Ernesto Valverde aguarda una vez más de víspera a que llegue la mejor y más completa versión de su colectivo, que a lo largo de esta temporada únicamente se ha visto con aquel triunfo sobre el Atlético de Madrid en San Mamés. Este sábado, a las dos de la tarde, el rival de turno, incómodo donde los haya, es el Girona en su feudo de Montilivi. Nueve rampa de lanzamiento que intentar para encarar, en este caso, los algo más de dos meses que quedan de competición y de temporada.
El técnico rojiblanco ha confirmado, ante las bajas de Unai Gómez y Aitor Paredes, que el primero se encuentra muy bien pero no entra en convocatoria por precaución, y el central sufrió un golpe fortísimo en Anoeta y aún manifiesta unos automatismos un tanto lentos. Tampoco se halla entre los elegidos, junto al sancionado Alejandro Rego, Nico Williams, que prosigue con el tratamiento de la pubalgia que arrastra, y el míster no sabe para cuándo podrá volver a contar con él. Puede que para después del parón. O sea, abril.
Ante este choque, el Txingurri le concede la importancia que requiere. "No hay vuelta atrás y todos nos jugamos mucho. Lo mismo que al principio solo que ahora no hay retorno. Los puntos que pierdes no recuperas y los que consigues son oro". Se trata de "una buena oportunidad para dar un paso adelante".
Iñaki y sus 500 partidos: "Todo lo ha conseguido a base de ese corazón que siempre nos impulsa hacia adelante"
Para la cita tres nombres propios sobresalen sobre el resto. El primero, Iñaki Williams y su partido oficial 500 como zurigorri: "Es él el que tiene que estar orgulloso de los números que está consiguiendo. Son importantes y todo lo ha conseguido a base de empuje y ese corazón que siempre nos impulsa hacia adelante"; el segundo, Eder García, "un jugador que nos aporta mucha energía. Puede jugar en varias posiciones del centro del campo, incluso en el costado, y tiene un trabajo extraordinario. Lo que transmite en cuanto a capacidad de moverse y velocidad es importante para nosotros"; y el tercero, Hugo Rincón y su cesión allí: "Es coger experiencia y tocar la Primera División. Igual que el año pasado, está yendo de menos a más y ahora jugando de una manera más continuada. Es bueno para el club y no sé lo que va a pasar pero le veo, sobre todo en el juego, muy bien", comenta Valverde.
El míster confía en que los vaivenes del rendimiento sean menores tras lo visto ante el líder, aunque ha querido dejar claro que "todos los partidos son diferentes y son exámenes que tenemos que pasar. Queremos seguir sumando y sumando bien. Lo que te plantea el Barça no es lo que te plantea el Girona, y nos lo tomamos muy en serio porque es muy buen equipo. Nos cuesta sumar puntos allí, donde se hacen fuertes. Se ha recuperado bien de un mal inicio, además confiando en sus armas".
"Se les ve que están confiados"
"La mano de Míchel se nota desde siempre", constata. "Ha sido fiel a lo que ha ido haciendo y es perfectamente reconocible. Se les ve que están confiados y va a ser un partido muy competido" en un camp que se visita por vez primera desde aquellos tres máximas penas falladas que propiciaron la derrota (2-1) en octubre de 2024. Valverde ha hecho público que, de disponer de algún penalti a favor, "si está Sancet en el campo, es el que lo suele tirar".
Y en cuanto a la posibilidad de que se consiga una plaza extra -sería la octava, lo que ya sucedió durante el curso anterior-, el preparador del conjunto bilbaíno "es una situación que siempre se mira según va avanzando la temporada. No depende de nosotros, somos espectadores pero da una idea de que los equipos de LaLiga lo están haciendo bien y, si hay una plaza más, es una oportunidad más todos".