 2025, ganador de la Vuelta del pasado curso o de prestigiosas pruebas de una semana como Tirreno-Adriático, Critérium du Dauphiné, Itzulia o la Vuelta a Polonia, es un producto de Heemskerk, con el que ha colaborado con gran éxito.

El palmarés y el rendimiento del danés así lo acreditan. Durante ocho cursos, los que lleva en la estructura neerlandesa, Heemskerk, ha sido el guía para lograr el extraordinario rendimiento de Vingegaard.

La vacante de Heemskerk será ocupada por otro entrenador de rendimiento de la formación, según explicó Mathieu Heijboer, jefe del área de rendimiento del Visma.

“A los ciclistas que estuvieron bajo la supervisión de Tim (entre ellos Vingegaard) se les asignará otro entrenador de rendimiento dentro del equipo. Heijboer mostró su agradecimiento respecto a la figura de Heemskerk, catalizador en gran medida de los logros de danés.

Tim Heemskerk, entrenador de Vingegaard durante ocho años. Visma

“Estamos sumamente agradecidos con Tim por su contribución al equipo durante los últimos años. Ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de la filosofía de entrenamiento que aplicamos en el equipo y en la consecución de nuestros resultados deportivos. Últimamente he tenido muchas conversaciones con Tim, y creo que esto es lo mejor para todos. Le deseo lo mejor en la próxima etapa de su carrera”, analizó Heijboer.

Tratar de superar a Pogacar

El adiós de Heemskerk ha generado cierto impacto debido al ascendente que tenía sobre Vingegaard. Se desconocen cuáles son los motivos para el cambio, más allá de lo expuesto por el Visma, un equipo que hace gala de su hermetismo.

Separados los caminos, el danés emprende una campaña desde lo desconocido hacia el objetivo de tratar de imponer su relato al de Tadej Pogacar, dominador del ciclismo mundial y emperador de Francia, aplastante su dominio en las dos últimas ediciones del Tour.

Vingegaard tratará de competir ante un rival hegemónico y voraz, que encontró su mejor versión después de digerir la derrota en el Tour de 2023, cuando dejó para la historia aquella lacónica frase de I’m gone, i’m dead en las faldas del Col de la Loze. Aquella dolorosa derrota generó profundos cambios en la estructura del UAE.

Inigo San Millán, que era responsable de rendimiento del UAE, y el hombre que marcaba los pasos de Pogacar, fichó como responsable de Alto Rendimiento del Athletic en octubre de 2023.

El vínculo con el esloveno, con el que trabajó durante cuatro años, siguió algunos meses, pero en 2024 fue Javier Sola, que era parte del engranaje del rendimiento, quien se erigió en el preparador personal de Pogacar.

Esa unión ha rebasado todos los límites, hasta fijar al esloveno en otra dimensión. El esloveno es un ciclista inaccesible, intocable, un fenómeno inabarcable e incomprensible, en buena medida. En los dos cursos bajo la supervisión de Sola, Pogacar se ha disparado a la estratosfera.

Ha conquistado el esloveno dos Tours silbando, acumulando victorias de etapas y derribando récords; dos Mundiales sonriendo con ataques kilométricos, un Giro sin despeinarse y almacenando media docena de victorias parciales y varios Monumentos tras pasearse.

Se desconoce cómo influirá el relevo sobre el danés, que aún no ha competido, víctima de una caída mientras entrenaba en Málaga. Debía estrenarse en el UAE Tour, pero la caída le ha dejado suficientemente tocado para prescindir de la carrera árabe. Entretanto, Heemskerk se ha despedido de él en una campaña en la que Vingegaard se adentra en lo desconocido.

10/02/2026