Actualizado hace 10 minutos
Se estima que en el Estado español padecen esta enfermedad cutánea cerca de 300.000 personas, la mayoría mujeres. Por cada dos pacientes afectadas hay un varón con esta afección.
La urticaria crónica cursa en forma de brotes imprevisibles en los que hay un prurito persistente, intenso y difícil de controlar. La piel se inflama y enrojece, en la mayoría de los casos sin una razón aparente, lo que conduce a la persona a realizar un recorrido por diferentes consultas médicas antes de encontrar una solución.
En cuanto a las causas, en más del 70% de los casos no se identifica el desencadenante de los brotes. Sin embargo, sí se sabe que el estrés, las infecciones, los cambios hormonales, el calor, el sudor y ciertos medicamentos suelen agravar los síntomas.
La calidad de vida de los afectados por una urticaria crónica suele resentirse notablemente. El picor interfiere en el descanso nocturno en un 68,5% de casos. Esto provoca fatiga durante el día y repercute en el rendimiento laboral y en el estado de ánimo. Se suele generar una sensación de alerta constante por la imprevisibilidad de los brotes. Así hasta un 30% de pacientes presenta ansiedad y un 29,4% síntomas depresivos. Además, la urticaria crónica puede limitar la vida social, así como dificultar la practica regular de ejercicio.
Controlar los síntomas
Aunque cada persona necesita atención especial y persanalizada, estas medidas pueden prevenir y aliviar los brotes:
* Cuida la piel. Hidrata regularmente, evita rascarte y exponerla a un calor excesivo. Usa ropa holgada y tejidos naturales para no exacerbar el prurito. Ybebe al menos 8 vasos de agua al día para mantener una buena hidratación.
* Manejo del Estrés. Incorpora actividades diarias que ayuden a reducir el estrés, como escuchar música relajante, leer un libro, técnicas de relajación o practicar hobbies.
* Ejercicio Regular. Realiza ejercicio de forma moderada y regular para mejorar tu bienestar general y reducir el estrés.
* Dieta y Nutrición. Sigue una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras.
* Antihistamínicos no sedantes. Ayudan a controlar el picor, el principal síntoma de la enfermedad. Bajo supervisión médica, pueden utilizarse de forma continuada.